Greenbeast parte 1

2033 Words
El sol brilla en el cielo y el guía Tadjou llega a la sala médica de la reserva con Marco y Lara, antes de entrar ambos se ponen barbijo y guantes. Una vez dentro Lara puede ver varios animales heridos. Ella caminó hasta donde una enfermera a quien veía de espaldas, ya que estaba tratando a un animal. -Hola, soy Lara Orea, vine a ayudarla -Preguntó Lara a la enfermera mientras se acercaba. -Gracias está muy herido -Respondió la enfermera preocupada mientras se hacía a un lado. Lara ve que el animal herido es un tigre de Sumatra y se sorprende -No trate tigres antes, pero haré lo que pueda. -Le pregunta Lara a la enfermera.-¿Qué pasó? -Recibió un disparo en su pata trasera.-Respondió la enfermera situándose junto a ella. -Esto es algo bastante complicado y el riesgo de infección es bastante grande.-Respondió Lara moviendo la venda para ver la herida. -Antes de vendarlo lo desinfecte y corte el pelo de alrededor de la herida para que no se ensucie. -Exclama la enfermera. -Es una buena idea para evitar una infección. -Le responde Lara. -Gracias, tuve que pensar rápido yo no soy médica ni veterinaria, solo soy una asistente, como mucho podemos decir que soy una enfermera. -Objeto la enfermera. -Si eso pude notar, no había ni siquiera un veterinario ¿resultaron heridos? -Preguntó Lara con curiosidad. La enfermera hace un gesto de resignación y voltea a ver un instante a su alrededor antes de responder: -Algunos resultaron heridos por esos cazadores mientras que otros se fueron, no querían ponerse en peligro por unos animales, así que todos se fueron cuando llegaron esos cazadores. -Si hay personas que son capaces de abandonar a otras personas no me sorprende que haya personas que abandonen a los animales heridos, es el problema de la mayoría de las personas creen que son los únicos que valen. -Aseguró Lara con tristeza. -Es verdad y no los culpo desde que llegaron esos cazadores pasando el peor momento desde que llegué aquí, por eso yo también voy a irme, pero quise esperar a que llegaran para no dejar solo a los animalitos heridos. -Replicó la enfermera.-Lo que más me duele es ver a los animales tan heridos y más los que perdimos. -¿Murieron? -Preguntó Lara notablemente angustiada. La enfermera cierra sus ojos y asiente con su cabeza. -Sí, murieron. ¿Fueron muchos? -Le preguntó Lara a la enfermera. -Bastantes y para animales en peligro de extinción uno o dos ya es una cantidad peligrosa, con todos los que murieron es peor. -Exclama la enfermera.-Lo que más me duele es verlos así... -Es verdad, la parte que odio de mi trabajo es verlos sufrir, la única parte que me gusta es cuando ya están recuperados. -Coincide Lara.-Y con lo mucho que están heridos estos pobres animales mi alegría cuando se recupere será mucha también. -Aunque se ve que le cortaste el pelo en la zona las heridas por arma de fuego pueden infectarse porque el material y los residuos pueden introducirse en la herida con la bala. -Explica Lara.-Debes limpiar muy bien la herida y el agua corriente es algo que tienes que evitar!, ya que es hipotónica y puede dañar los tejidos desvitalizados. Lara levanta la mirada y observa a los demás pacientes de la sala entre los cuales se encuentra una hiena, una cebra y antílope que tiene una herida de puñal en un costado y solo le quedaba un cuerno. -¿Quisieron cortar el cuerno de ese antílope? -Preguntó Lara señalando al animal -Así es, lo salvaron antes de que esos salvajes terminen el trabajo... ojalá pudiera decir lo mismo de los elefantes a los que mataron para cortarles sus colmillos, de los rinocerontes a los que les quitaron la piel... -Exclama la enfermera con enojo. -No te preocupes, podremos ayudar a estos animales. -Aseguró Lara. -Si, mañana ya me voy, así que si quieres hoy podré ayudarte. -Le dijo la enfermera a Lara. -Si, gracias... -Le responde Lara a la enfermera.-Es hora de comenzar, primero trataré a este tigre -Le suplica Lara a la enfermera.-Mientras yo trato sus heridas por favor ve a ver a cada uno de los demás pacientes, necesito que cheques cuáles son los casos más graves y serán los casos de prioridad, lo principal es salvarles la vida a todos. -Sí, veré cuáles son los que están en peor estado y lo anotaré. -Dijo la enfermera. -Gracias, tan pronto como termine aquí iré con ellos. -Lara baja la mirada a ver al tigre. -Si, señora Orea. -Dice la enfermera yendo rápidamente a ver en qué estado se encuentran los demás animales. Lara tomó con cuidado la pata del tigre y comenzó a quitarle el vendaje lentamente a lo que el tigre lanzó un leve quejido. -Tranquilo minino no voy a hacerte daño. -Exclamó Lara llevando una mano a la cabeza del tigre para acariciarlo suavemente antes de continuar quitando las vendas mientras Marco la observa fascinado. Ella trataba al tigre como si fuera un niño pequeño, era como ver a una madre tranquilizando a su pequeño hijo luego de que se raspaba las rodillas. El cariño con el que ella acarició su cabeza y la tranquilidad que le brindó al tigre fue notable aunque el animal se encontraba sedado. -Necesito que busques alcohol y povidona yodada y me la traigas lo más rápido posible, por favor. -Le suplica Lara a Marco. -Enseguida.-Le responde Marco a Lara mientras va a buscar lo que ella le pidió. Lara voltea a ver al tigre y le acaricia la cabeza. -Vas a estar bien. Más tarde, Deborah recorre la reserva en un jeep Wrangler Unlimited JK que la traslada a las diferentes áreas de la reserva. Después de los ataques de los cazadores a los animales y después de tantos animales heridos y muertos tenían que ver cuántos animales quedaban vivos y sanos así que Deborah se ofreció a ir reserva por reserva a ver cuantos animales quedaban de cada especie en cada área natural. Ella inclina levemente su cabeza cerrando sus ojos mientras el guía conduce el vehículo hacia la siguiente área. Este es un día soleado y despejado, no hay ninguna nube en el cielo. Cuando llegaron Deborah baja del vehículo con una libreta donde anota a los animales que ahí en la reserva mientras los demás miembros del Greenbeast supervisan el levantamiento de la cerca. Ella ahora se encuentra en el área de los rinocerontes blancos así que camina hacia ellos y se detiene a una buena distancia. Estando a distancia Deborah observa fascinada a los rinocerontes a los cuales comienza a contar para anotarlo en la libreta. Eran 6 rinocerontes blancos, ella no podía creer que sea una cantidad tan pequeña, de hecho, esperaba haberse equivocado al contar así que volvió a contar una vez más. Para desgracia de ella no se equivocó, esa era la cantidad de rinocerontes que había en ese lugar. -Aquí hay 6 rinocerontes blancos... Lo digo y es difícil siquiera pensar que aquí solo quedan 6 de estos animales! -Dice Lara anotando en la libreta dando un suspiro. Luego de escribir en la libreta ella levantó la mirada de nuevo para ver a los rinocerontes mientras el guía se acercó a donde ella estaba. -Quedan pocos... -Exclamó el guía situándose junto a ella mientras mira hacia donde están los rinocerontes blancos. -¿Quedan pocos?, únicamente quedan 6, es menos que poco, un número demasiado bajo... -Protesto a Deborah malhumorada. -Sí, tienes razón, son menos que pocos... -Le dijo el guía bajando la mirada.- Cuando eran 10 eran pocos y ahora son menos que pocos..., lo peor es que la especie estaba prosperando aquí hasta que esos cazadores invadieron la reserva. -¿De 10 quedaron 6? -Preguntó Lara. -Cuando los encontramos solamente pudimos salvar a esos 6 los demás ya estaban muertos y algunos ya les habían cortado los cuernos. -Explica el guía. -Es increíble la cantidad de estupideces que algunos tienen. -Exclama Deborah con rabia. En la sala de medicina animal Lara se encuentra tratando al antílope el cual tenía solamente un cuerno, Lara fuese el ceño al ver en su cabeza en lugar donde debería estar el otro cuerno. -En mi tiempo de estudios leí sobre los antílopes y los casos sufren fracturas de cuerno, aunque ver algo de cerca es muy diferente... -Replica Lara.-Sobre todo porque esto no es una fractura esto fue un corte y al juzgar por la herida en su costado diría que fue hecho por el mismo cuchillo de caza. -Eso tal vez fue lo que le salvó la vida, si lo hubieran hecho con otra cosa no los hubieran descubierto antes de que terminen el trabajo. -Es verdad y por suerte para mí en parte esta no es el primer caso de herida punzante que debo tratar. -Replicó Lara mientras comienza a limpiar la herida del antílope. -¿Es normal ver a los animales con este tipo de heridas? -Le pregunto Marco a Lara. -Si lo es. -Respondió Lara aun limpiando la herida del animal.-A veces los perros se lastiman con los picos de las rejas de sus casas... Marco hizo un gesto de dolor mientras emitía un leve siseo. -¿Tuviste muchos casos así? Lara asintió con su cabeza mientras continuaba limpiando las heridas del antílope. -Si, algunos, pero hablando de animales con heridas punzantes o algún otro tipo de heridas la verdad es que tuve muchos más casos de animales atacados por personas tontas. -¿Tanto así? -Preguntó Marco boquiabierto. -Claro que sí. -Le responde Lara a Marco terminando de limpiar la herida del antílope. -¿Crees que vayan a estar bien? -Le pregunto Marco a Lara. -Yo nunca he perdido un paciente, claro que hay gente que dice que siempre hay una primera vez para todo, pero yo espero que ese día no sea hoy ni nunca. -Le responde Lara checando la gravedad de la herida del antílope. -¿Qué haces ahora? -Le pregunto Marco a Lara. -Reviso la herida para ver la gravedad. -Le respondió Lara a Marco mientras continuaba checando esa herida.-Por lo general, una herida punzante es una pequeña abertura en la piel como podrás ver, pero a veces puede ser muy profunda y por mala suerte para mí por lo que puedo notar esta si es muy profunda. -¿Tiene mucho daño? -Preguntó la enfermera acercándose a ellos. Ella veía como Lara hacía su trabajo y se sorprendía con el amplio conocimiento que Lara demostraba. -Si una herida punzante es muy profunda como resultado, se pueden dañar nervios, tendones, vasos sanguíneos y órganos..., Por eso primero se ve si la herida es profunda y luego si hay daño interno en caso de que si sea profunda -Replica Lara revisando la herida del antílope.-Este examen es para ver que no haya ningún tipo de lesiones en ningún tejido u órgano interno y una buena noticia es que ningún órgano interno resultó dañado. -¿Necesitará sutura? -Preguntó Marco. -Apropósito de eso..., yo pensé en hacer su herida, pero como no quería hacerle daño porque yo nunca tuve que coser una herida así que mejor preferí esperar a que lleguen. -Comentó la enfermera. -Suerte que lo hiciste.-Aseguro Lara. -¿Por qué? -Le pregunto Marco confundido. -No lo entiendo, esa herida en mi opinión se ve que necesita sutura -Dijo la enfermera. -Según el tipo de herida, es posible que no le hagan puntos para cerrar la abertura en la piel y esta herida no la necesita. -Interrumpió Lara. -Estás segura? -Preguntó la enfermera. -Totalmente, yo no les hago puntos a no ser que sea estrictamente necesario y esto es para que haya menos problemas en caso de presentarse una infección. -Le respondió Lara en tono serio. -No había pensado en eso. -Exclama la enfermera bajando la mirada apenada. -Les daremos todos los cuidados, pero aun así las infecciones son algo que en ocasiones no se pueden evitar así que hay que estar preparados en caso de que se presenten para poder combatirlas. -Replicó Lara volteando a ver a Marco.-Y sin nadie más depende de nosotros darle a los animalitos esos cuidados.
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