[QUENTIN E ISABEL]
[Quentin]
Debo admitir que la primera cena con Keira y Dane no fue como yo lo esperaba, y no hablo de la amabilidad de los dos o de lo bien que logramos llevarnos, si no que el hecho de que las fotografías aparecieran al inicio me puso nervioso en verdad, al grado que tenía ganas de ir por Léa en ese momento a la casa de su amiga y traerla con nosotros por si algo pasaba. Sin embargo, traté de disimularlo un poco pero no con éxito, porque tan sólo llegamos a nuestra casa Isabel no hizo más que subir a nuestra habitación y poner de nuevo de su lado la extensión de cama que tenemos para Adelaide una que ya estaba guardada cuando la niña empezó a dormir en su propia habitación que está literal en frente de la nuestra.
―Isa,mi amor.
―¿Cómo puedes estar tan tranquilo? ― Pregunta un poco molesta y sé que es por lo que pasó―¿En qué momento ibas a reaccionar?
―Amor, Isabel, también estoy asustado pero no servía de nada que en ese momento me pusiera en desesperación total o que me diera un ataque de pánico. Estábamos bien ahí, protegidos, ellos tienen seguridad.
―¿Y nosotros? ¿Por qué no tenemos seguridad? ― Pregunta mientras recuesta a la bebé sobre la cama y comienza a cambiarla.
―Antes tenía, pero no la veía necesaria, jamás he tenido algo o algún tipo de atentado para tener una.― Hablo con tiento.
―Y esto ¿qué es? ― Pregunta―¿Vas a esperar a que me secuestren o le hagan algo a Adelaide o Léa? Sólo dime para al menos comprarme un gas pimienta.
Al decir ese comentario me hace pensar que tiene razón, tal vez he estado pensando mucho en mí y jamás me percaté que algo malo pudiera pasarles, digo en mi relación con Isabel andábamos solos por todas partes, en libertad y nunca hubo necesidad de que alguien nos cuidara las espaldas.
―Creo que a ti y a Keira y a del Moral y a todos se les olvida que yo no tengo la menor idea de como funciona este mundo ¿sabes? La mayoría de las veces trato de hacer todo para comprenderlo y cuando siento que lo domino, llegan fotos nuestras, esas personas o persona saben cómo luce el rostro de nuestra hija más pequeña Quentin y ¿qué hago ahora? ¿Me quedo encerrada? ― Pregunta con desesperación.
Isabel termina de preparar el lugar donde va a recostar a Adelaide mientras yo la observo de lejos. Cuando termina y pone las manos sobre la cintura me mira.
―Esto es nuevo para tí Isabel, pero para mi igual, te juro que no sé cómo reaccionar, pero mañana mismo tomaré medidas para que estén seguras las tres, para que los cuatro podamos seguir nuestra vida normal sin que pase nada o haya algún tipo de atentado ¿si? Si hoy no reaccioné como esperabas no es porque no me preocupe, sino porque quería evitar que te estresaras y no disfrutaras la velada.
―Aún así no la disfruté, tengo el presentimiento de que no le agrado a Keira, o que somos increíblemente diferentes, me hace falta todo y ella tiene todo.― Murmura.
Esbozo una ligera sonrisa y luego me dirijo a ella y la abrazo. Isabel enseguida hunde un poco su rostro sobre mi pecho.― No digas eso ¿qué pasó con la mujer segura y decidida con la que me casé? No solías pensar eso antes.
―Porque antes sólo éramos tú y yo.― Murmura.― Ahora hay más gente en el círculo.
―Isabel, eres una gran mujer, recibiste una bala por tu marido, prácticamente me sacaste del hoyo de depresión que tenía y si sigo hablando me quedaré despierto toda la noche, sólo fue un comienzo estrepitoso, verás que en cuánto menos lo veas serán amigas y esta conversación quedará en el olvido.
Isabel suspira.― Tienes razón, fue un comienzo raro, tal vez otro día será mejor, fue muy infantil de mi parte pensar eso, lo siento.
Alzo su mentón con la punta de mis dedos y le doy un ligero beso en los labios.― Te protegeré, las protegeré, nada les pasará, te lo juro Isa, mañana mismo contrato a alguien para que esté contigo las veinticuatro horas y además del chofer pondré a una seguridad para cuando recoja a Léa de la escuela ¿sí? Ahora vamos a dormir, mi momento favorito del día porque por fin te tengo para mi solito.
Los ojos de Isabel brillan, siempre lo hacen cuando el enojo o la molestia va abandonando su cuerpo.― Lo siento, no quería reaccionar así, pero esto es totalmente nuevo, jamás tuve que preocuparme por un acosador o lo que sea eso.
―Y seguirás sin preocuparte, yo lo haré por ti y por las niñas, vamos a acostarnos que Adelaide está más que lista para dormir.― Comento mientras veo a mi hija cerrar los ojos sin preocupación alguna.
[KEIRA Y DANE]
[DANE]
No sé si esa era la cena que mi esposa tenía en mente para que nos acercaramos un poco más a Quentin e Isabel, tampoco es que nosotros hayamos hecho algo malo, pero aquel anónimo nos ha llevado a revivir nuestras peores épocas, aquellas donde el miedo y las dudas se apoderaban de nosotros. Tengo claro que ahora todo nos parece un poco más grave porque nuestro hijo está de por medio y como lo esperaba, la maternidad ha hecho que Keira esté un poco más sensible que de costumbre.
—Ya se quedó dormido— La escucho decir y al voltear, la veo entrando a nuestra habitación con ese conjunto que tan bien le queda.
—Eso fue rápido— Comentó sorprendido y se sonríe.
—Creo que estoy mejorando un poco en esto de ser madre— Bromea y sé que está haciendo un gran esfuerzo por mantenerse tranquila con todo esto.
Lentamente camino hacia ella y la tomo de la mano para luego hacer que se gire y ayudarle a quitar la ropa como se ha vuelto costumbre en estos últimos días —Eres la mejor, yo si que todavia soy un desastre— Bromeo cuando termino de bajar la cremallera de su pantalón, la cual está en la parte de atrás.
—¿Cómo crees? realmente eres increíble como padre, nunca he conocido a un hombre que se instruyera tanto para ser papá— Me halaga sonriente y al sentirme levantando su blusa, ella levanta sus brazos —Me voy a acostumbrar a esto y querré que me ayudes a desvestir siempre— Comenta haciendome sonreir.
—Por mi encantado, ya sabes que lo disfruto mucho, además, con esto de que todavía no podemos estar juntos y eso… ya sabes, tenemos que encontrar otros puntos de intimidad y honestamente este me agrada mucho— Le confieso y como siempre, ella apoya su espalda sobre mi pecho para que la rodee con mis brazos.
—Estoy de acuerdo con eso...— Murmura y se queda en silencio.
Cuidadosamente la suelto para ayudarla a terminar de quitarse su pantalón y los zapatos, y resistiendome a la tentación que es verla en lencería, voy por su camisón y se lo traigo para luego quedarme frente a ella y observar el espectáculo que es verla colocarlo —Sirena, sé que lo que ha pasado hoy te tiene muy preocupada y a mi tambien, pero no quiero que eso te afecte, ¿sí?— Le comento y asiente levemente.
—Intento, pero sabes que preocuparme es inevitable, además, han involucrado a Isabel y Quentin, siento muchísima vergüenza con ellos, es que no tienen nada que ver en todo este asunto, no sé porque los han involucrado— Me explica y tan solo puedo acariciar su cabello.
—Pero ya viste que Quentin no ha reaccionado mal, es más creo que entiende muy bien todo esto— Expongo.
—De seguro ha de haber pasado por algo similar, él es un hombre muy importante en el mundo de los negocios, supongo que entiende de todo esto— Comenta.
—Seguro es eso, entonces, ¿dejamos todo esto a un lado por hoy y descansamos? No quiero que te enfermes por estarte preocupando tanto por todo, además Leonardo y Javier se encargaran de todo, para algo los hemos contratado, ¿no? — Le aliento y asiente.
—Vamos a descansar, no quiero que me sigas regañando por no dormir mucho— Bromea y la beso castamente.
—Me cambio y estoy contigo— Le dejo saber y tan solo espero que no me esté diciendo todo esto solo para disimular.