K. YongSun
El despertador había soñado hace ya quince o veinte minutos y aún no despegaba los ojos. Me obligué abrirlos, rápidamente me levanté de la cama para evitar la tentación de quedarme allí y fui al baño para darme una tibia ducha.
Caminé hacia la ventana y abrí las cortinas para ver el clima. El sol estaba brillando y no había ni una nube en el celeste cielo.
Opté por usar un entero rosa estampado de flores, no tenía mangas y el short llegaba cinco dedos arriba de mi rodilla. Amarré mi cabello en una coleta alta, no debía preocuparme por alisarlo puesto que mi cabello era malditamente liso, y me apliqué un poco de brillo labial.
Tomé mi celular y mis llaves de la mesita de noche y las puse dentro de un bolso.
Bajé a la cocina donde estaba Nana que al verme abrió sus ojos al máximo. Vamos, la entiendo. Nunca me despierto antes de las doce un sábado.
- Hola Nana - dije tomando una de las tostadas que estaban sobre la mesa. - Adiós Nana.
- ¡Sunshine, espera!- me detuvo antes de salir por la puerta- ¿A dónde vas?
- A lo de Jungkook- respondo con la boca llena.
- ¿Te juntarás con Jungkook?- preguntó dando una sonrisa- ¡Y no hables con la boca llena!
- No, él no está en su casa. Es por Jenna, le haré un favor.
- Oh, entonces yo no estaré hoy en casa.
- ¿No estarás? ¿Dónde irás?- pregunté ligeramente confundida ladeando la cabeza hacia un lado.
- A la casa de mi hermana, ya sabes que está enferma y eso- pude percibir el nerviosismo en si voz pero lo dejé pasar, tal vez pensaba que yo me molestaría o algo así.
- Okey Nana- dejé un beso en su mejilla y me dispuse a salir de ahí.
Las calles estaban vacías y sólo se oía el canto de los pajaritos que estaban escondidos por los árboles. Amaba que todo fuera tan tranquilo y relajante.
Al llegar a la casa de Jungkook, pasé por el jardín admirando las bellas flores que tanto cuidaba Jenna. Golpeé la puerta tres veces pero nada, así que golpeé nuevamente. Esperé unos minutos pero nadie salió. Pensé que quizás Jenna estaba ocupada así que tomé mi celular para pasar el rato cuando la puerta se abrió de golpe provocando que me tambaleara y cayera de rodillas.
Noté unas fuertes y musculosas piernas frente a mí que definitivamente no eran de una mujer como Jenna y lentamente levanté mi vista junto conmigo.
Un somnoliento Jungkook estaba frente a mí, con todo el pelo revuelto y labios secos. Pero eso no era la único, sólo vestía unos shorts deportivos ¡Y no llevaba remera! Dios, ¿Qué quieres hacer conmigo? ¿Como me pones a semejante hombre frete a mí? Jungkook pasaba su lengua por sus labios y juro que me pareció ver eso en cámara lenta. Mientras desordenaba su cabello con los ojos entreabiertos me dio tiempo para confirmar mis dudas y ver sus marcados abdominales.
Una de las vecinas chismosas se nos quedó viendo, inspeccionando cada detalle para seguramente hablar sobre eso en la próxima de sus reuniones. Mientras yo aún me encontraba en estado de shock por el chico frente a mí, Jungkook le atino a tirarme hacia adentro y cerrar la puerta. Vaya, que inteligente.
Lo que sinceramente no me esperé, fue que me condujera directo a su habitación donde -literalmente- me aventó a su cama y se posicionó a mi lado para volver a dormir.
- ¿Jungkook?- pregunté saliendo de mi estado.
- Si soy yo, ahora duérmete- dijo sin abrir los ojos.
- ¿Cuándo llegaste? ¿Dónde está Jenna? ¿Y los niños? ¿Qué hago en tu habitación? ¿Por qué...- no pude continuar porque la mano de Jungkook quedó sobre mi boca.
- Shh, Cállate de una vez. Llegué hace cuatro horas, Jenna ya se fue al hospital y los chicos aún están durmiendo.
- No me respondiste la última- musite lentamente para que no se enojara. Conociendo lo bipolar que es, podría tirarme de su cama.
- Quiero dormir ¿Vale? No pegué un ojo desde Busan hasta acá y tengo sueño.
- Está bien- murmuré acomodándome frente a él. Sus ojos estaban cerrados y su respiración era lenta y calmada. De repente extendió sus brazos hacia mí y me apegó más a él.
- No digas nada y duerme- dijo con voz adormilada. Posó su mentón en mi cabeza y yo me acurruqué en su pecho, sintiéndome más cómoda que nunca.
Jungkook se removió un poco antes de que su respiración se volviera lenta y pacífica. No parecía que este fuera el mismo chico frío y controlador, se veía tranquilo y sin problemas; y en todo eso, me quedé profundamente dormida junto a él.
Tiempo después -lo que a mí me parecieron minutos- risas agudas y alguien tirando mi brazo me despertó de mala manera.
ChooHe y Myung estaban gritando en la habitación de Jungkook. La pequeña niña era la que tiraba de mi brazo, mientras Myung movía a Jungkook. Traté de moverme pero los fuertes brazos de Kook a mi alrededor y su pierna en mi cadera me lo impidieron. Con todas mis -pocas- fuerzas lo corrí despacio para no despertarlo, pero no fue así. Justo cuando me senté en la cama, me volvió a tirar hacia atrás pasando su brazo por sobre mis hombros impidiendo moverme otra vez.
- Alto ahí pequeños salvajes. Ella es mía - Jungkook habló aún sin abrir sus ojos.
- Pero yo quiero jugar con Sunshine- reclamó ChooHe.
- Ya salgo, cariño- le dije a la pequeña, y como pude traté de escapar de los brazos de Jungkook.
- ¿Me dejarás por ellos?- dijo quejándose como un niño pequeño.
- Por ellos vine, ni siquiera sabía que estabas tú aquí.
- ¿Ustedes se aman?- preguntó Myung provocando que mis ojos se abrieran al máximo y mi cara enrojeciera.
- ¿P-por q-ue dic-dices es-o?- me regañe a mí misma por tartamudear en una situación así. Controlaré YongSun, Inhala, exhala.
- Porqué mamá y papá duermen juntos porque se aman, así como ustedes.
- Uhu- asintió en apoyó ChooHe.
- ¿Si te digo que amo a YongSun me dejarás dormir tranquilo?- inquirió Jungkook.
- No - respondió Myung- Nosotros queremos jugar con ella.
- Eres borde, ¿Lo sabes?- Jungkook tiro de sí mismo hacia atrás y se cubrió completamente con las colchas.
- ¡Vamos Sunshine!- gritó ChooHe tirando de mi brazo.
- Voy enseguida- dije poniéndome
a su altura para desordenarle el cabello- Jungkook ¿Quieres algo de desayunar?
- Mmmh- Okey, ¿Y eso que significa? ¿Sí? ¿No? ¿Tal vez?
- ¿Eso es un sí?
- Si- gruñe. Ay, que enojón. Si sigue así, se volverá viejo a temprana edad.
Luego de pasar por las habitaciones de los chicos, bajé a la cocina para prepararles es desayuno. Si no hubiera sido por la nota de Jenna que decía que los chicos tomaban leche de chocolate y Jungkook un café muy cargado, no sabría qué hacer.
Una idea se me ocurrió al ver la Waflera en uno de los gafetes, no me demoraría tanto en prepararlos y esa era una de las pocas cosas que sabía hacer en la cocina, así que ¿Que mejor?
A los diez minutos Myung y ChooHe bajaron corriendo y riendo, está última traía una peineta en sus pequeñas manos y me la tendió.
- ¿Me puedes peinar?- preguntó sonriendo, dejando a la vista los dos dientes que le faltaban.
- Okey pequeña- suavemente pase la peineta por si cabello con miedo a hacerle daño, lo dividí en dos y le hice dos trenzas a cada lado - Listo bonita, puedes ir a jugar con Myung; en un rato los llamaré.
Tenía todo listo y puesto en la mesa cuando Jungkook llegó con el cabello mojado y ropa limpia, incluso me sentí decepcionada al notar que traía una remera. No YongSun, ¿Que te sucede? Es Jungkook, sólo Jungkook.
- ¿Que preparaste?- preguntó sentándose.
- Wafles y café.
ChooHe y Myung tomaron asiento en sus respectivos lugares y junto con su hermano mayor comenzaron a comer. Yo solo observaba sus reacciones para ver si todo iba bien, y al parecer así era. Los dos pequeños tenían embarrado de jarabe alrededor de sus labios, y reí cuando Jungkook alzaba su vista, aun mascando lo que tenía dentro de su boca, en busca de más.
- ¿Quieres más?- pregunté debido a su reacción. Con sus mejillas aún llenas de comida, asintió frenéticamente, acción que me pareció demasiado tierna para él
- Ten- le tendí mi plato intacto.
- ¿Y tú no comerás?- preguntó con la boca llena, a lo que yo solo negué con la cabeza.
- No tengo hambre.
El resto de la comida sólo me dediqué a observar cada detalle o gesto que hacía Jungkook. Noté que tenía había cambiado sus aretes, en vez de los negros -que normalmente tenía- tenía tres argollas plateadas en su oreja derecha. Cuando sus oscuros ojos hicieron contacto con los míos me quedé estática, era como si una fuerza externa me hiciera congelado ya que ni siquiera podía respirar.
- ¿Tan hermoso soy que ya no puedes dejar de mirarme?- preguntó con su típica sonrisa arrogante. Oh, Jungkook, si tan solo supieras, no tendrías para que preguntar.
Esperen, ¿Por qué pienso tanto en Jungkook últimamente? No me gusta ¿verdad?