CAPÍTULO DIECISIETE Thomas aun recordaba el día que la vio entrar por la puerta del aula del Madero School y aunque jamás lo admitió, siempre se sintió cautivado por la belleza que tenía Lara con tan solo dieciséis años. Recuerda también esa estúpida disputa entre su grupo con Juliana, Carlos y Emma y el de ella con Paula y Sofía y cada vez que lo hacía no podía evitar sonreír. Nunca había existido en ese colegio una chica capaz de dar vuelta todo y hacerles ver que lo que estaban haciendo con el resto del alumnado estaba mal. Cuando pasó todo aquello con su tío y la hermana de ella, todos sus compañeros hicieron una toma en el colegio e incluso había intentado hacer lo imposible desde los ángeles, dirigiendo todo desde allí. En vano porque Lara terminó recluida en un orfanato otra vez

