Lady Buck entró tomada del brazo de Catalina, la joven no tardó en causar revuelo, y varios caballeros se giraban a comentar lo hermosa que era. Las mujeres también hacían sus comentarios algunos con envidia otros con entusiasmo de ver una cara nueva dentro de la Elite. Catalina solo sonreía. -Vamos queridas, aquella es nuestra mesa- Catalina se sentó a un lado de su “madre” y aguardó con paciencia. Luego de que estuvieron cómodas no tardaron en recibir a la señora Harrison, una mujer conocida por ser chismosa y poco ubicada, además de regordeta. -Lady Buck, que alegría de verla en el baile, habíamos extraño su presencia en las últimas dos celebraciones- Lady Buck la miró de reojo y sonrió con despreocupación. -Si no vine, fue porque no tenía nada interesante que hacer aquí- Lady Buck e

