A medio camino Gia abrió los ojos y lo primero que sus ojos vieron fue el perfil muy bien marcado de Viktor, pasando una farola en la carretera vio que sangre iba bajando desde su sien hasta su mejilla, eso hizo que se removiera inquieta necesitando revisarlo, pero él apretó su agarre sin haberse dado cuenta de que estaba despierta; lo que Viktor tenía en su sien era un rasguño comparado con el corte bruto que le habían hecho a Jonathan en uno de sus brazos, apenas llegaron a casa Edith corrió de un lado a otro ayudando a su prometido mientras que Yura se ocupaba de su novio que tenía un balazo, Viktor subió a su cuarto sin bajar a Gia que iba empanizada en tierra y no se había dado cuenta de que iba herida, rasguños que las ramas hicieron mientras rodaba por la pendiente. – ¡Déjame ayuda

