El mismo día Ginebra Valérie Qué difícil fue intentar hablar con Adrián. No escuchaba… no entendía… estaba empecinado en que me quedara. Y no supe en qué momento empezamos a discutir. Entonces no podía arrojarle la bomba de que tenía una hija. No era el momento. No con él furioso. Me marché con la culpa y la rabia mezclándose por dentro, sintiendo cómo todo se me escapaba de las manos. Y eso solo fue el inicio. Porque la mañana se volvió caótica, desastrosa… angustiante. Apenas abrí la puerta del departamento, vi el rostro desencajado de la niñera. —Señorita Valérie… —dijo, acercándose con pasos apurados— menos mal que por fin llega. La niña amaneció con fiebre, diarrea y vómitos… —su voz tembló—, pero me parece extraño… yo cuido mucho lo que ingiere. Sentí que el alma se me caía a

