El primer paso para lograr eso es saber qué es lo que tanto desprecia de él. Pero según su postura no hay nada que indique algún sentimiento de desprecio hacia él. Con el labio atrapado entre sus dientes, el constante desvío de la mirada y el temblor de sus manos, Katia tan solo luce sumamente nerviosa, algo agitada, pero por sobre todo nerviosa. Otra posibilidad comienza a formarse en la mente de Gael. Una sonrisa cruza sus labios, se recuesta en la silla y pone las manos sobre su regazo. La pose es relajada, pero arrogante y hace que Katia se humedezca los labios con una lentitud tortuosa Lo que confirma su teoría, porque si en algo es bueno, además de su trabajo, es en saber cuándo una mujer está interesa en él. —Me alegro que no hubieras sabido que era yo. Te cuento... —No quiero s

