Ella y yo nos separamos como amigos y acordamos la separación de bienes. Yo apenas empezaba a ganar suficiente dinero. La pagué por sus estudios de derecho y no refutó sus ahorros ni nada; estaba lista para seguir adelante y ganarse la vida. Me deshice de nuestro apartamento y me mudé a un pequeño apartamento en la zona este de Cincinnati, pequeño y barato. Compré este coche nuevo por aquel entonces, también pequeño y barato. —Seguro que conoces a muchos tipos que ganan millones y millones —dijo ella. —Claro que sí. Aparcaban sus Rolls o Jaguars justo a mi lado y luego se quejaban de que estaba perjudicando su valor de reventa —dije—. Un gerente me llamó y me hizo ver al asesor financiero que usan para ayudar a la gente a hacer buenas inversiones. Le preocupaba que hubiera perdido todo m

