4- Empezando la velada

1296 Words
[KEIRA Y DANE] [KEIRA] —Sirena, ¿qué ocurre?— Escucho la voz de Dane y no puedo ni responderle cuando veo las fotos de Quentin e Isabel afuera de la casa que llegaron en el sobre que me dio Javier. —Ocurre esto— Explico mostrándole las fotos. —¿Quién es ese hombre Keira?— Me cuestiona Quentin refiriéndose a Javier. —Dane y yo tenemos unos guardaespaldas encubiertos a causa de una situación que pasó hace unos meses… al parecer alguien nos está vigilando porque me entregó estas fotos de hace un momento cuando ustedes estaban allí afuera. No entiendo como pudieron imprimirlas tan rápido.— Explico y le enseño las fotografías.  Quentin las observa de inmediato e Isabel se acerca con un rostro que denota preocupación.—Nos deberíamos de preocupar.— Murmura.  —No sé, amor.— Contesta él tierno.  —Me han chantajeado hace un tiempo… mejor dicho, nos han chantajeado con unas fotos, pero no entiendo que tienen que ver ustedes dos en todo esto— Explico intentando ser lo más sincera posible.  —Bueno, supongo que sólo es un susto, tal vez quieran que nos alejemos de ustedes ¿no crees? — Explica Isabel.  —Puede ser, de verdad lo siento, no quería hacerlos pasar por algo así— Les dejo saber y a los pocos minutos veo que Leonardo entra a la casa —¿Lo encontraron?— Pregunto refiriéndome al niño. Él asiente —Hablamos con su madre, nos dijo que una mujer le dio diez euros por alcanzarnos el sobre y luego se fue, no recuerda la matrícula del auto y donde se ha estacionado no había ninguna cámara de seguridad— Nos explica. —Trae otros guardias de seguridad y alguien que cuando ellos se vayan a su casa los acompañe para asegurarse de que no los seguirán— Ordeno y ahora me doy cuenta que ya no somos solo Dane y yo los que nos encontramos en peligro, también está nuestro hijo y nuestros nuevos amigos.  [QUENTIN E ISABEL] [ISABEL] —Muchas gracias Keira de verdad te lo agradezco, hablaré con los padres de Silvia, les pediré que Lea se quede a dormir en su casa, por cuestiones de seguridad.— Comenta de inmediato y de pronto todo se pone un poco más serio.  Él me da a Adelaide que enseguida se acurruca sobre mis brazos y no sé porque tengo el deseo de abrazarla un poco más fuerte ¿cómo es que pasamos de venir a visitar a un bebé a salir en una fotografía? Volteo a ver a Keira, a Dane y Quentin y de pronto me siento bastante perdida en como debo reaccionar ya que al parecer ellos no parecen estar muy preocupados o al menos no se refleja tanto en sus rostros.  —¿Crees que deberíamos irnos? — Pregunto sin saber qué decir.  —Si ustedes gustan, pueden hacerlo, aunque la cena ya está hecha y para ser sincera lo mejor sería esperar un poco, están más seguros aquí que en otro lado.— Propone Keira. Esbozo una sonrisa.— Creo que tienes razón.— Contesto nerviosa.  Quentin regresa y me sonríe.— Listo, Lea se queda en casa de su amiga y mañana iré yo personalmente por ella, ahora ¿creen que me puedan regalar un whisky? — Pregunta tratando de relajar la situación.  —Tenemos una colección traída de uno de los hoteles de mi esposa— Explica Dane y la sonrisa de mi esposo se hace evidente. —Perfecto, estoy dispuesto a probar el que tú me recomiendes Dane.  Ambos se alejan de nosotras caminando y platicando como si la fotografía no les hubiera afectado mientras Keira, Adelaide, Dake y yo nos quedamos en la sala —Sé que tú y yo tenemos una conversación de negocios pendiente, pero sinceramente esas reuniones las llevo a cabo en mi oficina, no aqui, asique no quiero que pienses que me he olvidado— Me explica. —Lo sé, pero ¿no tienes miedo? — Pregunto sin poner ningún filtro.— Sé que tal vez para ti mi pregunta sea una tontería pero necesito preguntar porque yo no dejo de abrazar a mi hija como si la amenaza hubiese sido para mi.  Ella se sonríe levemente —No es que sea una tontería, todo lo contrario, me han secuestrado dos veces… la última vez deje que lo hicieran para salvar a mi hermana y le deje una serie de pistas a Dane para que me encontraran. Creeme que vivo con miedo de que pueda ocurrir nuevamente, sobre todo ahora que lo tengo a él— Explica mirando a su hijo —Pero también sé que estoy casada con un hombre que nunca dejará que nos pase nada. No es un superhéroe ni mucho menos, pero si es un hombre muy valiente, confío en él y sabes, me siento segura a su lado— Me cuenta. —Me alegro que hayas salido ilesa de las dos. Yo sé que Quentin haría lo que fuera por mí y por sus hijas, tal vez nos hemos enfrentado a otro tipo de situaciones peligrosas los dos juntos y espero que jamás tenga que buscarme si me secuestran. —Yo he aprendido a creer que el amor nos transforma a todos en superhéroes de la persona que amamos en diferentes maneras. Estoy segura que ustedes dos se han salvado mutuamente un sinfín de veces, se los ve extremadamente enamorados y no hace falta más que eso para sentirse la persona más valiente del mundo y al mismo tiempo sentir el mayor de los miedo por poder perder a quien amas tanto. Eso es lo único que te puedo decir de todo esto— Relata y a pesar de todo lo que ha estado pasando, se sonríe.  —Espero que esto que acaba de pasar no lleve a algo más peligroso.— Contesto.— No me gustaría enterarme de que vuelves a estar en peligro.  —Yo también lo espero— Me responde cuando de pronto vemos a nuestros esposos regresar con sus vasos de whiskey en la mano. —¿Qué les parece si pasamos a la mesa? — Pregunta Quentin con una sonrisa.— El whisky me ha abierto el apetito.  —Por supuesto, nene, ¿puedes tener a Dake un momento mientras busco las cosas en la cocina?—  Le pide Keira a su esposo y cuidadosamente lo lleva con él.  —Yo te ayudo.— Contesto y le doy a Adelaide a Quentin quién en seguida estira los brazos para que su padre la cargue.  Ambas caminamos hacia la cocina y al entrar veo un precioso mural con un hermoso paisaje que enseguida me hace sonreír.  —¿De dónde es ese paisaje? — Pregunto de inmediato mientras admiro cada detalle del Mural. —Es de Eslovenia, Dane y yo estuvimos allí de luna de miel— Me explica.  —Supongo que les trae buenos recuerdos— Comento y se sonrie. —Digamos que a Dane y a mi se nos ha concedido un milagro muy especial en esa ciudad, uno que ahora tiene un nombre y una sonrisa que me roba el aliento… quisimos tener ese recuerdo siempre vigente con nosotros— Relata. —No cabe duda que siempre lo recordarán.— Contesto y comienzo a ayudarla con los platillos que cenaremos esta noche.  Entre las dos comenzamos a servir los platos en la preciosa charcutería que tiene y después de ponerlos de una manera elegante salimos de ahí para irnos directo a la mesa. Tal vez esta velada haya empezado de la manera más extraña, pero no sé porque tengo el presentimiento de que no todas las veladas que pasemos será de esta manera.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD