Después de que ambos se han recuperado y sus respiraciones se calman, empiezan a ordenar sus ropas. Hay un pequeño problema con eso, pues Katia tiene la crema blanca de Gael chorreando por sus piernas y nada con que limpiarla; su entero está humedecido en la parte de sus pechos y probablemente manchado entre sus piernas. Es un completo desastre que no tiene ni idea de cómo arreglar. —Déjame a mí— se arrodilla frente a ella y quitando sus bragas del bolsillo, las usa para limpiar su piel. Katia lo observa con la boca abierta, estira la mano para tomar su ropa interior, pero Gael le lanza una mirada seria, casi ofendida, y se guarda la prenda en el bolsillo. Okey, parece que tendrá que estar el resto de la boda sin bragas. Ugh, ya quiere golpear a la Katia ebria por haber hecho algo así

