El mismo día Ginebra Lukas Un gusano como David necesitaba más que veneno para separar a la parejita. Por eso, las llaves del departamento de Valérie eran indispensables… pero no era tan fácil conseguirlas. No podía acercarme sin que sospechara. Céline tampoco, entonces solo quedaba una salida viable: mi madre. Ella tenía un juego de llaves en su casa, con esa manía de repetir que siempre podía surgir una emergencia. Lo malo era que no podía escabullirme como un ladrón en la mansión. Tuve que hacer el sacrificio… y prepararme para escuchar al viejo, Oscar Laurent. Ahí estaba, hundido en su sillón de cuero, con el habano entre los dedos, dejando que el humo subiera lento mientras me miraba como si yo fuera algo que había pisado en la calle. —Papá… pareces un gánster sentado en ese s

