Katia no puede evitar darle vueltas a lo que dijeron las dos mujeres quienes, más tarde descubre, son primas lejanas de la familia. Ellas la llevan devuelta a la carpa en donde están comiendo, algunas personas ya sea han levantado para bailar, Gael incluido, pero ella prefiere quedarse sentada y comerse un postre, alternando el dulzor con la amargura de la cerveza. Sentada en una esquina se siente mucho como la soltera feúcha, un rol que le queda mucho mejor que la novia de un hombre divino como Gael. Está acostumbrada a retirarse a una esquina, leer y beber mientras todos tiene diversión. Mientras sus primas eran invitadas a bailar y sus madres y tías cotilleaban sobre el próximo matrimonio. Había aprendido a no entusiasmarse ni a esperar cumplidos o cualquier tipo de conversación, pero

