Veintiuno

2172 Words
K. YongSun Luego de que todos terminaran de comer, decidimos ver una película, donde se armó un gran bardo sólo por las opiniones encontradas entre Jungkook y los chicos. El mayor quería ver La noche del demonio argumentando que era una de las mejores películas que existían -claro que a él no le importaba que estuviéramos con sus hermanitos de tal sólo cinco años-. En cambio los dos pequeños exigían ver La era del hielo. Y al final, terminamos viendo Frozen. Jungkook se quejaba o hacia preguntas sobre la película cada cinco minutos y uno de nosotros tres debía responderle antes de que se volviera a quejar y no nos dejará oír nada. - ¿Que el muñeco de nieve no sabe que se derretirá al llegar el verano?- preguntó mirando atentamente la pantalla led frente a nosotros. - ¡Cállate de una vez, Jungkook!- gritamos los tres al mismo tiempo. Es que con este chico no se podía ver nada en silencio. - YongSuuuuuun- alargó en un quejido- Estoy aburrido. - Shh, Cállate. Aquí es cuando Elsa le congela el corazón a Anna- le hice calla haciendo un ademán con la mano. - ¡Pero si te la sabes de memoria! ¿Para qué quieres verla otra vez? - Porqué me gusta ¿Okey?- dije volviendo a la pantalla, pero me cuenta que la escena ya había avanzado y no había visto mi parte favorita- ¡Agh, Jungkook! ¡No pude ver mi parte! - ¿Tu parte?- repitió extrañado. - Si, mi parte. ¡Era la que más me gustaba!- le reclamé mientras golpeaba su pecho con todas mis fuerzas, pero como tenía la fuerza de un bebé, este ni se inmutó y sólo sonrió mientras se mordía el labio inferior. - Oh, YongSun- gimió sujetándome por ambas muñecas- Cuidado, que me podrías matar con tu súper fuerza. - Imbécil- escupí soltándome de su agarre; Pero este volvió a tirarme hacia él cayendo -literalmente- sobre su pecho. Todo el aire que tenía se quedó atorado en mis pulmones debido a la cercanía entre ambos. Su aliento a menta fresca chocaba en mis labios haciendo estremecer cada parte de mí. - ¿Que has dicho?- sonrió con sorna al notar el estado de trance en el que me encontraba - Vamos YongSun, repítelo. - Im-be- cil - repetí titubeante. No iba a quejarme por tartamudear ya que tuve que hacer un esfuerzo mental para hacer el simple hecho de responder a su pregunta, y eso ya era un logro para mí. - ¡Mamá! - gritaron ambos chicos levantándose de la alfombra para correr hacia la entrada. Aprovechando que Jungkook se había despistado con la llegada de Jenna, me solté -nuevamente- de su agarre y me encaminé hacia la entrada. - Hola Sunshine - dijo Jenna con su voz gangosa - Sinceramente gracias por todo, enserio. ¿Estas cansada? Digo porque debes haberle despertado más temprano de lo normal. - No, para nada - sonreí al recordar como Jungkook me arrastró hasta su habitación - Como que tuve una buena siesta. - Si, durmió con Jungkook - dijo la aguda voz de ChooHe. - Y Jungkook estaba desnud...- mis ojos se ampliaron de golpe y con la palma de mi mano cubrí la boca del pequeño. - Q-que dices, Myung. ¿Por qué tú y ChooHe no van a jugar? - por el rabillo del ojo pude notar la burlona sonrisa de Jungkook mientras se levantaba del sillón hacia algún lugar de la casa- Creo que deberías ir a descansar, Jenna. - Pero debo... - No, nada - la corté antes de que continuara - Debes descansar- dije empujándola escalera arriba. - Está bien, sólo si te quedas hasta la cena - condicionó antes de continuar subiendo. - Lo haré - aseguré. - Entonces prepararé algo delicioso para que coman. Jungkook entró a la cocina para buscar algo en las gavetas superiores, Sacó un vaso y luego la jarra de jugo que estaba en la nevera; vertió el naranjo líquido en el vaso y se lo llevó a la boca. - ¿Te parece?- al escuchar a Jenna me di cuenta de que había estado complemente embobada con Jungkook y no le había prestado atención en nada de lo que anteriormente lo había dicho. - Hum ¿Sí?- traté de sonar segura, pero fallé en el intento. Jenna asintió y se giró en 180° para hablarle a Jungkook con voz temblorosa - Jun-Jungkook, ¿Te quedarás a cenar? Su pregunta me pareció extraña ¿quedarse a cenar? Él vive aquí, ¿No es lo que normalmente se hace? Jungkook dirigió su vista directo a los ojos y vi como la comisura derecha de su labio de alzo antes de responderle a Jenna - Si, está vez me quedaré. YongSun ¿Vamos arriba? - ¿Uh? S-sí, voy enseguida- respondí viendo cómo se giraba sobre sus talones camino a la escalera. Volví mi vista a Jenna quien tenía una pequeña sonrisa en su rostro - ¿Cenar aquí? ¿No se supone que debe hacerlo? - Son pocas las veces que Jungkook cena aquí, la mayoría de las veces es cuando esta su padre, pero se encierra en su habitación- dijo haciendo un mohín con la boca- Así que es anormal que se quede. Estas cambiando a Jungkook, YongSun. - ¿Cambiando a Jungkook? ¿Yo?- me apunté con los labios ligeramente abiertos. - Si, quizás no se nota porque lo conoces hace poco pero Jungkook normalmente no sonríe, no le gustaba pasar tiempo con nadie y mucho menos que vinieran a casa. Las palabras de Jenna se repetían como eco en mi mente. No podía estar cambiando a Jungkook ¿o sí? ¿Eso estaba bien? - Creo... Creo que subiré- apunté hacia arriba con mi dedo índice. Corrí por las escaleras yendo de dos en dos, hasta llegar a la habitación de Kook y cerrar la puerta tras de mí. Con una mano sobre mi pecho sentía los rápidos latidos de mi corazón. Sigo pensado que nadie tiene el rendimiento físico peor que yo. Busqué con mi vista a Jungkook hasta verlo con un cuaderno en las manos y rogaba porque no se le ocurriera estudiar o algo así. - Continuaremos con la tarea de ética- mi boca calló y Jungkook miro hacia otro lado como si ya supera de antemano mi reacción. - ¡Pero Jungkoooook!- alargué quedándome- ¡No quiero! - Nada de eso, YongSun. Sólo una ¿Okey? - Una actividad, nada más. - Comencemos- sonrió triunfante. La actividad consiste en responder aleatoriamente las preguntas de un cuestionario para "conocernos". No eran para nada difíciles, solo cosas como el recuerdo más lindo que había tenido, algo vergonzoso que me había pasado y más. - Está bien, responde. ¿Como se llama la persona con la que diste tu primer beso?- preguntó Jungkook. ¡Oh mundo cruel! ¿Qué te he hecho yo para merecer esto? Soy una niña buena, no debería pasar por esto. ¿Y ahora que le voy a responder? ¿Que fue con él? No, prefiero ahorrarme esa vergüenza. - Mejor pasemos a la siguiente- dije tomando la hoja con las preguntas. Busqué la siguiente y la leí - ¿Has tenido relaciones sex... ¡Oh Vamos! ¿Quién creó esto?- me quejé. - ¿Por qué no me quieres responder? Sólo es decir si nombre, nada más.- dice como si nada- Fue con un chico, ¿verdad? - ¡Claro que fue con un chico! - Entonces... - fuecontigo- dije casi en un murmullo y muy rápido. - ¿Qué?- preguntó confundido. Claro, ni hasta yo me había entendido. - miprimerbesofuecontigo- está vez hablé más fuerte pero aún más rápido. - Habla más lento YongSun, que no te entiendo nada. Cubrí mi rostro con ambas manos dejando un pequeño hueco entre mis dedos para mirar el rostro de Jungkook - Que mi primer beso... Fue contigo- está vez modulé y hablé más lento. El rostro de Jungkook, en un principio, era inexpresivo; pero a los segundos sus labios, al igual que sus cejas, se alzaron en una sonrisa. Paso su lengua por dentro de su labio inferior antes de morderlo.   -Tu primer beso fue conmigo- repitió. Debía parecer bizca mirando sus labios cada vez que los movía y los míos por una extraña razón se secaron provocando que disimuladamente los mojara - ¿Qué te parece tener tu segundo beso con la misma persona? - N-no bromees, Jung-kook- musite lentamente. Juro que lo hice así porqué estábamos tan cerca que si hablaba normal, nuestros labios se tocarían. - Estoy siendo sincero, no estoy bromeando YongSun. Sus ojos se cerraron mientras se acercaba a mí. No, no estaba bromeando, me iba a besar por segunda vez. Inconscientemente cerré mis ojos antes de que nuestros labios hicieran contacto. Sentí el contraste de las frías manos de Jungkook y mi caliente rostro cuando las puso en mi mentón para alzarlo. Mi respiración se cortó de golpe al sentir los dientes de Jungkook encajarse en mi labio inferior para posteriormente tirar de él. Tres golpes en la puerta hicieron que me separará de él aún sin abrir los ojos. Escuché un gruñido por parte de Jungkook antes de apoyar su frente en la mía. - Jungkook, YongSun; Está todo listo para que bajen- dijo Jenna al otro lado de la puerta. Por más que traté, mi cerebro no obedeció mis órdenes y no pude decir palabra alguna. Escuché los pasos de Jenna alejarse, sentí a Jungkook despegarse de mí y después un chorro de aire mentolado chocó en mi cara haciéndome abrir los ojos. - Vamos - Dijo Jungkook teniéndome la mano para ayudarme a pararme. Tomé su mano y sin chistar lo seguí hasta abajo. (...) Jenna había preparado una comida deliciosa y de postre había hecho las galletas que le había pedido. Agradecí mentalmente que no tocáramos en tema de lo sucedido en la habitación de Jungkook, porqué en ese caso moriría de vergüenza. Cuando me di cuenta de la que hora que era me sorprendí, para mí solo habían pasado como máximo cinco horas desde que había llegado, pero no era así, eran las ocho más treinta cuando vi el reloj. Me paré de la mesa -no sin antes dar las gracias- y me despedí de los chicos y de Jenna, Jungkook me acompañó a la puerta y cuando me iba a despedir de él se negó diciendo que me iría a dejar hasta mi casa. ¿Quién creería que el chico que hace pocas semanas atrás se despedía de mi en su habitación me iría a dejar a casa sin que lo obligaran? Me entregó mi chaqueta y él se puso una de sus sudaderas negras con capucha y una gorra roja con el logo de Chicago Bulls. En silencio caminamos hacia mi casa mientras yo pateaba una piedrita que había encontrado a la salida de la casa de Jungkook, en eso, mis pies se enredaron y tropecé pero alcancé a sujetarme de la espalda de Jungkook tirando de él -un poco- hacia abajo. - ¿Qué pasó?- pregunta arreglándose la sudadera. - Me he tropezado, nada grave. - Ah, tontita- a en vez de sentirme ofendida por su palabra me dio ternura, tanto así que causaron miles de sensaciones dentro de mí - Algún día yo no voy a estar ahí para cuidarte. - Y esperemos que ese día se demore en llegar- e hice mi mayor intento de guiño. - Aún no sabes guiñar- dijo soltando una carcajada. - Es que mi maestro no es el mejor- al recordar ese día mi rostro enrojeció por inercia. Habíamos estado tan cerca ¡Y llegó Jenna! Las similitudes eran idénticas al día de hoy. Ahora que lo pienso, cada vez que estoy con Jungkook en su habitación pasa algo así. El resto del camino fuimos hablando de cosas al azar mientras caminábamos empujándonos uno al otro por medio de la calle. Al llegar a casa, me paré en el escalón que estaba antes de la entrada pero aun así era centímetros más baja que Jungkook, este avanzó hacia mí y aproveché de quitarle la gorra. Cumplí mi objetivo del día. Me tambaleé hacia adelante pero Jungkook puso sus manos en mi cintura y yo puse las mías a cada lado en sus anchos hombros. - ¿Por qué siempre me quitas mis cosas?- preguntó moviéndose lentamente hacia los lados. - Porque me gustan. ¡Ni se te ocurra quitármela!- dije poniendo ambas manos en mi cabeza sujetando la gorra roja. - Tranquila, no lo haré. En todo caso se ve mejor en ti. Sentí como la punta de mis orejas se calentaba al igual que mi rostro debido a su comentario. - C-creo que de-bo en-entrar - tartamudee. - Bien- dijo quitando sus manos de mi cintura - Buenas noches YongSun- dijo dándome un beso en la mejilla pero antes de separarse susurró en mi oído - Y no creas que olvidé que tenemos algo pendiente. Literalmente me quedé estática en mi lugar viendo como el pelinegro se giraba para caminar rumbo a su casa. Cuando no le vi más, salí de mi estáis de shock y entre corriendo para dirigirme a mi habitación en donde me lancé sobre mi cama sonriendo como una idiota. Si Jenna no hubiera entrado... ¿Jungkook me hubiera besado? El simple hecho de recordar los dientes de Kook mordiendo mi labio hace que todo se revuelque dentro de mí. ¡Hubiera dado mi segundo beso! ¡Con Jungkook! Pataleo desarmando toda mi cama pero eso es lo que menos importa ahora. Esperen... ¿Por qué me comporto así? Bueno, creo que debe ser normal. No todos los días un chico lindo se te insinúa tratando de darte tu segundo beso.
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