Estaba ya bajando las escaleras, cuando escucho ruido en la puerta de su casa, habían llegado ya. Al abrirse la puerta los vio entrar, primeramente sus hijos, riendo y con tanta algarabía que parecían en vez de tres, un batallón de personas. Detrás venía su amor, su esposo también contribuyendo a que las risas fueran más estruendosas, al verla a ella a mitad de la sala exclamaron a coro: —¡Hola mamita! ¿Cómo te fue? Ella les sonrió y dijo: — ¿Estuvieron ensayando está bienvenida a casa? ¡Porque les quedó genial! Todos rieron por la respuesta de Roxanne y ella con tibio diciendo: —Mis padres se sintieron tristes porque ustedes no fueron, por no poder verlos, así que les dije que iríamos el próximo fin de semana. —¡Ay qué triste! Yo quería ver a mis abuelos, pero tenía mucho trabajo e

