Capítulo 8

573 Words
Karol Brown  -Gracias por traerme. - Le digo abriendo la puerta. - Te quiero.  Me inclino para dejar un beso en su mejilla pero él se adelanta y besa mis labios en una rápida pero deliciosa caricia.  -Yo también... Te quiero Karol. - Responde.  Y mis mejillas se ruborizan un poco. Porque sí, aunque suene patético, escucharlo de sus labios acompañado con mi nombre, es la jodida gloria.  -¿Cuando nos volveremos a ver? - Pregunto nerviosa.  Se encoge de hombros. - Hablamos por teléfono de ello. Igual sabes, que puede ser hasta mañana mismo.   -Mañana no puedo. - digo haciendo una mueca.  -¿Piensas hacer algo? -Asiento. - Necesito hacer algo importante pero creo que el Lunes se puede.  Noto como frunce el ceño pero aun así lo deja pasar.  -Hablamos por teléfono mejor. - Me dice.  -De acuerdo.  Salgo de una vez por todas del auto y cierro la puerta.  -Que duermas bien. - Dice con una sonrisa forzada.  -Igualmente. - Le digo y empieza a arrancar el auto. Me muerdo el labio y hago entonces un gesto de despedida. El repite mi acción para después salir de aquel lugar rápidamente.  Sé que está enojado conmigo por no decirle que iba a hacer el día de mañana, pero si se lo digo ahora, no lo entenderá. Lo sé.  Dejo salir un suspiro y entro a la casa. Lo primero que mi madre hace al verme llegar, es fruncir el ceño. Es como si ya estuviera preparando esa expresión desde que he salido de casa.   -¡A buena hora que llegas! - Dice arrugando la frente. Como siempre hace cuando está molesta. Genial  -Mamá no estoy de ánimos, por favor. -Le pido.  Abre los ojos como platos. - ¡Vaya! y ¿Qué ha pasado? - Dice mientras camina de un lado a otro. - ¿Te ha dejado botada?, ¿Se han peleado? jaja...Eso no es nada Karol.  Le fulmino con la mirada. - De hecho no. - Miento. - La hemos pasado de maravilla, no es por eso que estoy así.  -¡Entonces dime!, ¿Cuál es la razón para que me respondas de esa manera? - Dice en voz alta, haciendo que yo, de un salto. -¡El idiota ese me ha dejado un mensaje! - Respondo de la misma forma. - Eso es lo que me pasa, me pasa que por tu culpa ya no soy la misma. Que por ti, ahora Leonardo desconfía de mi.  -¿Qué? - Dice y sus ojos me miran ahora, angustiados - ¿Qué es lo que te ha dicho? -Quiere que hablemos mañana. - Digo sin más. -No. No tienes derecho de ir, ¡No puedes!  -Mamá, sé lo que tengo que hacer, ¿Sí? - Ruedo los ojos -  Deja de actuar como si fuera una niña.  -Eres una niña. - Insiste.  -No. Tú eras una niña a los 17 años de edad. Yo no fui quien se embarazó para que un hombre se fijará en ella. No fui quien dejó que me violaran porque tenía mejores cosas que hacer  -Las lágrimas comienzan a nublar mis ojos. - Yo soy la que quedó traumatizada de por vida, yo soy la que no puede tener una relación normal con alguien. ¡j***r! ¿Es que acaso te importa lo que yo siento, lo que he pasado? ¡Claro que no!  Deslizo la mano sobre mi mejilla para secarme las lágrimas -Y te puedo asegurar, que yo soy más madura de lo que has sido tú, en toda tu vida - Niego con la cabeza. - Deja de joderme ya ¿No?  Si los ojos de mi madre están rojos, los míos deben estar el doble por todo lo que he llorado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD