—¿Mac? ¿Trajiste la sangre? Tragó saliva con dificultad y cruzó la habitación lentamente, esforzándose por regularizar su respiración. Lily parecía una diosa tentadora, pero también había en ella un aire de inocencia. Puede que estuviera vestida para el pecado, pero estaba bajo los efectos del alcohol y no controlaba sus acciones. Jamás se le ocurriría aprovecharse de ella. —Toma —respondió con voz áspera en el silencio de la habitación—. ¿Por qué no te metes bajo las sábanas mientras te abro? El cuerpo de Mac le gritaba mientras apretaba el puño con fuerza para evitar acercarse a ella. Quizás debería haberle quitado las sábanas. Ver a Lily gatear sobre sus manos y rodillas, con su trasero cubierto de encaje meneándose ante él, no era buena idea. Esa posición le traía todo tipo de pensa

