—No entiendo porque no quieres ir— Diana sorbe de su café con vodka. Al parecer su jefe la está volviendo loca y necesita un poco de alcohol para tolerarlo y para poder hacer ese turno extra que le ha exigido. —Ya te he explicado todos mis motivos. —Suenan más a excusas para mí. —¿¡Cierto!? Eso mismo le dije yo— Grace se inclina sobre el celular para que Diana pueda verla y escucharla. Katia suspira, se pasa una mano por el rostro y después deja caer su cabeza sobre la mesa. Escucha los comentarios preocupados de su prima y amiga, pero no procesa lo que están diciendo. Su mente se desconecta por unos segundos, es el cansancio y la preocupación, su cerebro está drenado de energía por darle tantas vueltas al asunto. —Te odio— masculla —¿Por qué tuviste que escribirle? — levanta la cabe

