CAPÍTULO DIECIOCHO Todo el viaje había estado repitiendo en su cabeza la conversación con Jessica y no podía comprender cómo podía ser de esa forma ¿Tan mal la había pasado en la vida para desquitarse la con ella? Y ¿En qué condiciones debió haber estado su cabeza para asesinar a dos personas? Esas eran preguntas que no encontraba respuestas. Ella era incapaz de verbalizar sus sentimientos y solo se manifestaban mediante la tristeza con la que bañaban sus mejillas sin ser capaz de detener el llanto. Su cabeza apoyada en la ventana del avión y su mirada fijada en el horizonte ¿Por qué sentía romperse el corazón? Si Jessica no merecía que ella estuviera así por su culpa ¿Por qué debería darle un lugar en su vida que no merece? No encontraba explicación alguna. Llegando a Buenos Aires

