[KEIRA]
Dos días después
Sigo intentando no darle vueltas a todo el asunto de los anónimos y los motivos por los cuales Leonardo y Javier todavía no han conseguido ningún dato al respecto de quien o como han llegado esas fotos a la casa. Mi esposo tiene razón, tengo que seguir intentando llevar mi vida de la manera más normal posible y aunque a decir verdad desde el nacimiento de Dake nada es normal ya, hago mi mejor esfuerzo. Mis días de “vacaciones” están llegando a su fin y es hora de seguir encárgandome de todo lo relacionado a los hoteles si es que no quiero que los problemas se conviertan en una bola de nieve que se hace más grande cuando va cuesta abajo en la montaña.
—¿De verdad llevaras al niño a tu reunión?— Me pregunta mi marido mientras que termina de vestirse y yo hago lo mismo.
—Son los hoteles de mi familia, ¿no? Puedo hacer lo que quiera incluso llevar a nuestro hijo conmigo— Explicó sonriente y si, alguna ventaja tenía que tener todo esto.
—Pues sí, además es más seguro que el sitio donde debo ir, si vieras el desastre que es el edificio...— Se queja una vez más.
—Nadie lo reconocerá cuando termines con ese proyecto, de eso estoy segura— Murmuro y me coloco mis aretes —Nene, recuerda que me reuniré con Isabel, lo más probable es que no pueda verte para almorzar, ¿si?— Le dejo saber.
—Esta bien, no te preocupes, eso si, hoy si o si cenamos en nuestro restaurante favorito, creo que nos hace falta ya— Murmura y asiento para después acercarme a él.
—Sin falta— Le aseguro y lo beso castamente —Te dejo que si no llego tarde para la primera reunión— Le explico y se sonríe.
—Conduce con cuidado, mi vida entera va en ese auto— Señala y le lanzo un beso.
—Lo mismo te digo— Respondo y le guiño un ojo para después ir por Dake y partir rumbo al hotel.
[ISABEL]
Voy observando por la ventanilla de la camioneta después de salir de mi negocio de “amistoso menú” dos días después de la reunión en su casa volveré a ver a Keira en una de las cafeterías de sus hoteles ya que me hizo la invitación ayer por la noche mientras ayudaba a Léa con uno de sus proyectos de la escuela.
Ahora vamos más en la camioneta, ya no sólo es el chofer, si no ahora dos personas de seguridad más que vienen vestidos con ropa normal por instrucciones de Quentin. Al parecer, él fue aconsejado por Keria en esa cuestión y decidió tomarlo, y lo veo bien ya que me siento más libre y no estoy pensando mucho en ellos porque todavía no me acostumbro a que me sigan o me vigilen.
Volteo a ver a Adelaide que viene jugando en su silla para bebé con el pulpo que le tejí hace poco tiempo y sonrío, en verdad espero que mi hija nunca se tenga que preocupar de nada, sólo quiero que sea feliz y que esté a salvo.
—Llegamos señora.— Escucho al chofer.
—Gracias, te pido que estés cerca por si necesito algo.— Hablo amable mientras Jacob me abre la puerta y su hermano Joshua toma a Adelaide para bajarla.
Es raro o no sé si Quentin lo hizo a propósito, pero para protegernos contrató a dos hombres que son gemelos iguales así que si no fuera por que sé como vienen vestidos no sabría a quién le estoy hablando. Joshua me da a Adelaide y la niña me sonríe cuando la cargo entre mis brazos.
—Estaré adentro en el café, cualquier cosa…
—No se preocupe señora Isabel, sabemos las instrucciones de su marido y lo que tenemos que hacer, no despegaremos la vista de la pequeña.
—Gracias.— Repito y camino a paso firme hasta la puerta del lugar luciendo unos vaqueros azul marino y una blusa blanca con un bleizer color crudo y unos tenis blancos bastante cómodos ya que hoy me tocó estar en cocina y en tacones me es imposible moverme.
—¿Quieres comer un pastelillo mi amor? ¿O te esperas a que mamá te hornee en casa? — Pregunto y ella me da a “pulpito” para que le de un beso.— Tomaré eso como un sí.— Respondo y vuelvo a besar a mi hija mientras aún siento los pasos de Josuha un poco alejados de mi.
El hotel es lujoso, sus pisos hacen un contraste perfecto con las tonalidades de sus paredes y ni hablar del exquisito gusto de decoración que hay en cada detalle incluyendo los de la recepción. Tenía claro que los hoteles Artemis se destacaban por su diseño y buen servicio, pero no pensé que sería tan así, observo los locales que hay en su lobby y hasta el restaurante ubicado en el centro del hotel y no puedo dejar de preguntarme si estaré preparada para un compromiso como este. Intento alejar todas esas dudas de mi mente y simplemente sigo caminando hasta el café que me ha citado Keira.
Entro y busco con la mirada a Keira para ver si ha llegado o yo estoy más temprano de lo normal. Joshua fingiendo no conocerme se pasa y entra al café para sentarse en una mesa mientras yo sigo buscándola con la mirada.
—Buenas tardes ¿Busca a alguien? — Me pregunta una señorita vestida de manera formal.
—Sí, tengo una reunión con la Señora Olavarria.
—¡Ah claro! La señora Valois, adelante por favor.— Me invita a pasar y yo entro detrás de ella con mi hija en los brazos que viene entretenida jugando.
Unos momentos después la veo sentada en una de las mesas del lugar con Dake entre sus brazos. Al acercarme ella quiere ponerse de pie pero yo le sonrío.
—No, no, no te levantes. Lo siento, es que hoy fue un día pesado, ni siquiera me dio tiempo de regresar a la casa a ponerme algo más formal.— Me disculpo y ella me sonríe.
—No te preocupes, adelante, toma asiento ¿Quieres que traigan una silla para la bebé? — Me pregunta viendo a mi inquieta Adelaide que enseguida quiere acercarse a ver a Dake que en seguida la ve.
—Sí, creo que así estaría más cómoda ella.— Hablo entre sonrisas.
Keira haciendo un ademán con la mano, llama a alguien del personal y les pide que le acerquen una silla a mi hija. Cuando lo hacen la siento y Adelaide enseguida vuelve a jugar con pulpito.
— Adelaide le trajo un pequeño regalo a Dake ¿no es así? — Le digo buscando en mi bolsa.
—No era necesario que se molestaran— Comenta sonriente.
—No, no en realidad es algo que me gusta hacer, no es ninguna molestia.— Respondo y en seguida saco una bolsa con un conejo de color gris azulado de grandes orejas.— Es un detalle para el bebé.
—Es muy hermoso, ¿de verdad lo has hecho tú? es que está increible— Me dice apreciando el regalo mientras se lo muestra al niño que de inmediato sonríe al verlo.
—Sí, mi madre me enseñó muchas cosas, tenemos una tradición que en navidad nos regalamos cosas hechas por nosotros, y bueno, lo mío es tejer y ahora que tengo hijas mi creatividad ha subido a un mil por ciento.
—Que bonita tradición, ojalá yo tuviera el talento para hacer algo como esto, pero creo que en lo único que soy buena fuera de este mundo donde me encuentro es en la pintura— Bromea.
—Ese es un buen talento, mi hija Léa también lo tiene, su madre, la hermana de Quentin era pintora y se lo heredó por completo, incluso nos urge acondicionarle un espacio para que pinte lo que quiera, porque por ahora lo hace en su cuarto o en la sala y créeme nuestros sofás y alfombra parecen hechos por Stravinsky de toda las veces que se le caen las brochas.— Bromeo sacando un poco de lo que Léa me enseña de sus clases de pintura.
—Si quieres puedo decirle a Dane que los ayude con eso, él me hizo un estudio de pintura increible— Me ofrece.
—¿De verdad? Sería genial, así también ella se sentiría más cómoda y se concentraría un poco más ya que Adelaide empezará a caminar pronto y aunque se quieren mucho no creo que quiera a su hermana por ahí.
—Si, creo que mi esposo ha aprendido a entender a los pintores, además, de cierta manera él es un artista y comprende perfectamente lo que se necesita en ese mundo. Creeme que la entiendo y te entiendo, con Dake apenas he tenido tiempo de pintar y no me quiero imaginar lo que pasará cuando empiece a gatear o caminar— Expresa sonriente.
—Es increíble, es como volver a ver el mundo de nuevo ¿sabes? Hay muchas cosas que damos por sentado mientras caminamos y luego llega alguien completamente nuevo en este mundo y te hace ver todo, sentir todo, creo que una renace cuando tiene un hijo, bueno en mi caso así fue y en el caso de Quentin fue hacerlo padre de nuevo entonces tiene a su hija más consentida que nada.— Río al último con eso al acordarme de la mansión de muñecas que le quiere hacer.
—He escuchado la historia de Quentin, no me quiero imaginar por todo lo que pasó, y lo entiendo, a los hijos queremos darle todo. Sabes, este mundo de negocios donde nos movemos puede ser muy cruel por momentos, no tienes idea de cuántas veces he querido renunciar a todo para dedicarme a mi esposo y a mi hijo… desde que nació Dake, siento que todo esto no tiene sentido, pero al mismo tiempo sé que hay muchas familias que dependen de su trabajo aquí y es exactamente eso lo que me mueve a seguir adelante e intentar encontrar un balance entre mis anhelos y mis responsabilidades. Tal vez por eso estoy tan interesada en hacer negocios contigo, creo que tú podrás entender a la perfección la visión que tengo para tus restaurantes aquí.—
—Lo encontrarás, en este momento estás en la etapa del caos, donde eres un desastre emocional, porque bueno, en cuestión de ropa, te ves muy bien para ser mamá primeriza, yo a veces no encontraba tiempo para bañarme cuando nació ella.— Digo entre risas viendo a Adelaide.
—Ni me hables de lo emocional que te juro que siento que mi esposo me dejara en cualquier momento, me estoy volviendo loca— Bromea —Y en cuanto a la ropa, creeme que sin él sería imposible, los dos nos ayudamos mutuamente porque sabemos que tenemos que seguir adelante con nuestras cosas, creo que fue una especie de promesa que nos hicimos mutuamente— Explica.
—Eso es lindo, en mi caso Quentin le bajó al trabajo para estar con nosotras, con su matrimonio pasado tuvo problemas por trabajar en exceso y me prometió que estaría conmigo y las niñas, así que de viernes a domingo no trabajamos ninguno de los dos, de lunes a jueves atendemos nuestros negocios pero siempre, siempre estamos a las seis para la cena y llevar a las niñas a sus actividades.
—Que bueno, a veces es necesario esos tiempos y me alegra que me cuentes un poco todo esto porque entonces será más fácil que nuestros negocios funcionen— Comenta.
—Hablando de eso, justo hoy estuve en mi local y te traje la propuesta que te dije desde hace tiempo.— Y saco de mi bolsa una carpeta con todo lo que arreglé para ella y se lo pongo sobre la mesa.— Las recetas son nuevas, me aseguré que fueran diferentes.
—Isabel, antes que incluso vea estos documentos, seré muy clara… necesito reemplazar 15 restaurantes que están ubicados dentro de diferentes hoteles en diversos puntos del país e incluso en el extranjero. Tuve que romper el contrato con quien tenía este trato a causa de algunos problemas y si te soy sincera, no quiero buscar diferentes restaurantes, me interesa más el concepto de algo en cadena, ¿te interesa?— Me pregunta en un tono de negociación.
—Creo que si lees mi propuesta sabrás que estoy interesada, puede que tu seas una mujer de negocios, pero yo estoy casada con un hombre de negocios que me asesoró muy bien, así que todo está diseñado justo para lo que deseas, sólo es cuestión que le eches un vistazo. Digo, si no me interesara, no estuviera aquí.— Contesto con seguridad.
—Perfecto, era exactamente eso lo que quería escuchar. Me interesa que una mujer esté enfrente de todo esto, y siendo aún más honesta, me encantaría que el concepto de los restaurantes fuera todo manejado por mujeres. Creo que seria algo muy interesante, ¿que crees?— Me pregunta.
—Si podemos criar hijos y llevar un negocio exitoso, creo que podemos hacer lo que queramos y de pasada podremos salir a un café a platicar.— Respondo —¿Qué dices? ¿Leerás mi propuesta?
—Eso no lo dudes, tengo una reunión en dos horas, pero si me das hasta el viernes la leo y nos podemos juntar a cenar los cuatro para discutir cualquier punto y de paso hablas con mi esposo acerca de lo que tienes en mente para los diseños de los restaurantes, él es quien ha diseñado todos los que ya están en los hoteles ahora y creo que será más fácil de esa manera—
—¡Excelente! No te preocupes, tengo a mi asesora en esa área también.— Comento.
—Traela, de seguro Dane y ella se ponen de acuerdo enseguida—
—Lo haré, creo que le encantará conocerte.— Veo mi reloj de pulsera.— Lo siento Keira, me tengo que ir, debo recoger a Léa del instituto y llevarla a la casa para que coma algo antes de sus clases de natación.— Me excuso mientras me pongo de pie y tomo mi bolsa y después cargo a Adelaide.— Ahora es un poco más complicado porque traigo a Joshua y a Jacob conmigo y son peor que mi marido en los horarios.— Bromeo quitándome un poco los nervios de traer a los de seguridad conmigo. —Pues, espero tu respuesta sobre la propuesta y espero al viernes para verte.
—Nos vemos el viernes, y de seguro ya te tengo la respuesta— Me asegura y nos despedimos.
Salgo del café dejando a Keira atrás y en seguida Joshua se pone de pie y me sigue para salir por completo del edificio y subirnos a la camioneta que prácticamente no se movió de donde estaba.
—¿Nos fue bien no crees Ade? — Le hablo a la niña.— Porque si se da este negocio, mamá tendrá muchas cosas que hacer.
Adelaide dice que no con la cabeza, al parecer está en la etapa—¿no quieres? Bueno sé de alguien que le encantará y justo nos espera en la escuela para recogerla, así que vámonos.— Le comento y después continuó mi día