DEMETRI:
¡¿Cariño?! ¿Ellos tienen o no una relación?, esos niños pueden ser míos o de Prieto, de eso estoy seguro. Pero ¿de cuál de los dos?
— Prieto, te lo diré una sola vez, si le faltas el respeto otra vez a la hija de Greco, conocerás la furia de tu padre, después de todo, Greco no solo salvo nuestras vidas, este imperio también era de él.
— Lo siento, papá. — Si papá supiera, lo que le hicimos, ya estaríamos muertos.
NOHA:
Bien Noha, hoy es el día, hablas o te tiras bajo un tren, tú decides. Los muchachos tienen razón, Emma se comportó a la defensiva ayer con Débora, no lo hubiera hecho si no sintiera algo por mí.
— ¡¿Emma, ya estas lista?! — Estoy tan nervioso como si de mi primera cita se tratara.
— Sí, ya voy. —grita desde el dormitorio y mis manos sudan.
— ¿Le dirás a mamá que la amas? —los ojos avellana de Don me taladran.
— Don, ¿por qué no eres como los niños normales de 5 años?
— Porque ningún niño normal tiene 3 padres. —contesta totalmente serio.
—... Te gustaría, que yo---
— Tío, si mamá es feliz, ¿quién soy yo para oponerme? — Esta sabandija, siempre sabía que decir para dejarme sin palabras.
— Bien vamos. — dice Emma llegando a mi lado.
— Estas hermosa. —y mi voz sonó como la de un crio, maldición.
— Gracias.
Trate y juro que trate de seguir los consejos de Tommy, y durante todo lo que duró la película hice lo posible por acercarme a ella, pero fracase, hora del plan de John.
— ¿Qué te parece si vamos a tomar algo a aquel bar? está cerca de casa, además John te aviso que los niños están durmiendo.
— Bien vamos.
— ¿Cerveza?
— Creo que por ser la primera vez que realmente salimos a divertirnos deberíamos tomar otra cosa, ¿qué te parece tequila? —sus ojos brillan con emoción y me pierdo en ellos.
— Guau Emma, no conocía ese lado tuyo. —respondo de forma divertida.
— Creo que hay mucho que no conoces de mí. —¿En verdad dijo eso? ¿Está coqueteando conmigo? ¡Porque me quedo callado! Reacciona idiota.
— Entonces, muéstrame cómo eres.
— ¿Vamos que dice? Si me conoces, lo que pasa, es que a veces me gustaría ser como cualquier chica de 21, sin preocupaciones, ya sabes, amo a mis hijos, pero...
— No tienes tiempo para ti, para divertirte.
— Exacto, como tú.
— ¿Como yo?
— Sí, te fuiste a los 16 solo para trabajar y trabajar, no has disfrutado nada de la vida.
— Quería lograr algo... para ti.
— No somos tu responsabilidad, por favor solo---
— Si son mi responsabilidad, tú y los niños son mi familia, ¿lo entiendes verdad Emma? —vamos sé que eres inteligente Emma.
— Familia, es un concepto que todavía no es muy claro para mí, aun sabiendo de dónde vengo. ¿Tú nunca pensaste en buscar a tus padres? digo---
— ¿Buscar a la mujer que me dejó apenas nací? No, sin embargo, tengo algo que confesarte y sé que te enojaras.
— ¿Que?
— Eh estado buscando a otras personas...sé que había tres grupos de hermanos en la fiesta---
— No, te prohibió que sigas hurgando. —su rostro esta pálido, pero aun así continuo.
— Vamos Emma, ellos deben pagar.
— Es hora de ir a casa. — Ella se para y sale enojada, genial idiota lo arruinaste todo.
Pago y salgo detrás de ella, la casa solo está al otro lado de la calle, y para cuando la alcanzo ella ya está entrando, la sigo y.... vemos como John y Bianca están en el sillón muy cariñosos sin reparar que estamos parados en la puerta, justo cuando estoy por toser para hacer notar nuestra presencia, Emma toma mi mano y me dirige a mi cuarto.
— Shhh, cierra despacio, no lo puedo creer. — Tapa su rostro con ambas manos como que de una niña se tratara.
— ¿Por qué te comportas así? —pregunto divertido.
— ¿Así como? —parece un faro con luz propia de lo roja que esta.
— Como una niña, se están besando, son dos adultos, no veo porque el alboroto.
— Tienes razón, pero...qué sé yo, será que nunca experimente realmente lo que es el romance y mucho menos...el amor.
La observo sentada en mi cama, mirando sus manos apenada, y no lo resisto ya no encuentro las fuerzas para resistirme a ella. Me acerco la tomó de las manos, la hago pararse. Me mira confundida y antes que diga algo, la beso. Despacio suave, tratando de que sienta el amor que le tengo, ella simplemente cierra sus ojos y deja que la bese.
— Noha. —Dice mi nombre tan suavemente que me hace temblar, dejo mi frente pegada a la de ella y la miro a los ojos, en busca de alguna señal, que ella no desea lo mismo que yo, pero no la encuentro, sus ojos aguamarina, parecen llamarme aún más dulcemente que su voz, y simplemente vuelvo a besarla, un poco más fuerte.
— Mi Emma.
EMMA:
No quiero pensar en lo que está pasando, solo quiero sentir sus labios, sus manos que comienzan a desvestirme, despacio, como pidiendo permiso con cada roce, hasta que me recuesta en la cama y lo dejo, jamás había sentido esto, es como si necesitara sentir el calor de su cuerpo sobre el mío.
Dejo que recorra mi cuello con su boca, mientras que sus manos acarician mis pechos, arqueo mi espalda a medida que baja besando todo a su paso, por el placer que esto provoca, es maravillo.
—Noha, enséñame lo que es el amor. — Él se aparta y me observa, con una dulzura desmedida en su mirada.
— No te preocupes, yo te enseñaré y te cuidaré.
Y es así como poco a poco él recorre todo mi cuerpo y yo me pierdo entre sus enormes brazos, sus músculos, su boca, lo siento en todo mi ser, en cada fibra, y cuando creía que esto era el más exquisito placer, me penetra, lentamente, dejándome sentir por completo de lo que es capaz de hacer con su m*****o tan viril, si, esto era el mismo cielo.
— Eres todo lo que necesito, mi bella Emma.
Esto no tiene comparación alguna, jamás sentí tanta dulzura en una caricia, o tanto amor en un beso, no quería pensar ni comparar, pero fue inevitable, ¿esto era hacer el amor?, porque nunca sentí nada parecido, cada contacto, cada te amo que salía de sus labios y se mezclaban con mis jadeos.
Fue tan exquisito y agotador que cuando terminamos estaba exhausta, me acomodó sobre su pecho, mientras acariciaba mi cabello.
— Hace años que soñaba con este momento, te eh amado en silencio tanto tiempo y ahora por fin siento que soy libre.
No podía hablar en ese momento, mis ojos pesaban demasiado, gire un poco mi rostro y deposite un beso sobre su pecho, justo en el lugar donde estaba su corazón.
NOHA:
La veo recostada a mi lado, con su cabeza en mi pecho, y tengo miedo, tengo miedo que esto sea uno de los tantos sueños que he tenido, si, ella era mi amiga, y a medida que fue creciendo la llegue a considerar como una hermana, cuando me marché a los 16, solo la veía como una de los cuatro mosqueteros, y a pesar de que manteníamos contacto casi a diario por teléfono, nunca noté algún cambio, hasta el día que apareció con esos dos niños, no era el hecho de que era madre, era el hecho de que era una mujer hermosa, de corazón puro. Y me enamoré perdidamente de ella.
Desde ese día me juré enamorarla, pero el tiempo fue pasando, y su corazón no sanaba, ella odiaba a los hombres, y el miedo de perderla si le decía lo que sentía me fue acobardado cada día más, y es que yo ya no podía vivir sin ella, menos sin los niños a los cuales considero mis hijos.
Me pierdo en su respiración acompasada, acaricio su espalda sumamente suave, disfruto de su aroma, jazmín y rosas, tan embriagador, tan Emma.
De repente sus labios tiemblan.
— Mi Noha.
Ella habla dormida, ella sueña conmigo y eso me ayuda a encontrar la tranquilidad para poder dormir, seguro de que esto es real y no un sueño.
EMMA:
Abro mis ojos de golpe, y al mirar al hombre que tengo a mi lado me sonrojo, recordando lo que pasó anoche, saltó de la cama y comienzo a vestirme.
— ¿Qué haces? — La voz divertida de Noha me indica que no solo se despertó, si no que le causa gracia ver mi apuro.
— Debo ir a mi habitación.
— Quédate.
— Estás loco, los niños despertarán en cualquier momento.
— De acuerdo, pero ven. — Tira de mi mano y me besa. Mientras mi fuerza de voluntad flaquea.
— Si no sales ahora no te dejaré ir. — Me río y salgo, de camino a mi cuarto tropiezo con alguien que también está saliendo de un dormitorio ajeno.
— Aja, ¿noche divertida Emma?
— ¿Y tú Bianca? — Ambas reímos por lo bajo.
— Bien, bien, te espero en la empresa y tomamos un café juntas.
— Por supuesto.
Apenas entro en el cuarto veo a los mellizos, vestidos, sentados en la cama. Y me congelo.
— Hola mamá.
— Hola niños. — Digo con un hilo de voz.
— Bueno, por lo visto, Noha hizo bien su jugada.
— ¡Donato!
— Está bien mamá, mientras tú estés feliz, ahora iremos a desayunar.
Y salieron del cuarto como si nada. Estos niños eran de temer. Realmente necesitaba un minuto a solas. Tenía que analizar todo, ¿ahora como sigo? me acosté con Noha. Pase esa línea ¿y si no funciona? ¿Y si nuestra conexión se rompe? ¡Ay! Emma grandísima idiota.
Piensa, ¿lo amas? No lo sé, ¿qué sucedió anoche? Como perdí el control así. Y ahora Donato sabe que algo pasó con Noha.
Me recuesto boca arriba y comienzo a saltar de una pensamiento a otro, y no sé cómo o porque llego al recuerdo de esa noche, Prieto, me besaba de forma demandante, recuerdo que no me gustaba tanta exigencia, luego me lanzó en la cama, nunca me pregunto cómo me sentía o se detuvo para darme la oportunidad de decidir si seguía o no, luego, solo me tocaba de forma ruda, recuerdo que me mordió varias veces, y cuando...me penetro, lo hizo tan rápido y fuerte que realmente dolió más de lo que debería, luego cuando termino solo se levantó y dijo que regresaría enseguida, pero tardó tanto que casi me duermo, y después entro Demetri en su lugar, sin decir ninguna palabra, se metió a la cama, ¿cómo no me di cuenta de inmediato? pensé que se había dado cuenta de lo bruto que fue, y que quería arreglar las cosas, recuerdo... que me beso despacio y de forma suave toda la espalda, incluso su respiración en mi oreja, era suave pero cargada de deseo, si era deseo, Prieto me trató como algo nuevo a usar, pero Demetri disfruto lo que estaba haciendo, y yo de estúpida, me sentía mucho mejor ya que la segunda vez él había sido más dulce, tanto que me hizo alcanzar ese punto de placer donde solo los amantes encuentran descanso, fue tan bueno que quede rendida y me dormí de inmediato, para despertar una horas después con los ojos aguamarina de Demetri mirándome fijamente. ¡ay! ¡¿Por qué rayos estoy pensando en esto?! Agarro la almohada y la estampó contra la pared, no puedo ser tan idiota.
— ¿Tan rápido te arrepentiste? — Me levanto de sopetón. Los ojos de Noha están llenos de pánico y dolor.
— ¡Noha!, Me asustaste, ¿qué dices? No estoy arrepentida... ¿pero tú...?
— Jamás.
Se acercó y se sentó a mi lado mientras tomaba mi rostro entre sus grandes manos.
— Anoche... tenía tanto miedo a que todo fuera otro espejismo de mi mente, que no podía dejar de verte, te eh amado desde el momento que llegaste con esos diablitos en tus brazos, solo que no sabía qué hacer, tenía miedo de que, si no sentías lo mismo, simplemente te fueras.
— Mi gran amigo Noha, nunca podría separarme de ti. Pero... ¿si esto no funciona?
— Siempre podrás contar conmigo, no tienes que sentirte obligada a que estemos juntos, ¿lo entiendes?
— Si.
— Bien, ahora te quería preguntar... ¿te gustaría ser mi novia?
— ¿Novios?
Eso me hizo sonreír, además de que sentía mi cara arder, pero que podía hacer, si tengo 21, estoy segura de que para muchas esta pregunta no es nada, pero para mí lo era todo. Era vivir todo aquello que no pude porque decidí dedicarme únicamente a mis hijos.
—Claro que sí. — Nos besamos, como si fuéramos dos adolescentes y es que con la vida que nos tocó, no tuvimos tiempo para esa etapa.
— Bien, creo que deberíamos ir a la farmacia, anoche no usamos protección. — Me puse bordo, pero era lógica su preocupación. Coraje Emma, coraje.
— No es necesario, tomo las píldoras.
— ¿Que? ¿Desde cuándo?
— Desde que les saqué el pecho a los mellizos, es para regular el periodo.
— Oh, bien, resuelto ese punto vamos a desayunar. Nos están esperando.
— Wou, sabes que me da vergüenza salir, ¿Qué crees que dirán? — Si, parecía toda una adolescente.
— Emma, todos en esta casa sabían que estaba enamorado de ti, todos menos tú. — Lo miro y veo que dice la verdad, pero si seré idiota.
Salimos de la mano, y todos siguen en sus cosas. Perfecto.