Destino

1301 Words
Odiaba la idea de sentirse retraído con sus sentimientos. Riley llevaba varios días rondando alrededor de ellos y esa idea no le gustaba nada a Saga. Sabía que le había echado el ojo a Dexter y las leyes de la manada no defendían contra un compañero no emparejado formalmente. Aquello apestaba. Bajó de la moto antes de entrar al club en el que solía estar su manada y buscó a Riley con la mirada, lo encontró al fondo de la barra, rodeado de mujeres, y disfrutando de cerveza. Le hervía la sangre verle así y saber qué Dexter lo había pasado tan mal por su culpa. Realmente no era de los que se paraban a pensar en las consecuencias de sus actos así que decidió ir a la barra a por una cerveza antes de tener que ponerse a buscar a Riley. No pasó mucho tiempo hasta que él mismo lo encontró junto con sus amigos. - Saga... ¿Qué pasa? ¿El niño bonito ya te dio la espalda? Es normal, tu estás mejor con nosotros. No necesitas a niñitos que creen falsas realidades. Vuelve aquí y no te arrepentirás. - Riley se reía mientras sus amigos se echaban atrás al ver la expresión de Saga. Desde luego, un hombre musculado de metro noventa y dos, imponía bastante. - ¿Y a vosotros que os pasa? - No le dio tiempo a continuar antes de que Saga se transformase en un lobo n***o gigante y se acercase lentamente a Riley. Desde luego nunca le diría a Dexter que sí usaba su gran tamaño y musculatura para intimidar, pero tenía que defenderse de una pandilla de desgraciados que se dedicaban a hacerle la vida imposible, y la única forma era imponiéndose. Demasiados años había dejado que jugaran con él a su antojo, tan sólo por sentirse mal en referencia a sus sentimientos con los hombres. Pero Dexter había venido a cambiar todo eso y no podía estar más agradecido. Ahora tenía alguien en quien apoyarse sin necesidad de que le matasen a golpes cada vez que parecía sacar a relucir un poco de necesidad de pareja, y no precisamente de pareja femenina. Aunque debía admitir que el s*xo con Dexter era más que fabuloso. - Vale... Vale Saga... - dijo uno de los chicos detrás de Riley. - Mira... Olvídalo ¿Sí? Nosotros mejor nos vamos... Y Riley también. - - ¿Tú esnifas pegamento o qué te pasa? - Riley parecía realmente enfadado. - Saga es mío, lo he dicho muchas veces. Y va a seguir siendo siempre así. Además... Ya hemos pasado por la casa de ese... Niñato. - - Riley... - comentó otro de los chicos frotándose la nuca temblando de miedo. - Vámonos... Venga. - Saga seguía hirviendo en ira, pero cuando los demás se llevaron a Riley, el hombre le mostró una sonrisa maliciosa que hizo que, cuanto salieron del club, Saga se transformase en humano de nuevo y recuperase su chaqueta de piel del suelo antes de montarse a toda prisa en la moto dirección a casa de Dexter. Ahora vivía con Dexter y le daba pánico pensar que podría pasarle algo al hombre, y más aún por su culpa, quería protegerle y darle una buena vida, no podía darle grandes lujos pero si una vida con algunas comodidades, incluso podían plantearse alquilar un piso y no vivir en la casa de Dexter. A Saga no le gustaba vivir en casa de Dexter porque sentía que no había aportado nada a la construcción de ella como su hogar, aunque cada vez estaba más seguro de que consideraría hogar todo lugar en el que Dexter estuviera con él. La casa era grande y muy bonita, incluso Dexter había habilitado el jardín para que él pudiese transformarse y correr por él cuando quisiera sin que la gente pudiera verlo. Aparcó la moto en la plaza de garaje de Dexter y subió corriendo antes de abrir la puerta con la llave que le dio Dexter hacía dos días y gritó que ya había llegado y que lamentaba el retraso. Necesitaba ver al hombre y estar seguro de que Riley no le había hecho daño. - ¡Hola Saga! Estaba preguntándome dónde estabas. - Dexter salió de la cocina limpiandose las manos en un trapo de cocina. - ¿Saga? ¿Te encuentras bien? - Saga corrió hacia él y le revisó en busca de heridas antes de darle un beso y abrazarlo. Estaba vivo y estaba bien, él ya sabía que Riley se marcaba muchos faroles, le encantaba meter miedo en lugar de cumplir sus amenazas pero Saga había vivido demasiado con el hombre para saber que estando despechado, era alguien letal. Dexter sonrió antes de preguntarle si estaba todo bien pero Saga le respondió con un beso ardiente al que el hombre no se pudo negar. Notaba la preocupación en Saga, él también la tenía, aunque había conseguido indagar un poco al respecto. - Saga.. Tengo algo que decirte. - se llevó al gran hombre al sofá que había en el centro del salón y lo sentó a su lado. No había forma de que el hombre pudiera sentarse en el sillón. - He estado investigando sobre Riley. No puedo hacer mucha cosa porque le pedí un favor a un policía que es cliente habitual en la tienda, y no se puede extra limitar demasiado en sus funciones pero... ¿Es posible que consuma drogas? ¿O las trafique? - - Creo que ambas. Sobretodo traficar. ¿Porqué? Aunque te puedo asegurar que a ese idiota no le hace falta esnifar unas rayas para ser tan repugnante... - Saga arrugó la nariz del asco que le dio recordar las fiestas libres en alcohol y drogas que daba Riley cuando parecía que nadie le podía reñir por ello. - Sigo sin entender porque está tan obsesionado conmigo... Si yo no fui nada suyo más allá que su juguete, y hacía unos años que yo ya ni siquiera iba por la manada tan seguido... - Dexter llevaba unas horas dándole vueltas a la idea de que deberían irse de la ciudad por unos días hasta que el tema con Riley se calmara. También pensaba que, cuando todo acabase, Saga le daría la patada y se buscaría a alguien mejor que él, eso si no lo conocía mientras él intentaba ayudarlo. Aunque a él le bastaba con saber que Saga se encontraba a salvo, si después el lobo decidía irse por su cuenta y riesgo, Dexter pensaba que tenía todo el derecho a hacerlo, y no se lo impediría, estaba más que seguro de que se había enamorado del hombre, tan seguro como estaba de que él no tenía nada que ofrecer al enorme lobo de metro ochenta y cuerpo musculoso. - Saga... ¿Puedo preguntarte algo?- Dexter tragó pesadamente el nudo de su garganta mientras veía a Saga asentir. - ¿Porqué estas conmigo? Quiero decir... Yo ni siquiera soy atractivo... Ni tampoco sé porqué querrías formalizar algo conmigo... - - Dexter... No te menosprecies por favor. Te amo. Vale, puede que nos conozcamos de poco tiempo, pero sé que te quiero. - Saga cogió las manos de Dexter que se perdieron entre el tamaño de las suyas. - Y sé que quiero estar contigo... Aunque mi vida apeste...- Dexter sonrió con malicia y comenzó a retirar la chaqueta de Saga de sus hombros. - Bueno... Si tu vida apesta... - cogió de la mano a Saga y se lo llevó al baño con él. - Quizá podemos ponerle remedio a eso. - Saga apretó la mano de Dexter y dejó que lo guiase a la ducha. Un poco de sexo de emergencia en la ducha siempre era bienvenido y más aún si era alrededor del cuerpo de Dexter.
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