- ¿Qué quieres? - pregunta con un tono desafiante mientras me mira con desgano. - Quiero explicarte - respondo, tratando de mantener la calma. - No necesito tus explicaciones. Ya lo tengo todo claro. Eres una arpía vividora que solo está con mi hermano para sacarle dinero. - Es cierto - admito, y ella finalmente me presta atención. - ¿Por qué me das la razón? - pregunta, confundida. - Porque es cierto. No sé cómo decirte lo siguiente, pero saco valor del fondo de mi corazón para hablar. - Mi padre necesitaba mucho dinero para el tratamiento. ¿Recuerdas a Emma, la chica que te presenté en la boda? - pregunto, y Melisa asiente. - Pues ella me sugirió entrar a una página de sugar daddies, esos hombres que mantienen a jóvenes. Me encontré con tu hermano en ese sitio. Estaba asustada y e

