Lara había curado ya al tigre y a una cebra así que ahora se encontraba tratando las heridas de un antílope que tenía una herida de puñal en un costado y solo le quedaba un cuerno en su cabeza, ya que el otro cuerno había sido cortado casi de rais.
-¿Necesita algo más? Yo ya debo irme tengo muchas cosas que preparar para irme mañana. -Dijo la enfermera.
-Así está bien, no se preocupe para eso me asignaron cómo asistente. -Le respondió Lara señalando a Marco.
-Me alegro. -Exclama la enfermera despidiéndose de ellos. -Fue un placer verla trabajar; aprendí muchas cosas en este poco tiempo.
-Gracias, fue un placer tenerla como asistente también, usted sería una buena veterinaria.
La enfermera se despide de Marco y sale de la sala dejando a Marco y Lara a cargo de los animales. Lara tomó las vendas que le había quitado al antílope y se la dio a Marco.
-Tira esto a la basura y tráeme vendas limpias por favor.
-Si, ya voy -Le respondió Marco a Lara tomando las vendas. Cuando Marco tomo las vendas de las manos de Lara sintió los dedos de Marco tocando los de ella, era una sensación cálida.
-Tráeme unas vendas por favor. -Le dijo La
-¿Qué tipo de cuidados son los que necesitan? -Pregunto Marco.
-Bien si serás mi asistente estos días son cosas que aprenderás, por eso es que ahora estoy explicándote. -Replico Lara observando la venda que le había quitado al antílope. -lo que se debe hacer es mantener la herida limpia y seca, si le pusieron una venda y esta se moja o se ensucia, cámbiela. Si no, déjela puesta por las primeras 24 horas y luego la cambian.
Marco estaba asombrado con el conocimiento que Lara mostraba al explicarle, le parecía sorprendente la facilidad con la que Lara explicaba y la facilidad con la que traba a los animales eso era algo que le pareció sorprendente.
El último animal que Lara debió tratar fue un pequeño cachorro de guepardo al que le limpió las heridas, apenas eran unos rasguños, pero quería estar segura de que no se le infectara.
-Tranquilo bebé casi termina. -Le dice Lara al pequeño animal chillaba al sentir el ardor mientras Lara le aplica povidona yodada.
Marco observa fascinado como Lara trataba las heridas de los animales, cuando ella termina con el pequeño Guepardo se quita el barbijo.
-Listo, todos van a estar bien. -Dice Lara satisfecha mientras va a lavarse las manos.
Marco observa a los animales sorprendidos al ver que todos parecían estar bien, era una notable diferencia a como se veían cuando ellos entraron.
-Ya están todos fuera de peligro ¿verdad? -Le pregunta la enfermera acercándose a Lara.
-Si, los que están más con heridas más graves solo necesitan algo de control y a más tardar en dos semanas ya estarán como nuevos. -Explica Lara lavando sus manos.- hablando de los demás animales en una semana a más tardar ya estarán bien, a excepción del pequeño Guepardo, lo que él necesita es volver con su madre ¿Ella está bien?
-Si, lo está ¿se lo llevamos? -Le preguntó la enfermera a Lara.
-No, llévala a ella con el cachorrito a un ambiente esterilizado, alguna habitación. -Súplica Lara secándose las manos. -No puede estar cerca de la tierra, sus heridas pueden infectarse.
-Entiendo, voy a pedir que la trasladen. -Exclama la enfermera con una gran sonrisa de alivio y agradecimiento.
Antes de salir del lugar la enfermera se acerca a Lara para agradecerle.
-Gracias, muchas gracias.
-De nada. -Responde Lara con una sonrisa.- Lo importante es que estén bien.
La enfermera sale de la sala y Deborah deja la toalla a un lado.
-Necesito algo de aire. -Le dice Lara a Marco.-Salgamos de aquí.
Lara y Marco salen de la sala hacia afuera, a pesar de que a Lara le encanta ayudar a salvar vidas no puede evitar sentir tristeza por ver a los animales heridos.
Más tarde la noche Deborah se encuentra anotando la última especie de la reserva, ella está en el área de los burros salvajes.
-¿Esta es la última? -Le preguntó Deborah al guía.
-Si, esta es la última área de la reserva. -Responde el guía.
-Me da miedo siquiera ver mis anotaciones y todo porque yo sé que la cantidad de animales que hay es mucho menor a la que debería haber. -Replico Deborah.
-La verdad que si, una de las cosas que hacía especial y famosa a esta reserva en el gran número de leones que había aquí..., ahora quedan menos de la mitad y todo por esos cazadores. -Exclama el guía.
-Son 5 elefantes africanos, 5 hipopótamos pigmeos, 5 rinocerontes blancos, 7 rinocerontes negros, 8 tigres de Sumatra, 5 chimpancés, 8 guepardos, 6 Jirafas, 15 leones y 9 Burros salvajes. -Lee Deborah de la libreta. -Son cifras bastante pequeñas...
-Y que lo digas... yo llevo 25 años trabajando aquí, en ese tiempo vi llegar varias especies en peligro de extinción y fui testigo de como con solo dos individuos de una misma especie así como los rinocerontes negros. -Recuerda el guía. El cabello casi totalmente blanco y las arrugas del guía no dejarían mentir sobre su edad, era un hombre de entre 48 y 50 años.
-Cuando llegaron loa rinocerontes negros solamente quedaban dos ejemplares de esa especie? -Pregunto Deborah sorprendida.
El guía asintió con su cabeza.
-Así es, y en este tiempo su especie prospero..., lentamente, pero prospero y su número aumento de solo 2 a 23.
-Es una gran diferencia, aunque haya llevado tiempo. -Exclamo Deborah.
-La verdad es que no pensé que viviría para ver este día-Respondió el guía con tristeza.
-Esto es algo que yo tampoco quisiera ver, pero de todos modos tendré que verlo cada vez, pero yo lo veo para ayudar en algo y me hace sentir mucho mejor saber que hago una diferencia. -Replica Deborah.- Si funciono con los rinocerontes negros siendo únicamente dos funcionara de nuevo y con todos, quedan pocos, pero si los mantenemos a resguardo pueden volver a subir, por suerte también están los animales que Lara fue a ver así que las cosas no están tan mal. Esperemos que algún día estas especies dejen de estar en peligro, aunque con la estupidez de la gente eso parece una tarea difícil.
Esta es la primera reserva natural donde Deborah tiene el placer de colaborar aunque en varios países pueden encontrarse las reservas naturales son designadas por instituciones gubernamentales en algunos países, tal como National Nature reserve del Reino Unido o por organizaciones sin fines de lucro o instituciones investigadoras de diversos países independientemente de los gobiernos. Se las divide en diversas categorías según el grado de protección otorgado por las leyes locales. En el Ecuador existen mucha reservas ecológicas, ya que es unos de los países como megadiversidad ejemplo de una de las reservas ecológica es la del Yasuní I.T.T.
Deborah observa la libreta de nuevo y se dirige al vehículo.
-Vamos a ver si ya está levantada la cerca.
-Si, señorita Sorsone. -Responde el guía yendo hacia el vehículo.
Mientras Lara se encuentra conversando con Marco mientras van caminando por la reserva.
-Hiciste un buen trabajo. -Dice Lara volteando a ver a Marco mientras camina a su lado.
-Gracias, pero la que los ayudó fuiste vos. -Le responde Marco a Lara.
-No podría haberlo hecho sola, hubiera tenido que ir yo misma a buscarla cosas y dejar a los animales solos, además de que hubiera tenido que pausar en algún momento para buscar algo. -Contesta Lara mientras camina junto a él.
-La verdad me asusté al ver a los animales, se veían muy mal cuando entramos. -Admite Marco.
-Yo nunca perdí un paciente y no iba a permitir que hoy fuera la excepción. Exclama Lara.
-Y no lo fue, fue increíble el modo en que te manejaste con tantos pacientes. -Dice Marco sorprendido.
-Llevan muchos animales a la veterinaria así que estoy acostumbrada. -Explica Lara.
¿En qué lugar estudiaste? -Preguntó Marco con curiosidad.
-Hice un estudio para obtener mi diploma, pero lo que sé no lo aprendí ahí, mi madre es una veterinaria, ella es la que me enseñó todo lo que sé. -Le responde Lara a Marco.
-Debe ser muy buena. -Supone Marco caminando junto a Lara.
-Ella es una maestra estricta, pero es una veterinaria fantástica. -Responde Lara con una sonrisa.-Se volverá loca cuando le presuma a los animales que pude ver y tratar hoy.
Ambos comienzan a reírse.
-Se pondrá verde de envidia. -Le dice Marco a Lara.
-De eso estoy segura. -Le responde Lara a Marco.
-No sé si pueda aprender todo para serte de ayuda. -Exclama Marco.
-Ya que serás mi asistente tendré que prepararte así que conviene que comiences a estudiar. -Le responde Lara a Marco.
-¿Cuándo podemos comenzar?. -Le pregunto Marco a Lara.
-Acompáñame, vamos a buscar los libros de medicina que traje y esos son los que usaras para estudiar. -Dijo Lara sonriente.
-Trajiste los libros? -Le pregunto Marco a Lara.
-Claro que si, los libros nunca están de más. -Le contesto Lara.
-Pero ¿no los necesitarás?-Dijo Marco.-Tal vez para repasar.
-Yo solo repaso una vez al mes ya me sé todo lo que dicen los libros y me lo sé dé memoria, solo los llevo a donde voy por si de repente se me olvida algo o necesito consultar algo. -Replico Lara.
-¿Entonces no lo necesitarías para consultarlos? -Consulto Marco con preocupación.
-Los animales ya están bien, y gracias a dios aún no tuve necesidad de consultarlos. -Le responde Lara a Marco. -Además, tengo varios libros y tú estudiaras de a uno, no voy a hacerte estudiar todos los libros si hiciera eso te explotaría la cabeza.
Marco lanzó una carcajada.
-Si eso es verdad, eso sería mucho para mí. -Aseguro Marco mientras asentía con su cabeza.
-Por eso lo dije, entonces lo estudias y mañana después de ir a ver a los animales me dices que fue lo que leíste y si hubo algo que no entendiste o necesitas que te explique a detalle. -Le dijo Lara sonriente.
-Sí, vamos por el libro. -Le contesto Marco a Lara.
Ambos comenzaron a caminar hacia la habitación donde Lara había dejado sus cosas con las demás chicas entre las cuales se encontraba su libro.
Más tarde Deborah llega al lugar donde varios trabajadores que quedaron en la reserva y el resto de los miembros de Greenbeast ya habían terminado de levantar las parte de la cerca que habían cedido cuando los cazadores pasaron sobre ella con su vehículo. Cuando Deborah llego al sitio ellos ya se habían ido y en su lugar estaba Abdou Abara quien estaba viendo la cerca fascinado por el gran trabajo que ellos habían hecho, ¡y no era para menos!, La cerca se veía como nueva, definitivamente era un cambio favorable.
Deborah se acercó a donde se encontraba Abdou quien estaba de espaldas viendo hacia la cerca.
-Buenas tardes. -Saludo Deborah a Abdou.
Abdou se volteó al escuchar que lo saludaban y pudo ver que Deborah estaba de pie junto a él también viendo la cerca.
-Buenas tardes, señorita Sorsone. -Le devolvió el saludo Abdou a Deborah.
-Han hecho un buen trabajo ¿no le parece? -Le pregunto Deborah a Abdou.
-La verdad que sí. -Le contesto Abdou a Deborah aun viendo la cerca con fascinación. -Me dejo sin palabras cuando lo vi..., no sé que decir, solo que me encanta es único que se me ocurre decir; que me encanta como quedo la cerca.
-¿Fueron a descansar? -Le pregunto Deborah a Abdou.
-Aún no primero fueron a las duchas, estaban bastante transpirados y llenos de polvo y tierra. -Le dijo Abdou a Deborah.
-Me imagino, como me hubiera gustado estar aquí para ayudarlos. -Exclama Deborah.
-Eso no hubiera sido posible necesitaba a alguien que haga el conteo de animales y ninguno de los demás quiso hacerlo. -Le respondió Abdou a Deborah.
-Y me imagino porque... -Le dijo Deborah.
-Apropósito, ¿Pudiste anotar todos? -Le pregunto Abdou a Deborah.
Deborah asintió con su cabeza para luego responderle mientras le entregaba la libreta donde escribió los nombres de los animales:
-Claro aquí está anotado.