— ¡Eres una diabla mi amor, me encanta tu sexualidad y lo caliente que eres!— dijo su esposo, besándola apasionadamente en los labios. Roxanne, se sintió complacida con las palabras de su esposo y le sonrió con coquetería y le dijo, guiñando un ojo: —¡Te espero esta noche, mi amor!— lo miró con ojos llenos de deseos. Al irse su esposo, Roxanne se preparó para enfrentar su día así que adelantó algunas cosas con respecto a su mediana empresa, llamó a Belinda su socia y amiga para poder reunirse con ella y planificar. El día pasó muy rápido, según su apreciación; como a las cinco de la tarde, estaba en su estudio, cuándo recibió un mensaje de Matías. — ¡Hola princesa mía! ¿Cómo estás? ¡Te he estado extrañando demasiado!— escribió él. Ella le escribió: —¡ Hola! ¿cómo estás? Yo estoy bie

