Dominic Me quedé viendo a Nadia con una sonrisa, me incliné a Andru dándole instrucciones. —Treinta y cinco millones —dijo, su voz resonando en la sala. Nadia miró, sorprendida por un momento, antes de que su expresión se endureciera. —Cuarenta millones —contraatacó. Sentí la mirada de todos sobre mí, a pesar de que era Andru que estaba pujando, todos sabían que él era mi hombre de confianza. Ese era un juego peligroso. Mostrar tanta desesperación por una mujer era una debilidad que no podía permitirme. Pero la idea de Trina en manos de Nadia... o de cualquiera me causaba una profunda inquietud. Volví a inclinarme hacia Andru y él asintió ante mis palabras. —Cincuenta millones —dijo, con voz fría como el hielo. El jadeo colectivo en la sala fue audible. Nadia palideció, sabiendo qu

