Capitulo 31

2575 Words

Astrid Era casi el atardecer cuando por fin terminamos de instalarnos en la cabaña. Vladimir, con esa energía suya que parecía no agotarse nunca, propuso salir a caminar para conocer los alrededores. Me pareció una excelente idea —y lo fue—, aunque en ese momento no imaginaba cuán mágico sería todo. Apenas dimos unos pasos fuera, sentí como si estuviéramos caminando dentro de un cuento de hadas. El cielo comenzaba a teñirse con tonos dorados, anaranjados y lavanda, que se fundían con la copa de los árboles altos y frondosos. El aire tenía ese olor fresco y limpio que solo existe en medio de la naturaleza, y cada rincón parecía invitarnos a quedarnos un poco más. A lo lejos, el lago reflejaba el cielo como un espejo líquido, y el silencio, apenas roto por el canto de algún ave, le daba a

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD