"¿Te verás con alguien también?", pregunto y él niega. Suspiro, me envuelvo en la cobija y empiezo a llorar porque ya no puedo soportarlo. Ezequiel se acerca a mí con una taza de café, no me había dado cuenta en qué momento la preparó. "Comenta", y yo suspiro. "Seré sincero, ha sido el mejor que he tenido. Pero por qué estás llorando", pregunta. "Es una historia triste y larga", murmuro. "Pues te voy a escuchar", comenta, sentándose a mi lado. Esta vez ya tiene puesta una camisa, y yo suspiro. "Me siento tan patética, todo empezó porque...", comento y empiezo a llorar, abrazando una pequeña almohada que hay a mi lado. "No eres tonta, siempre has hecho las cosas por algún motivo", dice. "Entonces, ¿me explicarás por qué él te habló de pago?" "Porque mi esposo por contrato me da diner

