Una persona que se siente llena y plena debe entender que no puede ser egoísta con ese regalo que le ha dado la vida, la felicidad, debe compartirlo y expandirlo, con gestos y acciones que permita difundirlo. No se trata de dar caridad a otros, ni convertirse en una especie de misionero, sino simplemente lo que hacemos todos los días, hacerlo con una sonrisa, y con un “Gracias”, con eso muchas veces es suficiente para compartir y extender esa felicidad. Estaba de nuevo absorto en sus pensamientos, con las maletas cargadas siguiendo a aquel señor del bastón que parecía no tener prisa, pero tampoco pausa en su decidido camino, cuando paró y dijo pensativo, ―Creo que aquí es ―¿Cómo que creo? ―le pregunté algo asombrado por esa indecisión. ―Sí, seguro que aquí es ―afirmó una vez que comprob

