Karol Brown
Observo cómo se seca las lágrimas con la mano y niega con la cabeza.
-Karol sabes que no lo hice intencionalmente. - Me dice
-Siempre dices lo mismo. - Digo y salgo corriendo hacia mi habitación.
La cama está revuelta y la ropa está toda tirada sobre el suelo, pero no me importa. Cierro la puerta más fuerte de lo que se debería y me tumbo en la cama.
Las lágrimas mojan mi rostro igual que la primera vez y el dolor en mi garganta se hace cada vez más pronunciado. Ese nudo que está ahí, que siempre ha estado ahí en mi garganta, evitando todas las veces que he querido romperme a llorar.
Es increíble como la vida de una persona puede cambiar de un día para otro, como alguien puede dañarnos de tal forma, que no haya remedio. Lo recuerdas una y otra vez, tienes pesadillas sobre ello, vives en una constante inseguridad.
Y entonces ahí es cuando te das cuenta que verdaderamente las personas no valoramos lo que tenemos, somos felices y no lo sabemos. Pero cuando pasa, vaya como duele.
Daría todo por llegar a ser esa chica de antes, esa chica feliz, esa chica inocente, quien tenía todo claro.
Ahora en cambio, me queda tratar de superar todo aquello pasado, luchar por lo que quiero, por lo que hago ahora. No me queda nada más que eso.
Las lágrimas mojan mi camiseta, mientras sollozo. Mis gritos deben de escucharse por toda la casa, pero me da igual. Llevo mucho tiempo conteniendo todo esto, mucho tiempo ocultándolo.
Ya no puedo más, tengo que hacerlo, tengo que armarme de valor y decirle a Leonardo todo esto. Porque el único que llena de sonrisas mis días, es él.
Así que me levanto de la cama hecha un rollo de nervios y agarro el celular. Presiono varias teclas y me doy cuenta que en mi lista de contactos, él ocupa el primer puesto.
Parece loca la idea como en tan poco tiempo, mi vida ha mejorado gracias a él. Siento que por primera vez me he enamorado de verdad. Y no pienso perder eso que tenemos por mis inseguridades...Si él me quiere de verdad, se quedará.
Mis dedos son tan temblorosos al escribir el mensaje, que casi se me cae el teléfono. No puedo creer que esté haciendo esto, no puedo creer que por fin le vaya a contar todo.
RESPIRA.
RESPIRA
POR FAVOR NO TE ARREPIENTAS...
RESPIRA
RESPIRA
Y entonces pulso enviar.
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Mensaje enviado.
-Leonardo nos vemos el Lunes, necesitamos hablar de algo muy importante...
Para: Leonardo.
De: Karol.
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Dejo salir un suspiro agotado y comienzo a morderme las uñas de los nervios.
Tomo asiento en la cama esperando a que me responda. Pero después de varios minutos me doy por vencida y vuelvo a tumbarme en la cama.
La cabeza mía comienza a darle vueltas a todo el asunto de mañana y por un momento me estremezco al pensar que tendré que ver nuevamente en vivo y en directo a la persona que me arruinó la vida.
Pero si esa es la única forma de enfrentarlo, de dejar aquellas pesadillas atrás... Lo haré.
El miedo me consume por dentro. El temor a que vuelva a hacerme daño, pero esa será la única forma de que me deje en paz de una puta vez.