REDENCIÓN_4

1858 Words
Saga se despertó aturdido y con un enorme dolor de cabeza. Miró a su alrededor y no sabía donde estaba, esperaba no haberse emborrachado demasiado y haberse ido con alguien. Quería conquistar a Dexter. Dexter... Se levantó de un salto y se alejó de la cama como si quemarse, se ponía enfermo de pensar que podía haber acabado en la cama de otra persona, pero seguía con la misma ropa que el día anterior y eso le extrañaba, si hubiese hecho algo estaría desnudo... Escuchó un ruido que vino de abajo y su mente viajó al día anterior, su último recuerdo era estar en el coche con Dexter y decirle que era un hombre lobo. Estaba tan convencido de que el hombre le iba a tirar del coche cuando se desmayase que se lo confesó, de todas formas lo iba a ver. A lo mejor alguien lo había recogido de la carretera, porque no concebía la idea de que Dexter lo hubiese llevado a su casa, se levantó de la cama dispuesto a agradecer a quien le haya recogido, se miró el costado y tenía una gran venda tapando el corte y le habían dado un pantalón del pijama, escuchó a alguien cantar a dúo con la radio y sonrió, no era la mejor voz que había escuchado pero el tipo parecía feliz, y joven. Bajó las escaleras con cuidado, dispuesto a descubrir quién era el feliz propietario de aquella casa, que cada vez le gustaba más, y al llegar a la cocina perdió todo el aire de sus pulmones. Dexter estaba poniendo un montón de huevos revueltos en dos platos con pan y beicon, uno de los platos significativamente más grande que el otro. Intuía que era el que había preparado para Saga. - Hey, Jude, refrain.... Don't carry the world upon your shoulders. - cantó a dúo con la radio antes de limpiarse las manos en un trapo y darse la vuelta. Retrocedió tan rápido que se golpeó la espalda con el pilar de la cocina del susto. - Saga... - Saga enseguida puso las manos a la vista de Dexter y retrocedió tres pasos, no quería que el hombre tuviera miedo, y eso era seguramente lo que tenía, miedo. Le observó ir a la nevera y sacar una jarra de agua antes de coger un vaso y ponerlo delante de Saga, lo llenó de agua y se lo ofreció antes de dale un corto beso en los labios. A pesar del gesto, Saga se movió todo lo lento que pudo para que si el hombre tenía miedo de algún movimiento pudiera alejarse tranquilamente. - Saga... No te tengo miedo. Si hubieses querido hacerme algo has tenido muchas oportunidades, y no me has hecho nada. Estaba tan... Perdido cantando que no te he escuchado llegar... - Dexter sonrió ampliamente después de cerrar la nevera y señaló los platos. - Em.. A ver... He leído cuentos de hombres lobo y... Tu eres grande... No sabía cuanto comías así que... Bueno, que el plato grande es el tuyo.- Saga dejó salir una carcajada por el nerviosismo de Dexter antes de darle las gracias y pedirle que comiese a su lado. Saga no tenía ese sentimiento de familia, pero sentía que con Dexter podía hacerlo. - ¿De verdad no me tienes miedo? No era mi intención desmayarme... No quería que lo supieras... Llevaba días debatiéndome sobre cómo cortar lazos contigo antes de que te enterases y salieras corriendo... El problema... Es que no podía hacerlo. - dijo antes de que su rostro se volviese color carmín. - Y acabé haciendo lo que quería hacer en lugar de lo que debería hacer... De modo que estuve un tiempo infundiéndome de valor para intentar pedirte una cita... y no solo destruyo esa oportunidad sino que además te asusto... - La risa de Dexter sonó fresca y tranquilizó el corazón de Saga, más aún cuando dijo que realmente todas esas cosas parecían sacadas de alguna película de ciencia ficción pero que a él le daba igual. Parecía que Dexter estaba más interesado en curar las heridas que tenía y en qué comiese. Saga detuvo el bocado que se iba a llevar a la boca cuando Dexter le dijo que le daba igual en que se convirtiera porque ya había asumido que se había enamorado de él. Para Saga, en aquel momento, todos los abusos sufridos cobraron un sentido en su vida: debía encontrarse con Dexter. Y eso lo hizo increíblemente feliz. - ¿Enserio has dicho eso? - Saga seguía sin entender como Dexter se podía haber enamorado de él pero ya suponía que era alguna especie de regalo divino. Alzó una ceja cuando Dexter puso una taza de café n***o delante suya- ¿Y esto a que viene Dexter? - - Llámame Dex... Nada, ya no me debes un café. - Le guiñó el ojo con picardía y siguió comiendo su plato. - No sé si quieres leche o azúcar... Dímelo y te sirvo. - Saga se sintió valiente por un momento y decidió que quería las cosas claras, se había cansado de interpretar señales. Se levantó justo cuando Dexter pasaba por su lado y juntó su boca con la suya. Dios, no sabía cuánto había echado de menos esa boca hasta que la besó. Dexter le devolvió el beso antes de intentar colar sus manos por debajo de su camiseta de pijama, Saga no tenía experiencias con hombres pero esperaba que Dexter pudiera enseñarle, no quería renunciar a él ni en un millón de años y creía saber que Dexter se sentía de la misma forma con él. Pero necesitaba ser sincero. - Dex... Para... - por un momento se sintió horrible por no poder responder a Dexter pero tenía que contarlo todo para poder estar con él- Dex... Me encantaría poder estar contigo... Pero debes saber algo... No quiero que te hagan daño, no quiero que corras riesgos innecesarios... Y eso de que estás enamorado de mi... - Dexter volvió a besarlo con pasión, colando su lengua dentro de la cavidad de su compañero y dejando de Saga perdiese el control por un momento y le cogiese para llevarlo a la cama. Estaba ebrio de Dexter, no sabía lo que hacía, sabía que ésto era un error y lo peor es que cuanto más lo hacía, más se enamoraba de él. - Dex...- Saga suspiró cuando lo dejó en la cama y lo intentó una última vez, no pensaba intentarlo más veces, si esta vez le decía que no, le dejaría ir. - Soy un hombre lobo, Dex... No quiero hacerte daño. - Dexter se rió bajito y volvió a besar a un Saga totalmente confundido que le apartó de nuevo y le miró, Dexter pudo ver tanto terror en sus ojos que se obligó a respirar hondo y volver a mirarlo. Ya no le importaba, se había enamorado de él y el hombre era amable y bueno con él, de todos modos, él ya había estado saliendo con el diablo. - ¿Qué pasa Saga? - Dexter suspiró hondo, ahora el macizo tenía que tener inseguridades... El quería un buen polvo. - A ver Saga... ¿No recuerdas nada de ayer? Tú no queriendo desmayarte y diciéndome que te tirase del coche en cuanto lo hicieras... Bueno, yo arrastrandote hasta la cama con la carretilla del jardín es imposible que lo recuerdes pero... Lo que quiero decir es que te desmayaste en mi coche, Saga... Si hubiese querido, me hubiese bajado, te hubiese lanzado a la cuneta, y me hubiese largado tan rápido como arrancase el coche. - Saga se le quedó mirando perplejo y volvió su mirada fija a sus ojos esperando encontrar un rastro que le dijese que Dexter se estaba burlando de él, pero no encontró nada. - Así que Saga... Que no te parezca tan raro esto porque eres condenadamente sexy y a mí me encantas, no comprendo como alguien como tú puedes tener inseguridades con tu cuerpo. - sonrió Dexter antes de pasar su lengua por el cuello de Saga, el hombre todavía parecía tener miedo por lo que Dexter bufó. - Mira Saga... Me gustas. Me gustas para un polvo y me gustas para algo más. La pregunta no es si me harás daño porque ya te lo digo yo que no lo vas a hacer... La pregunta es... ¿Yo te gusto lo suficiente para que te quedes después de esto? Eso es lo importante... Bueno... Y que espero que no te transformes a mitad de hacerlo. - Saga se rió con una carcajada fresca y natural y atrajo a Dexter a sus brazos mientras sonreía, feliz. Parecía que a Dexter se le daba bien eso de quitar importancia del asunto... Sonrió, muy feliz con lo que había dicho Dexter, y lo subió a su regazo mientras empezaba a caminar dándole besos en el cuello. Había considerado seriamente rendirse con la situación y permitirse ser feliz. - Descuida... Hacerlo como humano es mucho más placentero... Y tú lo disfrutarás más. - gimió cuando notó la lengua de Dexter en su cuello. - Pienso hacer que lo disfrutes... Y, con algo de suerte, puedes considerar quedarte a mi lado después de esto. - Ahora fue el turno de Dexter de reírse a carcajadas mientras pasaba la mano por el pecho de Saga y mordía su labio inferior con fuerza. No tenía duda de que quería quedarse con él por siempre, y cuando el hombre lo tumbó en la cama y dejó caer su cuerpo encima suya sonrió de pura felicidad. - No te preocupes por eso... Yo me quedaré contigo, siempre, pase lo que pase. Te lo dije Saga, estoy enamorado de ti... Y eso es para siempre. - sonrió de felicidad mientras Saga seguía pegado a su cuello. - ¿Sabes? He soñado mucho con esto... Pero me sentía tan patético cuando me levantaba... Porque no estabas a mi lado y yo pensaba que esta situación sólo ocurriría en mis sueños. - Saga estaba muy complacido al escuchar que Dexter había soñado con él. Realmente, nadie le había dicho nunca que lo consideraba un sueño húmedo, sí que era sexy o se le habían insinuado, sobre todo mujeres, por lo que terminaba rechazando las insinuaciones, pero nunca había formado un vínculo con nadie como para que les diera tiempo a soñar con él. O él pudiera saberlo. Se sentía deseado, fuerte. Invencible. - ¿Sabes algo? Nadie nunca había soñado conmigo. - susurró antes de que Dexter alzará una ceja de incredulidad y negase con la cabeza. - Sí, como lo oyes. Nunca he formado suficientes lazos como para llegar a eso. Y... Nunca había estado así con un hombre... Así que me tendrás que enseñar, pero no creo que lo aprenda todo hoy, por lo que necesitaré más clases. - Dexter volvió a reírse a carcajadas sin creerse que nadie haya tenido un sueño húmedo con ese hombre si era la lujuria personificada, pasó los brazos por su cuello de nuevo y lo atrajo hacia él. Dispuesto a enseñarle todo lo que quisiera, y lo iba a disfrutar muchísimo...
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