—No, de verdad que está todo bien —dijo. Su bebida estaba lista y se la arrebató al barista—. Encantado de conocerte, Serge. Me tengo que ir. Colleen, siempre es un placer —dijo, dirigiéndose a la puerta. —Hasta luego, Kirk. Y tu venti, Serge —dijo ella. Lo tomé, pero me indicó que no pagara—. Yo invito. —Tenía la esperanza de poder ver a la gerente cuando no estuviera trabajando —dije con una mirada o tono esperanzado. —¿Y quieres saber si eso es invitarme a una cita? —preguntó Colleen. El barista lo estaba disfrutando. Se dio cuenta de que me estaba incomodando la referencia a la «cita», y pensé que Colleen tenía alguna broma privada con el chico. Así que confesé. —Sí, es una solicitud de cita. La cita es informal, como corresponde a un hombre que se gana la vida agazapado en la tier

