―Pero usted me dijo que era cuestión de tiempo. ―Sí, así lo creía, pero también le informé de que no poseía todos los datos, que quedaban pruebas por hacer. Me acerqué a él, y le agarré la bata con fuerza y le dije con cólera, ―Tiene que hacer algo no se quede tranquilo, tiene que salvarla. ―Es inútil señor, déjeme, he hecho lo que he podido. Bajé la cabeza y me dejé caer en el suelo llorando la pérdida, y escuché al médico que dijo, ―Lo siento ―dicho esto se fue de la habitación y quedé a solas. No me atrevía a mira aquella cama, prefería pensar que la había trasladado de habitación, que la habían llevado a hacer alguna prueba y que volvería en un momento. No me atrevía a creer que después de todos los planes que teníamos para el futuro, no fuésemos a realizar ninguno, ni siquiera

