Dexter cerró la puerta de la tienda después de poner la alarma y se dirigió hacia su coche.
Seguía pensando en porqué tanto daño hacia alguien tan bueno como Saga, realmente, si todos se hubiesen detenido un momento para conocerlo se hubiesen dado cuenta de que era una buena persona.
Lobo o humano, Saga había ganado un hueco en su corazón, y estaba seguro como el infierno de que no se lo iban a arrebatar, ni a hacer ningún daño.
Justo cuando abrió a distancia el coche y comenzó a abrir la puerta una figura se acercó a su espalda, sacó la pistola de su mochila y se giró apuntando a la persona que lo seguía.
- ¡Me vas a matar de un infarto! Saga... Por dios... - Dexter sonrió mientras dejaba que Saga lo abrazara. Juntó sus bocas haciendo que Dexter se rindiera y se dejase explorar, buscando su cercanía, y juntandolo a él en un abrazo posesivo que reflejaba el miedo que tenía a perderlo. - Lo siento no quería amenazarte... ¿Qué haces aquí? No te podías quedar tranquilo en casa... -
- No... No podía Dex... Algo me decía que estabas mal... No puedo explicarlo es como si tuviese la certeza de que te va a pasar algo si te dejo solo... - Saga cerró la puerta del piloto detrás de Dexter, una vez que éste ya guardó la pistola en la pequeña mochila que llevaba, y él se subió a la parte de atrás. En cuanto arrancó se empezó a removerse, inquieto. - Lo siento cariño... Necesito mantenerte a salvo. Te amo. -
Saga se transformó en un lobo que ocupaba todo el asiento de atrás de su coche. No era la primera vez que Dexter le llevaba en su coche convertido el lobo, pero sí la primera vez que estaba consciente. Condujo hasta la casa bajo la atenta mirada de Saga que no perdía detalle en todo el camino de cualquier peligro que pudiera acechar a Dexter.
El otro, sin embargo, tan sólo pensaba que se veía tan malditamente caliente convertido en lobo en la parte de atrás de su coche, y apenas era capaz de conducir, su mente divagaba en tantos asuntos no precisamente inocentes que resolver con un Saga fogoso en la parte de atrás de su coche.
Cuando llegaron al bloque de edificios de Dexter, éste no podía disimular la erección que le crecía en sus piernas y su mente le traicionaba imaginando a un Saga posesivo encima suya.
- ¿Todo bien Dex? - susurró su compañero en su oreja antes de lamerla, lo que le dio la certeza de que Saga no quitaba ojo de encima suya. Dexter ni siquiera podía hilar un pensamiento coherente. ¿Cuándo demonios se había transformado Saga en humano? Ni se había dado cuenta- ¿Sabes una cosa? Siempre he tenido curiosidad de comprobar... Hasta qué temperatura haría falta poner el interior del coche para empañar los cristales... Es bastante nuevo... ¿No quieres comprobar? -
Dexter no podía seguir el hilo de sus palabras mientras notaba como las manos del hombre le abrían la camisa y se pasaban por su pecho desnudo. Nunca había hecho eso en un vehículo pero para todo había una primera vez.
Y con Saga quería todas las primeras veces posibles.
- Creo que lo pasaría mejor con el experimento que con el resultado de éste...- susurró Dexter tratando de mantener las palabras en su boca.
- Bueno... Puede que cierta parte de tu anatomía agradezca un poco de calor teniendo en cuenta el frío que hace fuera. - Dexter podía notar como Saga bajaba sus manos hacia un lugar que él anhelaba que tocase. - ¿Qué me dices Dex? ¿Quieres probar? Por la ciencia claro... -
Dexter se quitó el cinturón de seguridad y saltó a la parte de atrás de su coche antes de posicionarse encima de Saga e invadir su boca con su lengua. Éste último estaba infinitamente satisfecho con el resultado de su provocación, Dexter siempre le había parecido un hombre realmente atractivo y disfrutaba como nunca de ponerlo nervioso... Y caliente.
Cuando Saga se relamió los labios con cierto toque de seducción y maldad, Dexter sonrió y se acomodó mejor encima del hombre. Si su lobo quería investigar, él le daría investigación jugosa.
- Claro... Por la ciencia. -
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Dexter seguía apuntando la organización de los albaranes en la libreta, había dejado la puerta de la tienda cerrada y necesitaba arreglar todo lo que quedaba antes de volver a casa con Saga. Tenía tantas ganas de ver a Saga que intentó darse prisa mientras ajustaba la erección en sus vaqueros.
Su móvil vibró con insistencia y miró quien era antes de cogerlo, no muy feliz.
- Cariño... Sí, aún tengo que terminar los albaranes... Bueno... Si vienes para aquí puedo invitarte a cenar... - Dexter sonrió mientras miraba por la cristalera y notaba como alguien intentaba mirar hacia dentro. - Espera cielo, que hay alguien mirando por la cristalera... No, la persiana de la tienda está bajada, pero si quieres venir... Oye... ¿Porqué estás tan nervioso?... Saga... Vale, vale, cielo... 5 minutos, tú tranquilo, que no me muevo de aquí... Te amo bebé. -
Terminó de hacer las cuentas con un ojo en la puerta y el teléfono de la tienda pegado a su costado con el número de Saga en marcación rápida. No estaba seguro de quién era esa gente, pero desde que los atacó aquel lobo compañero de Saga, tenía miedo de cualquiera que superase el metro noventa.
Se sentiría más seguro si Saga se quedaba allí con él, aunque tendría que ir pensando en apuntarse a defensa personal o como mínimo al gimnasio, él se mantenía levemente en forma en su casa pero ya no valía teniendo en cuenta el físico de la gente que va en la manada de Saga.
Notó que la figura se iba haciendo más grande hasta que tocaron a la puerta y una fuerte voz masculina le indicó lo que llevaba media hora deseando oír.
Corrió a abrir dándose cuenta de que fuera estaba helado.
- Saga... Lo siento mucho, cariño, entra... - nada más cerrar la puerta, Saga lo apretó contra su cintura y le dio un posesivo y terrenal beso en los labios. Sabía a hombre y a café, una combinación magnífica a ojos de Dexter. - Menos mal que estás aquí... Tenía una mala sensación, voy a recoger, conecto la alarma y podemos irnos a cenar.-
- Dex... He visto a un lobo irse calle arriba cuando he llegado, y eso que he venido transformado. - el aliento que Dexter había estado conteniendo salió en forma de pánico acumulado. - Tranquilo, tranquilo precioso, mira... He hecho algunos arreglos ¿Si? Vamos a irnos en tu coche porque hace demasiado frío y yo de todos modos he venido a galope... Y nos vamos a ir a cenar y luego hacemos lo que quieras... Mañana es fin de semana y no tenemos que abrir ninguno. -
Los ojos de Saga brillaban con promesas decididas que Dexter estaba deseando tomar, asintió brevemente antes de terminar de recoger sus cosas, poner la alarma y salir con Saga detrás de él. Desde luego su lobo se tomaba su seguridad muy enserio y no podía estar más agradecido, después de tantos malos tratos en su vida, sentirse seguro era lo que más necesitaba.
- ¿Sabes? Cada vez estoy más convencido de que te amo, Saga... - la voz de Dexter salió decidida y feliz. - No importa que pase. No voy a dudar de ti. Y si tengo que pelearme con medio mundo para demostrarlo, lo haré. Tú eres lo primero. Te amo. -
No supo definir la mirada que le dio Saga pero sabía que había una mezcla de felicidad y alivio que no pudo descifrar, sabía que para su lobo significaba mucho aquello, y más aún, la aceptación después de todo lo que le había hecho su manada. Dexter estaba decidido a que el hombre sintiera agusto con él, ahora era su novio y si por él fuera hubiera formalizado la relación en ese momento. Pero daba la sensación de que Saga era un espíritu libre y de todas formas el matrimonio gay no era bienvenido por allí, al menos todavía, tendría que ir a alguna comunidad gay y ya veríamos si lo solucionaba.
Pensar en dejar que Dexter se fuese de su lado le mataba por dentro pero tampoco quería que la manada le hiciese daño. Era una encrucijada malévola.
- ¿Qué piensas? - cómo siempre Saga sabía cuándo le pasaba algo. Era demasiado suspicaz. - ¿Cariño? -
- Me encanta que me llames cariño ¿Lo sabes? Lo que no entiendo es porque estás tan nervioso... ¿Has visto a alguien de la manada? - Dexter seguía intentando mantener la concentración en la conversación y darle a Saga la oportunidad de no perderse en sus pensamientos. - Cielo... -
- Nada, cariño... ¿Sabes? Si alguna vez me pasara algo, tengo un fideicomiso que he ido haciendo con los años, ya no soy ningún jovenzuelo. Pero me gustaría estar casado contigo para que tú lo pudieras disfrutar. Y ojalá tenga suerte y pueda expandir un poco ese capital antes de que hayas de cobrarlo... - Saga comenzó a hacer planes en voz alta. - Siento que tengo a la manada siguiéndome y no me gustaría que me matasen y dejarte desprotegido. Planeo una larga vida contigo, que te quede claro. Mañana iré a hablar con Riley. Necesito respuestas. -
Empujó suavemente a Dexter de la espalda para salir de la tienda y dirigirse a su pequeño momento romántico del día. Jamás había hecho con otras personas o lo as lo que estaba haciendo con Dexter, la oportunidad de indagar algo más, de ser pareja, de cuidarse...
De despertarse cada mañana con el mismo rostro, algo que para los humanos se hacía tedioso, y el no lo entendía. Pero estaba dispuesto a tener a Dexter el resto de su vida.
Y nadie iba a quitárselo jamás.
Mentalmente se preparó para pelearse con quien hiciera falta.