Le hubiera gustado no haberles dado tanta importancia a esas palabras, pero la verdad es que se clavaron en lo más hondo de su pecho como una pequeña llama cálida y esperanzadora que primero la abrigo y luego la dejo helada del miedo que le provocaba confiar tanto en él y en todo lo que decía cuando sentía que llevaba muy poco conociéndolo. Pero el tiempo no era el mayor delimitante, sino ella. Lo tenía claro, sabía que tenía un gran problema de confianza por todo lo que Finn le había hecho, que tampoco era la gran cosa. En si las palabras dichas esa noche no tendrían importancia alguna si Katia no fuera como era y si es que no hubiera pasado tanto tiempo creyendo que eran ciertas. Suspiró agotada y muy adolorida. No sabía cómo había sido capaz de haber estado todo este tiempo tranquila

