“Obviamente, eso está más que cubierto. Ahora va a venir una mujer de confianza, mi hermana. Ella te llevará a todas las tiendas que quieras y te preparará para esta noche", dice mientras entra una mujer igual a él, aunque más baja en estatura. Tiene una sonrisa maliciosa en el rostro. “Hola, soy Melisa", comenta, y yo digo: “Hola". “Vamos", murmura con bastante entusiasmo, tomando mi mano. Juntas avanzamos por el estrecho pasillo. “¿Por qué este pasillo es tan pequeño?", protesto. “No lo sé, se lo he dicho a mi hermano, pero es terco. Además, soy arquitecta, podría remodelarlo", comenta. “Sí", comento. “A propósito, eres bonita. Espero que tengan una larga y duradera relación", comenta. En cuanto dice esas palabras, me doy cuenta de que ella no sabe que él contrata mujeres para es

