Capítulo 7.

1722 Words
DEMETRI: Voy todo el camino pensando, y me estoy por volver loco. Pero aun así trato de mantener la calma. — Demetri, dile a Bianca que hoy cenaremos fuera. — De acuerdo papá, ¿le digo a mamá también? — No, no creo que le guste el lugar al que vamos. — De acuerdo. Prieto ven. — ¿Qué? — Acompáñame. — Odio cuando se hace el idiota. Mientras caminó le envió un mensaje a Bianca con la orden de papá. — ¿Qué sucede Demetri? — ¡¿Era verdad que no sabías su nombre?! ¿O también hoy mentiste? — Rayos otra vez lo mismo, ya te lo dije durante años, el mes que salí con ella la llamaba “mi chica despeinada”, siempre estaba con esas trenzas a medio hacer, como hoy. No iba a perder tiempo en aprender su nombre. — Sigo sin entender ¿por qué lo hiciste? — A ti te gustaba y yo quería una virgen ¿qué es lo difícil de entender? — Levanta sus hombros como que fuera lo más natural y yo tengo ganas de matarlo. — Porque no me dijiste que habías dormido con ella, tú solo fuiste me buscaste y me dijiste tú amor platónico te espera en el cuarto, yo pensé... — ¿Qué? Estaba ebria, desnuda y podías aprovechar la oportunidad, no finjas, no eres mejor que yo, además ya habíamos compartido novias más de una vez. — ¡Pero no en la cama! Eso fue enfermo. — Si, si, lo has repetido hasta el cansancio, ahora deja de fastidiar. — Espera, ¿acaso no te perturba que tenga mellizos de 5 años? — No, porque debería, solo me perturba.... — ¿Qué? — No sé, quizás el hecho de saber que fui el primero, pero muero por estar entre sus piernas otra vez. — No sé porque, pero lo tomé del cuello y lo estampé contra la pared. — Déjala tranquila. — Demetri, no me hagas reír, ¿acaso todavía estás pensando en ella de ese modo? — Mejor vete, no quiero golpearte. No vale la pena decirle nada, Prieto es así, pero no puedo evitar pensar, 5 años, y ese niña... esa mirada, se parece a mí, pero los ojos de la niño, ¡maldición! EMMA — Odió ser anfitriona y lo sabes. —me quejo como un crio, pero es la verdad. — Hoy no puedes hace otra cosa, no con tu mano así. —responde de forma cariñosa. — Eres imposible, si la loca aparece hoy y pide por ti ¿Qué le digo?, “disculpe, pero está demasiado preocupado por mi mano, como para aparentar que le caes bien” — Correcto. — Repito eres imposible. — No me molesta atender a la gente, pero espero que la eterna enamorada de Noha no aparezca, últimamente me está sacando de quicio como mira mi Noha. — ¡Buenas noches! — Dios, porque no enviaste mejor a la loca, porque a los Constantini. ¿Conque tipo de karma cargo? — Hola querida Emma. — Bianca bienvenida, Marco, Demetri, Prieto. — Disculpa por aparecer así de repente, pero quería ver el logro de Noha. — Por favor, sigan, los llevaré a la mejor mesa. — A Noha no le gustara para nada que ellos estén aquí. — Gracias es muy buen lugar. — ¿Alguna recomendación? — Sí, podrían comenzar con una clásica ración de carpaccio de ternera. Y como plato fuerte, unos Spaghetti all ‘arrabbiata, seguidos de unos Escalopines al Marsala como segundo plato y acompañado de una ensalada de tomates con albahaca y mozzarella. — A mí me parece delicioso, no sé qué opinan mis hijos. — Sí, se escucha fenomenal. — Es muy tentador. Como todo lo que se ve aquí. ¿Verdad Demetri? — Se me revuelven las tripas cada vez que Prieto pone sus asquerosos ojos en mí, lo odio. — Lo que Emma diga para mi está bien. —Me marcho lo más rápido que puedo. Esta noche promete ser larga. — Noha, los Constantini, está aquí. — ¡¿Qué?! ¿Qué? — La mesa principal. — Bien, manda --- — Creo que lo mejor será que los atienda yo, después de todo es por nosotros que vinieron. — Lo digo más para convencerme a mí que a él — Bien, oh rayos. —dice mirando sobre mi hombro y me da miedo girar. — ¿Qué? No me digas que es la loca. — Si. — ¿Qué karma cargo? ¡Porque yo! — Buenas noches, si me --- — ¿Dónde está Noha? —Lejos de tus garras loca desquiciada acosadora, me tregüe la ira y conteste. — Él se encuentra en la caja, hoy soy yo la anfitriona. — Llévame a la mejor mesa y hazle saber que estoy aquí. Él me atenderá, después de todo soy su amiga. —¡¿Qué?! ¿Qué se piensa?, respira Emma, respira. El asesinato es un crimen Emma, no lo olvides. — Por supuesto, sígame. Le sonrió, mientras la coloco en la mesa de al lado de los Constantini. Luego le explico que tiene cada plato a la muy perra, porque sabe perfectamente lo que llevan los platos, levanto la vista y encuentro a las basuras de los gemelos mirándome. Me retiro apenas me dice lo que va a comer. — Noha, la loca pide tú presencia y creo que deberías saludar a los Constantini. — Estoy tratando de no mandar a todos a la mierda. — Bien hermosa, lo que pidas. Solo por ti, esa gente rica, solo vienen a husmear. Lo sigo, y me pierdo en esa espalda tan ancha y recta. ¿Por qué me siento atraída por él? ¿Es que siento algo por Noha? ¿o es que llevo demasiado tiempo sola? Pero alguien con una voz chillona me saca de mi meditación. — Noha, querido ¿me extrañaste? — La loca sale a cortar el camino, ya que primero íbamos a la mesa principal. — Buenas noches, Débora, espero que lo estés pasando bien. —responde mientras quita los tentáculos, perdón, brazos de la loca de su bello cuerpo. — Sería mejor si el anfitrión fueras tú, ¿por qué no te quedas a hacerme compañía? — Podía sentir la mirada de todos los Constantini sobre nosotros. Seguro se divertían con el espectáculo. — Lo siento, como dije, Emma, es la anfitriona esta noche, ya que se lastimó la mano, no puede realizar otro trabajo. — Deberías echarla, ya sabes, cuando el personal es inepto--- —Creo que no vistes el nombre del lugar, Per il mío amore. — Moría cada vez que escuchaba a Noha con su voz gruesa hablar en italiano. Mis piernas parecen de gelatina y sé que mi cara debe ser de… ¿enamorada? Dios ¿qué me pasa? — No entiendo, Noha. — Claro que no si eres hueca. — Significa “para mi amor” el restaurante es de ella. —Acto seguido me puse roja, siempre decía lo mismo cuando le preguntaban por el nombre del restaurante, y yo sabía que solo bromeaba, pero no sé porque en ese momento, se sintió como una declaración. ¿O es lo que deseaba? — ¡¿Acaso es tú esposa?! — La cara de esta mujer denotaba envidia a más no poder. — Para mí desgracia no, pero eso no cambia nada, ahora si me disculpa, que tenga una buena cena. — Simplemente se giró, y nos corrimos a la mesa principal. No pude evitar mostrarle mi mejor sonrisa a la bruja. — Buenas noches caballeros, señorita. — Vamos muchacho no seas tan formal. — Así que con el Per il mío amore. ¿Así le agradeciste por darte mellizos? — No Prieto, mis hijos son solo míos, Noha, John, y Tommy me ayudan a criarlos. —respondo con rabia por el hecho de que él pregunte por mis niños. — Ósea que eres madre soltera de unos pequeños, mira tú que promiscua eras hace 5 años. — Sabía perfectamente lo que Prieto quería decirme. — Si vuelves hablar así de Emma, te sacarán muerto de este lugar. — Los músculos de Noha están tensos, él siempre fue temperamental, sabía que estaba tratando de contenerse. — Perdón Noha, no fue nuestra intención, es solo que siempre me pregunté porque ella había desaparecido. Sin siquiera decirle gracias a mi padre. — Suficiente, si me querían hacer ver como una zorra, delante de Marco, les demostraría lo contrario. Antes que Noha contestara por mí. — Bueno, parte de la historia tu padre ya la sabe Prieto. — ¿A si? — Si hermano, Emma nos contó cómo mamá la echó del orfanato, con sus bebés de solo 3 semanas y nada más que lo puesto, por suerte, Noha y John, la ayudaron. — ¿Pero por qué no acudiste con el padre? — Y a ti que--- — Está bien Noha, déjame a mí. No acudí al padre, porque, él no se merece que mis hijos lo llamen así, ese honor es de Noha, John y Tommy, ellos son los únicos padres que mis hijos conocen y necesitan. Y creo que nada de mi vida es de tú incumbencia. — Noha me mira, con orgullo y algo más que no alcanzo a descifrar. — Bueno, ya que mi bella Emma te aclaró tus inquietudes, espero que pasen una buena velada. Con permiso. Cariño, ven así cambio tu vendaje. — Sí, permiso. —Podía sentir los ojos de ese par en mi espalda, no sé quién iba a explotar primero, si Noha o yo, pero el destino ya lo tenía sellado. Cuando pasamos por la mesa de la loca, ella tuvo el descaro de tomar la mano de Noha, y yo comencé a ver rojo. — Noha, cariño. — ¡Él no es tú cariño, y si quieres conservar tú mano deja de tocarlo ahora! — Débora me miraba en shock, mientras Noha me sonreía, él retiró su mano, tomó la mía y colocó un suave beso sobre ella. — Ven cariño, no te pongas celosa, sabes que soy solo tuyo, vamos a cambiar tu vendaje. — Y cuando dijo eso caí en cuenta del ridículo que estaba haciendo, ¡¿quién era yo para ponerme celosa?!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD