Dexter se despertó somnoliento cuando escuchó golpes en la puerta y se giró para ver a Saga dormir a su lado, con un brazo alrededor de su cintura, intentando protegerlo incluso en sueños. Habían pasado seis días desde que habían empezado a dormir juntos, y Dexter sentía que había completado lo que le faltaba en la vida.
Se levantó con cuidado de no despertar a Saga y fue hacia la puerta, pero antes de mirar por la mirilla un grito le sobresaltó.
- Saga no me jodas, ayer te vi entrar aquí... - volvió a tocar a la puerta con insistencia antes de darle una patada. - ¡Arrancaré la maldita puerta! ¡Así que sal de una vez! -
Notó la mano de Saga tapándole la boca con suavidad antes de dejar un beso en su mejilla y pedirle que fuese a esconderse al baño y no saliese hasta que él se lo dijese. Dexter corrió al baño no sin antes darle a Saga un profundo beso para darle ánimo y lo dejó con aquel extraño que no sabía quien era.
Se hizo bola al lado del lavamanos después de poner el pestillo en la puerta y rezó por qué a Saga no le pasase nada. Se había enamorado del hombre y no quería que se enterasen de que estaba con un humano o pagaría caro las consecuencias. Saga era un hombre bello y amable, no entendía porqué querían hacerle daño, ojalá él supiese pelear para poder ayudarle, no quería ser una carga para el hombre...
Se dio cuenta de que el hombre siempre acababa sacándolo de apuros y ni siquiera eran nada formalmente, tan sólo se habían acostado una vez y él ya se sentía como si quisiera estar con el toda la vida.
Tal vez después de esto le pidiera ser su novio formal, no sabía si Saga estaría interesado en eso.
Dio un saltito cuando escuchó algo de cristal romperse, que intuyó que era el jarrón de la entrada y le daba exactamente igual mientras Saga estuviera bien. Juntó sus manos y se dispuso a rezar por que Saga estuviera bien e ileso y no supo cuánto tiempo pasó antes de que Saga abriese la puerta del baño y arrodillarse a su altura con un corte en la mejilla.
- Saga... ¿Qué pasa? ¡Dios mío! ¿Estás bien? - Dexter no supo en qué momento comenzó a llorar, sentía tanto alivio de ver a Saga vivo.- Madre mía Saga... ¿Pero que ha pasado? Déjame curarte anda por favor.-
- Dexter... Dex... - Saga lo abrazó y repartió muchos besos hasta terminar en sus labios. - Eran de la manada... Están inconscientes en el porche de tu casa, no quería que te hicieran daño Dex... A ti no... A ti no, por favor... Te amo... -
- Relájate Saga que no me van a hacer nada. Además, estas tú para protegerme. - susurró el menor contra sus labios. Se sentía seguro con Saga y no quería que esa sensación desapareciera pero tenía que curar al hombre, de repente su novio se encontraba decaído y no entendía a qué podía venir esa sensación. - ¿Qué pasa? Estás raro Saga... -
Saga seguía moviendo sus manos con nerviosismo mientras Dexter lo curaba, no quería perder a Dexter pero si quería mantenerlo a salvo tenía que alejarlo de él y ya no sabía que hacer. Intentó decirle de nuevo que estaría mejor sin él pero Dexter terminó por darle un beso y decirle que la conversación estaba terminada. Que estaba cansado de que se sintiera menos.
Quería saber qué los había atacado pero hasta que Saga no se decidiera a hablar no podrían hacer nada.
- Vaya... No pensaba que fuera tan fácil encontrarte... Y menos aún acompañado... - su cara hizo gesto de repulsión al ver a Dexter sentado curando a Saga. Estaba claro que fuera quien fuese, no se alegraba de verlos. - Realmente esperaba encontrarte con una mujer... Aunque fuese una prostituta. -
- No voy a volver a ese maldito infierno, ahí te pudras. La Manada sólo sirve para atemorizar a la gente, además, ya estoy emparejado, déjame en paz y lárgate o tendré que matarte. - las manos de Saga se transformaron en puños mientras protegía un poco a Dexter con su cuerpo.
Casi no le dio tiempo a reaccionar cuando el otro hombre comenzó a dar golpes, Saga consiguió esquivar a la mayoría pero no pudo evitar que algunos cayeran en su rostro. No quería dejar indefenso a Dexter, quería cuidarlo y preocuparse de él, quería darse la oportunidad de ser feliz.
Cuando uno de los hombres que entró cogió del cuello a Dexter y amenazó con cortarle la garganta se escuchó un fuerte rugido por la habitación. Saga era mitad hombre mitad lobo.
Quería que lo soltara, no soportaba ver como le hacían daño, quería a ese niño, no podía dejar que los de su manada siguieran haciendo tanto daño como querían, alguien tenía que pararlos y tenía que hacerlo ahora.
- Largo de aquí ... Ésta lucha no va con vosotros. - gruñó Saga, notando cómo la rabia se acumulaba en sus entrañas.
Dexter sintió como el aire lo abandonaba de sus pulmones al ver a Saga salir con los chicos fuera de la casa. Nada bueno salía de eso.
- Saga... Vuelve... - susurró a sabiendas de que no podía oírlos. Su chico estaba a medio curar, habían sido despertados a las 3 de la mañana y Saga necesitaba reposo. La ventaja de vivir en un chalé es el no tener vecinos a los que despertar, pero Dexter necesitaba como el infierno que Saga estuviera bien. - ¿Porqué hacen esto? -
Corrió escaleras arriba y se cambió de ropa antes de ir al trastero del sótano, hacia años que no bajaba pero necesitaba algo que había ahí, algo que había sido de su hermano hasta que decidió deshacerse de él:
Su escopeta de caza favorita.
La cargó y se guardó algunas balas en el bolsillo del pantalón antes de mirar por la ventana y ver a Saga peleando en el jardín con uno de ellos antes de que lo sujetaran y lo obligasen a arrodillarse, sintió que se le congeló la sangre cuando vio a uno de ellos sacar una pistola y pasársela al líder quien apuntó a la cabeza de Saga.
No entendía nada. ¿Qué había hecho Saga para merecer semejante trato? Era un buen hombre, era amable, era cariñoso...
Sólo que era gay.
Tal vez ahí venía el problema. Y Dexter se había enamorado locamente de él.
Bajó corriendo las escaleras hasta el jardín y observó como le retenían de rodillas ante el insensible que lo apuntaba con una arma, probablemente con intención de ejecutarlo. No estaba demasiado lejos por lo que pensaba que podía disparar y acertar, no debía matarlos a pesar de las ganas que sentía, porque eso solo los metería más en problemas, así que decidió apuntar al brazo del idiota que quería ejecutar a Saga y disparó justo cuando el otro se disponía a hacerlo, la pistola se desvió y la bala terminó incrustada en el cráneo de uno de sus acompañantes, lo que le dejaba a uno de los idiotas que quedaban allí, suelto, mientras miraba la escena con horror.
Obviamente el líder había sido el blanco de Dexter.
- Fuera. De. Mí. Casa. - siseó Dexter por culpa de la furia que le atravesaba en ese momento mientras apuntaba al hombre en la cabeza con la escopeta. - Si prefieres un cartucho en la cabeza dímelo ya, que no pienso quedarme aquí más tiempo mirando tu horrenda cara. -
El hombre salió corriendo antes de transformarse y perderse por el resto de los chalés, mientras Dexter dejaba salir todo el aire que había contenido en sus pulmones, preso del pánico por que saliera mal. Cuando volvió a abrir los ojos observó como Saga, que estaba tratando de levantarse hasta quedarse sentado en el suelo, miraba los cuerpos sin vida de aquellos hombres con los ojos muy abiertos y una expresión de máximo horror invadió su cara al girarse a ver a Dexter.
Sintió que su mundo se hundía. No quería j***r así a Saga.
Dejó la escopeta en el suelo con el seguro puesto antes de levantar las manos en señal de paz y desviar la mirada. En ese momento su corazón sólo le pedía que salvase a Saga, no pensó que aquella gente era de la Manada, que ellos odiasen al lobo no significaba que él los odiase a ellos.
A lo mejor, una vez fueron sus amigos, y Dexter se los había arrebatado.
Se sintió cómo una reverenda mierda.
Saga seguía en estado de shock y mientras Dexter pudo aprovechar para ir a por el botiquín y curarle mejor las heridas. Les habían atacado cuando aún se las estaba limpiando así que algunas se habían abierto más.
Lo que más le dolía era el frío repentino que se había instalado en los ojos de Saga, le hacía sentir como una mierda despreciable, y le recordaba demasiado a su ex, siempre tenía esos ojos cuando estaba a su alrededor. Había sido un ingenuo al pensar que siempre podría ver aquella calidez en los ojos del lobo, aquel fuego que los inundaba cada vez que lo miraba sólo a él, pero en ese momento recordó porqué su ex se había ido con otra... Porque él no valía la pena. Y ahora Saga lo odiaba, era normal.
- Creo que deberías ir a dormir, Saga... Estarás cansado. Te acompaño arriba. - Había probado a hablar pero él no le contestó.
Tenía la esperanza de hacerle reaccionar e intentaba que el hombre saliese del trance, pero no lo consiguió, en su lugar subió al lobo a la habitación y lo acostó en la cama, asegurándose de que estaba bien acomodado y a salvo, antes de bajar a la cocina a por una de esas botellas de whisky gigantes que guardaba en el mueble.
No quería pensar, ni decidir, ni mucho menos ir a dormir, tendría que compartir cama con Saga y en ese momento no se sentía bien para hacerlo. Necesitaba pensar. Pensar en cómo no destruirle la vida.
Se sentó en el sofá con la botella de whisky mientras pensaba en cómo remediar el daño que le había hecho, pero no encontraba la forma de dar con eso, había salvado a Saga a cambio de más muertes y eso nunca podría perdonarlo, él no mataba. Sus armas no estaban en casa para matar.
Eran recuerdos de su padre, no eran para defenderse, y más aún sabiendo cómo Saga odiaba la violencia, había disparado a sus compañeros y por mucho que intentase convencerse de que lo había hecho para impedir que mataran a Saga, la verdad era que había terminado con una vida humana... O lobo... O lo que fuese.
Seguía siendo una vida.
Escuchó unos pasos moverse rápidamente por el piso y agotó la botella de whisky antes de girarse y coger la escopeta de nuevo pero vio que era Saga y se calmó. El hombre debería estar furioso para correr así por la casa, pero su mirada se suavizó en pocos segundos cuando miró al sofá y encontró allí a Dexter, ileso.
- Dios mío Dexter... ¿Estás bien? Tranquilo, soy yo... - su voz sonaba alarmada y sonrió de lado para calmarlo cuando éste bajó la escopeta tranquilo. - Cariño... No podía dormir si tu no estabas. ¿Porque has salido de la cama? ¿Y esa arma?-
A Dexter se le formó un interrogante gigantesca en la cabeza y alzó una ceja antes de plantearse mandarlo a la mierda.
-¿Estabas en shock? ¿Recuerdas algo?-preguntó con cuidado, y se extrañó más cuando una lágrima resbaló con él y asintió pero que lo último que recordaba era que lo obligaron a ponerse de rodillas para ejecutarlo a cambio de dejar a Dexter en paz y que pudiera vivir tranquilo, luego sólo recordaba un ruido. - El primer disparo que di, ahí entraste en shock... No puede ser... No recuerdas lo de después...-
- Sólo... Te recuerdo a ti, disparando a Riley, y matándolo... No te culpo ¿sabes? Era un bastado... Pero no recuerdo más... - se quedó pensando con interés y luego se puso pálido mientras llegaba hasta Dexter y pasaba las manos por su cuerpo como un demente. - ¿Te hicieron algún daño? ¿Estás herido? Los voy a matar como tengas el mínimo rasguño.... -
- Pues... Llegas tarde Saga... Lo siento. - susurró Dexter antes de agachar la cabeza.
Al ver la confusión en el rostro de su pareja, Dexter se levantó y le pidió a Saga que le siguiera. El hombre que intentaba ejecutar a Saga minutos antes seguía tumbado en el césped, muerto, mientras que pequeños ríos de sangre indicaban el camino por el que había huido el otro m*****o que Dexter dejó libre.
Vio como Saga se acercaba al cuerpo sin vida del hombre y decidió ir a la cocina a terminarse la botella de whisky, y probablemente buscar otra. No bebía desde la muerte de sus padres pero en ese momento no soportaba tener que lidiar con el estar vivo. A sus padres les arrebataron la vida, y él acababa de arrebatar otra.
En defensa propia, o no, eso era irrelevante.
Salió de la cocina con una botella de vodka que encontró en el mueble y se encontró con Saga, abrazándole, y levantando su cabeza para darle un profundo beso.
Se suponía que Saga estaba dolido, no que lo iba a besar.
- ¿Qué demonios te pasa? Pensaba que me ibas a mandar tomar viento de aquí. - susurró Dexter con incredulidad mientras se alejaba de él para ir al sofá y empezar a beber de la botella.
- ¿Enserio lo pensabas? No... ¿Sabes? Te recuerdo apuntando con la escopeta mientras ellos me tenían agarrado... Me inutilizaron con una táser y volví de lobo a humano... - susurró con arrepentimiento. - Yo debía protegerte Dex... Lo siento... -
Dexter negó con la cabeza y le dio un beso en los labios, Saga trató de retenerlo ahí pero él se apartó riendo. Quizás luego podían subir a la habitación.
- Saga... Te amo. Y pienso protegerte de todo lo que te haga daño. Pero yo creo que hasta entonces... - respiró hondo antes de mirarlo a los ojos y cogerle las manos para darle a entender que iba enserio. - Creo que deberías venirte aquí... Y vivir conmigo. -