K. YongSun
Estúpido Jungkook, estúpida vida y estúpida YongSun.
Nunca, nunca debió interesarme un chico como Jungkook, sabía que estaba mal pero no pude detenerlo.
Las lágrimas caían desde mis ojos humedeciendo mis mejillas mientras abrazaba la suave almohada rosa de mi cama.
Estúpido Jungkook, me hizo recordar todo lo que me costó tanto tiempo olvidar. Sólo porque él es un malagradecido que no valora lo que tiene.
Si tan solo pudiera retroceder el tiempo hace dos años, hasta el día del accidente...
Flashback:
- Sunshine, no te duermas que nos queda poco.
- Está Bien- murmuré somnolienta. Cuatro horas sentadas en un automóvil sin nada que hacer, ya que no había señal para el celular, igual cansaba de alguna u otra manera.
- Pensé que estarías más feliz, Sunshine. Tú amas Busan.
- y lo estoy, pero no se... Me siento algo extraña.
Fin Flashback
Esas fueron las últimas palabras que habíamos intercambiado antes del accidente.
Justo antes de llegar al enlace entre Seúl y Busan, un auto blanco colisionó con el nuestro. Provocando que ambos automóviles rodarán colina abajo.
Un mes más tarde, el peritaje anunció que la finalidad del conductor del automóvil blanco quería suicidarse, así que no encontró mejor forma que provocar un accidente automovilístico en el que una niña sobrevivió y fallecieron tres adultos, él y mis padres. Consiguió lo que quería, pero nunca sabrá que se llevó a las dos personas más preciadas para mí.
Estuve pasando por hospitales y psicólogos para mi "rehabilitación". La mayor parte del día estaba sedada por los medicamentos y cuando por fin los había dejado, tuve que volver a tomar otros debido a la enfermedad.
Al principio, lo que se quería hacer conmigo era llevarme a distintos hogares de acogida, pero Nana, que estuvo con nosotros desde que tengo memoria, pidió la custodia y afortunadamente la consiguió.
Tres golpes en la puerta borran todo pensamiento anterior.
- Sunshine, ¿estás aquí?- con la manga de mi polerón, o más bien el de Jungkook, limpio los restos de lágrimas en mi rostro y camino hasta la puerta- YongSun ¿Estas bien?- pregunta tomando mi rostro entre sus manos.
- Si- dije rogando para que mi voz no sonará temblorosa- acabo de despertar y quizás mi cara esté hinchada por eso.
- Oh, tiene razón- mi vista se dirigió un bolso abultado que colgaba de su hombro y ella notó eso- YongSun, me iré a la casa de mi hermana, ya sabes que está enferma y debo cuidarla.
- Está bien Nana- en parte agradecí que no estuviera aquí en este momento.
- Volveré mañana a la noche, en el horno está la comida que sólo debes recalentar y en mostrador hay dinero suficiente para todo lo que necesites. Recuerda tomarte tus medicinas y por favor, no te saltes las comidas diarias.
- Está bieeen- alargué.
- Te Quiero mucho, Sunshine- me abrazó inesperadamente y eso provocó que los ojos me picaran por las lágrimas que pinchaban tras ellos.
- También te quiero.
- Bueno, ya es hora- la acompañé hasta la puerta y cuando iba saliendo se dio media vuelta y me miró- Si viene Jungkook no se estén encerrando en las habitaciones.
- De seguro no lo haremos- murmuré. Otra vez las lágrimas amenazaban con salir debido al nombre "Jungkook"
Como alma que se lleva el diablo, volví corriendo a mi habitación para llorar otra vez. Eres estúpido, pero simplemente no podía retenerme.
(...)
Ahora sabía la necesidad que sentían las mujeres de las películas que sólo comían helado mientras lloraban.
Me dirigía a la nevera en busca de mi segundo lote de helado pero para mí disgusto, no había.
Tomé un poco de dinero que me había dejado Nana y coloqué el gorro de la sudadera de el-estúpido-innombrable- rogando para que una tienda cercana estuviera abierta a las once de la noche.
- Maldita sea- dije entre dientes al ver que la segunda tienda a la que iba estaba cerrada.
¿Por qué cierran tan temprano? ¿Que no saben que la gente también tiene necesidades alimentarias en la noche?
En la penumbra de la noche, logro divisar a una persona caminado con pasos torpes sobre la acera.
- YongSuuuuun- podría escuchar esa voz a un millón de kilómetros y reconocerla.
- ¿Jungkook?- suelto sorprendida - ¿Estas ebrio?
- Puede- contesta alzando ambos hombros.
Cuando el chico está a mi lado, literalmente, se derrumba sobre mí, y tuve que mantener toda mi fuerza en mis rodillas para mantenerme de pie con el pesado cuerpo de Jungkook sobre mí.
Al pasar por un poste de luz suelto un chillido al notar como la sangre escurre del rostro de Jungkook. Su rostro está todo enmarañado y algunos moretones. Al alejarlo de mi puedo notar como su camiseta blanca también tiene machas de sangre.
- Por el amor de Dios, Jungkook ¿Que te pasó?
- No es nada grave- pude sentir su aliento a alcohol y se tambaleó hacia el lado.
- Debemos ir a casa.
- Por favor YongSun, no quiero ir a mi casa.
- ¿Crees que dejaré que tu familia se preocupe por el estado en el que te encuentras? No Jungkook, iremos a mi casa.
- Pero...
- No hables- exigí y yo misma me sorprendí por mi duro tono de voz.
A duras penas logré llegar a casa y poner la llave en la cerradura. Quité la chaqueta que llevaba Jungkook y la lancé al sillón.
Cuando por fin llegué a mi habitación, dejé a Jungkook en la cama y fui en busca del botiquín de primeros auxilios en el baño.
Al volver a mi habitación, Jungkook estaba de espaldas en mi cama con las rodillas dobladas y sus pies en el suelo mientras miraba hacia el techo. Y lo más importante, sin remera; está se hallaba varios metros más lejos tirada en el suelo.
- Eh, Jungkook- musité. De golpe se sentó y abrió sus ojos.
- Hey, YongSun. Verás...- muerde sus labios con nerviosismo mientras evita mi mirada- quería pedirte perdón por lo de antes. He sido un completo imbécil.
- Lo sé- dije mientras limpiaba sus heridas.
- Yo no sabía lo que te había pasado y... Auch- reclamó cuando apreté el algodón con alcohol en el tajo que tenía en su pómulo izquierdo.
- Mejor no hables, Jungkook.
Seguí limpiando cada una de sus heridas que tenía esparcidas por varias partes de su rostro. Tenía un corte en la ceja, en el pómulo y en su labio. Lo demás eran moretones debido a los golpes.
Mis ojos se ampliaron al notar que los nudillos de sus manos también tenían sangre seca.
- Tranquila, no es mía- soltó como si fuera lo más normal del mundo.
- ¿En qué lío te metiste, Jungkook?
- Sólo fui sincero- levantó ambas manos.
- Me imagino de qué manera- hablé con sorna en mi voz. Tomé la mano de Jungkook y continúe con mi tarea.
- En el bar, una de las chicas comenzó a coquetean conmigo- en ese momento aumenté la presión del algodón en su piel- pero no la tomé en cuenta, aunque ella siguió y siguió hasta que me cansé y le dije que no me gustaban las fáciles como ella. Ella salió indignada y al parecer me acusó con su hermanito que justo era el dueño del local, era un llorón que no se pudo defender solo y llamó a sus amigos. Lo bueno es que no tuve que pagar nada.
Mentalmente choque la palma de mi mano con mi rostro, casi lo matan y el feliz porque no tuvo que pagar nada.
Me paré a botar todo en el papelero y cuando volví, Jungkook tiro de mi provocando que cayese sentada en su regazo.
Su rostro está a centímetros del mio, y de repente me doy cuenta de que mi respiración es demasiado agitada. Quiero exigirle que me suelte y echarlo de mi habitación pero no puedo.
- Jungkook, por favor- es lo único que alcanzó a pronunciar. Lo digo tan suavemente que ni yo sé si le estoy pidiendo que me suelte o que me bese de una vez- No quiero que...
Pero entonces, pega sus labios a los míos interrumpiendo mi discurso. Golpeó su pecho para que me suelte porque no quiero confundirme más, quiero odiarlo. Cada milímetro de mi cuerpo quiere devolverle el beso, pero me contengo. Sus brazos se envuelven a mi alrededor estrechándome más contra sí, y a pesar de mis intentos para no hacerlo, no puedo, es mucho más fuerte que yo.
- YongSun, te necesito- murmura contra mis labios.
Sus palabras me detienen, estoy paralizada y sus oscuros ojos negros me tiene hechizada. Jungkook, el chico frío y amargado acaba de decir que me necesita, y por alguna razón, ha derretido todo dentro de mí.
En el momento en el que nuestros labios se separan, Jungkook pega sus labios a los míos otra vez, pero esta vez se me hace imposible no corresponderle. Muerde mi labio inferior haciendo que los entreabriera, en ese instante siento su lengua intentando abrirse paso entre mis labios y no puse resistencia alguna, saboreando el amargo sabor del alcohol en su cavidad bucal.
Jungkook se echa para atrás conmigo aún en sus brazos. Poco tiempo es el que duró yo sobre él, ya que se gira haciendo que está vez sea él el que quede sobre mí.
Experimente una sensación nueva y desconocida para mí. Era como si algo más fuerte que yo hubiese invadido mi cuerpo y mi mente por completo.
Respiré de forma agitada contra sus labios, siento que la suya se acelera también y su pecho se hincha y se deshincha a gran velocidad.
Me acaricia la mejilla con sus dedos y me vuelve a besar con la misma intensidad que antes. Sus labios eran tan suaves. Nunca pensé que un chico podría tener los labios tan suaves.
- Me encantas YongSun- murmura bajo sobre mis labios. Y quiero pensar que yo he entiendo eso, y que en realidad no lo dijo. Pero solo la idea provoca millones de sensaciones en mi estómago.
Su mano que estaba en mi mejilla busca la mía y las entrelaza sobre mi cabeza.
Sus labios se despegan de mis labios por unos segundos y deja un rastro de húmedos besos hasta mi cuello.
Soy consciente de como lentamente baja el cierre de la sudadera para tener el mayor espacio de piel posible.
Mi piel cosquilleaba en cada parte que sus labios tocaban. Sus dientes se encajaron en mi cuello y succionaron en distintos lados.
Ni yo creía que está era la segunda vez que besaba a alguien, y que era con la misma persona. Ah, y no olvidemos el hecho que estaba sin remera y podía ver sus -oh-muy-calientes- abdominales.
Jungkook levantó su cabeza hacia arriba y apretó sus labios contra los míos con delicadeza. La calidez de sus labios me recorrió todo el cuerpo y me estremecí bajo su cuerpo.
Con uno de sus brazos rodeo mi cintura y, como si eso fuera posible, me acercó más a él. Sabía que esto estaba avanzando y también sabía que en un momento no sería capaz de controlarlo, pero no podía, al igual como no podía odiarlo, no podía detenerlo.
Como si leyera mi mente, Jungkook comenzó a dejar pequeños besos por todas las partes en mi rostro, hasta detenerse nuevamente en mis labios donde dejo un suave y tierno beso.
Sus ojos miraron directamente los míos y me quedé totalmente hipnotizada al ver el profundo color n***o de sus ojos. Sus labios estaban tan rojos e hinchados que me hicieron preguntar si los míos estarían iguales. Aun así se veían apetecibles y me sorprendí por el esfuerzo sobrehumano que estaba haciendo para no volver a besarlo.
Se giró hasta quedar a mi lado y me estrechó entre sus fornidos brazos. Acarició mi mejilla mientras acomodaba mi cabeza en su pecho y él afirmaba su mentón sobre mi cabeza.
Ahí fue cuando comencé a sentir miedo, ¿Que pasaba si mañana no recordaba nada de esto? ¿Y si yo me estaba haciendo ilusiones sola? Pero todo desapareció cuando Jungkook beso mi sien interrumpiendo mi debate mental.
- Eres la única que me hace sentir bien conmigo mismo, YongSun. Soy un imbécil, pero cuando estoy contigo siento que me haces ser mejor persona- me habla con voz ronca y me quedo muda. Eso, sinceramente, no me lo esperaba - No sé cómo lo haces pero siempre que estás conmigo me haces sentir mejor.
Sé que Jungkook dice esto porque aún no está completamente lívido, como también sé que, en lo profundo de él, le duele ser de esa manera.
Sólo me aferro más a él, como si mi vida dependiera de ello, hasta que el sueño se comienza a hacer presente en mi sistema. ; Y lo último que alcanzó a oír es a Jungkook murmurando: - Perdóname por ser tan idiota, YongSun.
(...)
La suave brisa que se cuela por la ventana entreabierta me hace estremecer.
Abro lentamente los ojos encontrándome con ese oscuro par de ojos negros mirándome directamente. Sonrío inconscientemente al ver como la comisura de sus labios se elevan.
De repente, algo que hace recordar toda la noche anterior y soy consciente de cómo me sonrojo completamente; me escondo en el pecho de Jungkook y recuerdo que no lleva remera así que me separo rápidamente de él.
- ¿Tu... Recuerdas... Lo de anoche?- preguntó lentamente preparándome mentalmente para un NO o incluso un ¿Qué?
- Claro que lo recuerdo YongSun- responde con cierto desconcierto en si voz. Siempre pensé que las personas que habían bebido no recordaban nada al día siguiente, o eso decían los libros- Estaba un poco ebrio, no tenía Alzheimer.
- Oh- es lo único que puedo pronunciar y agradezco que el golpe en la puerta junto con la voz de Nana interrumpe la incómoda conversación.
Esperen... ¡¿Nana?!
Veo con horror la cara de Jungkook y de un salto me paro de la cama.
- ¿YongSun? Estoy en casa, despierta- me agradecí a mí misma por haber puesto cerradura a la puerta de mi habitación, pero eso no quería decir que estaba todo resuelto.
Entro al baño y mojo mi rostro. Cuando me veo al espejo diviso las distintas marcas violáceas en mi cuello y a través del espejo puedo ver la sonrisa engreída de Jungkook, le lanzo una mirada de muerte y subo el cierre del polerón hasta arriba acomodando también la capucha de la sudadera, de modo que no se notará nada de mi cuello.
- ¿Y ahora qué?- preguntó a Jungkook sabiendo que era cosa de minutos para que Nana consiguiera las llaves de mi habitación. Rápidamente camino hacia mi armario en busca de uno de los polerones de Jungkook que, gracias al cielo, tengo. Lo lanzó para que se lo ponga. No es que la vista me moleste, pero él no puede salir así.
-¿Y si me escondo en tu armario?- preguntó mientras se ponía el polerón n***o.
- No quepo ni yo y caerás tú- digo con cierta ironía en mi voz.
- ¿Y si bajo por la ventana?
- Claro, a menos que seas un gato y caigas de pie - seguí pensando en posibles ideas hasta que la llave en la cerradura me hizo entrar en pánico.
Rápidamente busqué a Jungkook con la mirada pero vi que la mitad de su cuerpo la estaba por fuera de la ventana y luego desapareció tras esta. Corrí para ver por la venta y ahí estaba, el Jungkook que todo lo puede, el que salta por una venta del segundo piso y se ve igual de radiante sin quebrarse ningún hueso. Me sonríe y me guiña un ojo antes de encaminarse hacia su casa justo al momento en el que Nana abre la puerta.
- ¡YongSun! ¿Que estás haciendo ahí? ¿Por qué no abrías la puerta?
- Lo siento Nana, acabo de despertar y la ventana había quedado abierta así que le vine a cerrar- me sorprendí de sonar tan convincente, aunque no sabía si sentirme bien o mal respecto a eso- Regresaste temprano.
- Oh, está bien. Llegué más temprano porque... Mi hermana debía hacer algo. ¿Jungkook estuvo aquí? - al momento en el que preguntó eso, todos mis sentidos se pusieron alerta.
- N-no, ¿Por qué preguntas eso?- mire su remera a un lado de la cama, pero por el lugar en el que estaba era imposible que la viese.
- Porque estaba está chaqueta, y es de un chico- dijo mostrando la chaqueta negra que había dejado en el sillón ayer por la noche.
- Oh eso... Es que ayer estuvimos en el parque y comenzó a hacer frío. Así que me prestó si chaqueta.
- Que considerado- sonrió- estaré abajo cualquier cosa.
- Está bien.
Al momento en el que cerró la puerta, solté una gran bocanada de aire desde el interior de mis pulmones y sonreí como una tonta al recordar cada segundo de la noche anterior.
Esperen.
¿Que éramos Jungkook y yo ahora?