La joven Catalina fue llevada mientras dormía por Jaime a su habitación, a su lado Lady Buck la arropó y la dejó dormir en paz. Salió sigilosamente de la recámara oscura y caminó lentamente hacia su habitación, su cojera se había acentuado en los últimos días, pensó que quizás estaba teniendo mucha vida social gracias a la joven, sin embargo, ella ya era una anciana y sus huesos no le respondían como antes. “Quizás es hora de tomar un descanso” pensó. Y fue así como sus ojos se iluminaron y una sonrisa genuina se dibujó en su arrugado rostro, detuvo su andar y llamo a su mayordomo, éste alertado por la voz gastada de su patrona se acercó con prisa hacia donde ella estaba. -Señora- dijo con solemnidad y con ambas manos entrelazadas al frente. -Jaime, mañana partiremos a primera hora hac

