+VALENTINA+ Dios, ¿qué estoy haciendo? Estoy en la cama, enredada entre sábanas revueltas que todavía huelen a su perfume, con el celular en la mano y el corazón en la garganta. Me lo quedo viendo como si fuera una bomba a punto de explotar. Intento escribirle a Uriel. Es ridículo. Hace apenas unas horas estábamos desnudos, entrelazados, “se tuvo que ir a trabajar”, y ahora no puedo ni siquiera decidir qué emoji enviarle. ¿Un "buenos días"? ¿Un “te extraño”? ¿Un “te quiero encima otra vez”? Ay, Dios. Anoche pasamos una de esas... de esas únicas. Candente, lujuriosa, intensa. Ese hombre… jajaj, ese hombre lo llegué a odiar. Lo odié con todas mis fuerzas. Y ahora… ahora quiero que me abrace. Que me diga que soy suya. Que me vuelva a besar como anoche. Y no solo eso: lo quiero a mi lado. ¡

