Lo primero que hicieron cuando llegaron a su departamento fue darse una ducha que desencadeno en sexo duro contra la cerámica de la pared. Usaron tanto tiempo desencadenando esa pasión irresistible y cariñosa que acabaron usando todo el gas y tuvieron que enjuagarse el jabón a la rápida, con el cuerpo sensible y tembloroso por el agua fría. —Eres mala para mi economía— se quejó Gael mientras se secaba con la toalla y luego se la amarraba a la cadera. Era broma, poco le importaba cuanto gastaba o en que gastaba, su madre siempre le reprochaba lo poco que ahorraba y que no supiera cuando era tiempo de guardar el dinero y cuando se podía gastar. —Tu economía está bien, tienes un sueldo estupendo, soy yo quien se debería estar quejando, rompiste mi falda— le dedico una mirada fulminante. G

