Aquella situación era insólita para mí primero porque siempre había realizado el trabajo de forma individual, sin compañero de viaje y además tenía que atenderle, pues seguro que como persona mayor que es, querrá que le ayude, como con esto de las maletas ahora. A regañadientes, pero comprendiendo su situación recogí mi equipaje y el suyo y salimos de la estación en dirección a la parada de taxis. ―Va en taxis normalmente, se paró para preguntarme. ―Sí porqué, ―Es que a mí me gusta pasear, me replicó. ―Bueno, pero ni siquiera sabemos dónde está su casa o al menos yo lo desconozco. ―No está lejos de aquí, si no ha cambiado de viviendo. ―No está seguro ―No, lo que tengo es una dirección de su última postal, y no creo que haya cambiado desde entonces. ―¿Qué fecha tiene? ―pregunté inqu

