"Niña" sin dudarlo era el peor ejemplo que pude tomar para describir como me sentía. Sus manos apretando mi cintura, ágilmente lograron moverse de una forma tan espontánea y sorprendente que de un momento a otro, ya no le daba la espalda, y en cambio mis ojos chocaron con los suyos dejando a la vista ese precioso azul en ellos y aquella intensidad que los caracterizaba cada que me veía. Era tan fuerte aquella mirada que a pesar de tenerle completamente desnudo pegado a mí y con la tentación de querer voltear la mirada de vergüenza, no lo hice. Era como si vernos fuese lo más entretenido en el mundo y nosotros contaramos con mucho tiempo libre para tener ése pasatiempo. — Eres tan hermosa — susurró sin despegar su mirada. Fue allí cuando, apagando un poco la felicidad que se había gen

