—Creo que sería bueno, Emma —dijo poniéndose seria— Alguien con el poder económico de Luciano y con el deseo que tiene de saber de ti no se va a detener en su búsqueda y va a utilizar todos los recursos que pueda —una traviesa sonrisa afloró a sus labios— No te extrañe que te empiece a buscar el FBI. —¿Tú crees? —dijo con algo parecido al terror reflejado en la mirada. —Pues no te extrañes —le dijo su amiga con simpleza— ¿No te has puesto a pensar que Luciano Martins es uno de los hombres más ricos y poderosos de éste país? —La verdad es que no lo había pensado —le contestó. Emma se veía sorprendida, porque en realidad no lo había visto nunca desde ese punto de vista, para ella Luciano había sido, antes de casarse y del accidente de su esposo, sólo el mejor amigo de Ryan. Y después del

