La llamada no paraba de resonar en mi teléfono pero solo con ver que era tarde y que ya comenzaría la siguiente clase, no me dejaba ganas de atenderle al ojiverde. — Puedes atender si es importante — comentó Hugo seriamente volteando su vista al paisaje. A pesar de las palabras de el peligro, aquello que había dicho en su mirada se podía notar todo lo contrario. No sé en qué pensaba, los nervios y un poco de desesperación lograron hacer que mis dedos se movieron solos cortando la segunda llamada que me hacía Lukas. Al instante que el sonido dejaba de reproducirse, aquellos preciosos ojos azules se posaron en mí con una mirada inexplicable. Ninguno de los dos hablábamos, solo permanecíamos viéndonos y a pesar de que no sabía qué significa esa mirada, me agradaba, me gustaba lo suficie

