Clandestino

1426 Words
Pov. Jasper Piso a fondo el acelerador, esperando que este auto me haga llegar a la meta. No ignoro la voz en la radio que me dice que baje la velocidad, ya que unos de los neumáticos está desestabilizado. No es la primera vez que conduzco de esa forma, aún no he muerto y hoy no será el día que pase. Así que me preparo para tomar la última curva que me dará la nueva victoria, veo por el retrovisor cómo mi rival intenta rebasarme, sin embargo, no dejaré que pase. Sostengo confuerzo el volante, lo giro hacia la izquierda haciendo que la parte trasera toque el auto que estaba a punto de pasarme y este pierde el control. La adrenalina que recorre por mi piel hace que no me desenfoque de mi objetivo, así que intento no perder el equilibrio del auto a causa del impacto, que yo mismo ocasione. Cuando logro maniobrarlo, vuelvo a pisar a fondo para luego rompiendo la cinta que me otorga el título como ganador. Golpeo el volante de felicidad por una victoria más. No puedo decir que tenía dudas de poder realizarlo a pesar del pequeño contra pie que ocasionó unos de los neumáticos. Salgo del vehículo para revisar y efectivamente, está la goma vacía, una curva más y hubiese chocado y quién sabe, quizás muerto. No puedo evitar reírme de mi imprudencia hasta que siento cómo alguien golpea mi rostro causando que mi boca sangre. Volteo a ver al idiota que se atrevió a hacer dicha acción, resulta que es el tipo que hace un rato quería ganarme la carrera. Está furioso, sus manos está empuñada y su rostro enrojecido por la ira. ¿Acaso no sabe que en este juego todo se vale?, por esa razón es clandestina, no hay reglas, no hay restricciones. No tenemos que pasar por estúpida burocracia para hacer lo que queremos. —¿¡Qué crees que haces imbécil!? Hiciste que pierda apropósito - me grita. —¡No seas idiota, y asume tu derrota! - le digo mientras intento devolverle el golpe, pero soy detenido por mi amigo. —Ambos cálmense, dejen de comportarse como niños. Tú - señala al enfurecido hombre —Será mejor que te vayas y te desquites en la próxima carrera. Vemos como otro tipo lo agarra y se lo lleva de mi presencia. El desgraciado hizo que mi boca sangrara, como se atreve a tocarme, pero está más que claro que no me quedaré con el golpe, faltaba menos. Miro a mi amigo, quien se muestra molesto por no hacerle caso cuando me dijo que detuviera el auto. Aún le cuesta entender que no le tengo miedo a morir ¿No se supone que es algo normal de la vida? Asher es mi mejor amigo desde que lo conocí hace 5 años en unas de estas carreras. Fue tres meses después de la muerte de mis padres y mi hermano mayor. Yo era el rebelde de la familia, por eso casi nunca salía con ellos, nunca me entendieron que no quería prepararme como su hijo mayor para dirigir una empresa. Por suerte, a mi hermano sí le agradaba la idea, por eso estudiaba constantemente para ocupar el puesto que mi abuelo le había heredado a mi padre y que este luego lo haría con él, sin embargo, el destino no tenía el mismo pensar. Una noche, mientras regresaban a casa luego de que los tres fuesen a la obra teatral de la prometida de mi hermano, un conductor ebrio colisionó contra ellos haciendo que su vehículo callera por un barranco. No sabía cómo sentirme al respecto a eso, busque la forma de canalizar todas esas emociones que tenía dentro de mí y no sabía cómo manejarlas. Así que utilice las carreras clandestinas como un escape a mi realidad. Cinco años después, es lo único que me ha mantenido cuerdo. —¿Por qué me ves así? Yo solo hice mi trabajo. —Jasper, fue muy peligroso lo que hiciste, no solo conducir en esas condiciones, sino que se te ocurrió la brillante idea de chocar contra ese tipo. —Por favor, no fue intencional, el vehículo solo se desvió un poco hacia su carril, ¿pueden culparme de eso? - digo en tono bromista. —Muy gracioso. Para la próxima piénsalo mejor. Ve a tenderte ese golpe - asiento —Jasper - lo miro —¿Harás lo mismo de siempre? —Como siempre - le respondo - él sonríe. A lo que él se refiere, es si el dinero que acabo de ganar en esta carrera lo donaré. Es lo que hago tras cada victoria. Asher es diez años mayor que yo, también corría para ayudar muchas causas sociales, entre ella el orfanato donde creció. Esa era la única razón por la cual comenzó a correr de esta forma, su sueño era llegar a F1, lamentablemente, nunca paso. Logre convencerlo para que me enseñara todo lo que sabía de las carreras, a cambio lo que ganara por estas los iba a donar a las instituciones que él quisiera. Al principio lo hacía como parte de un acuerdo, no obstante, un día me llevo a compartir al lugar que le dio acogida, y la sorpresa que me lleve fue grata. Jamás pensé en sentir satisfacción por ayudar a otras personas. Trato de ir poco, no quiero que la prensa moleste a los niños ni a las personas que invierten su tiempo en ayudar a otros. No sé si esa es mi misión, pero me gustó ser parte de algo que va más allá de los autos o empresas. Muchas personas se preguntan porque no hacer carreras legales, son tan apasionante como las clandestinas. Yo no buscando un Gran Premio, solo quiero conducir bajo mis términos y vivir mi vida al límite, es todo. Llego a mi solitario apartamento, con mi pocos adornos decorativos y color. Justo así me encanta, mientras menos cosas tengo atravesándose en mi camino mejor será para mi mente. Odio tener que sobrepasar las cosas. —Hola, guapo ¿Cómo te fue? - escucho una voz femenina acercándose a mí. —¿Cómo entraste aquí Alexa? - le pregunto mientras mi cabeza descansa sobre el respaldo del sillón donde estoy sentado y ella comienza a masajear mi cuello. —Ya no me buscas, te extrañaba. Así que decidí utilizar la llave que me diste hace un tiempo. Espera, ¿Qué te pasó en la cara? Volviste a pelearte con tu contrincante, ¿No es así? —Un idiota que no sabe perder, me golpeo. Creo que debería cambiar la cerradura de mi apartamento. Alexa, si recuerda que estás casada y tienes hijos. Tu esposo trabaja para la empresa de mi familia, ¿Recuerdas eso? —No seas aburrido. Además, él tiene mucho que no me toca. Ayuda a una pobre mujer frustrada y con muchas ganas de tener sexo - dice. Se sienta a horcajadas sobre mí. Quitándose la bata roja de seda que lleva puesta. —Bien, quién soy yo para no ayudar a una pobre mujer a liberarla de su frustración. Me levanto con ella, cargada, llevándola hasta la cama. El juego con Alexa empezó en unas de las tontas reuniones que organiza mi abuelo para que conozca los negocios. La vi en un rincón del salón, siendo ignorada por su esposo, quien solo presumía el pequeño barco que se había comprado. Aproveche el momento que ella fue al baño para seguirla, y allí nos encerramos. Ella no me detuvo, así que yo tampoco pare, lo único que recuerdo es escuchar el sonido de nuestras partes intimas, chocar, justo como está pasando ahora. Alexa es quise años mayor que yo y con dos hijos, sin embargo, su cuerpo voluptuoso es muy sensual y sabe moverse como nadie. Aún no entiendo como su marido no la nota, si están apasionada en la cama. Por eso no creo en el matrimonio, está diseñado para quitarle todo lo emocionante a la vida. Espero que nunca me toque llegar a ese extremo. —¡Oh, sí! - dice cayendo junto a mi lado —Jasper, prométeme que nunca dejaremos de tener nuestros encuentros clandestinos. —Lo prometo - ella sonríe. No tengo problema con lo clandestino, mientras ella se vaya a su casa luego de tener sexo. Es lo único qué pedio. Veo cómo se levanta de la cama, se pone su ropa y sale de mi apartamento. Y yo vuelvo a quedar solo en la intimidad de mi casa, sin ningún tipo de distracción.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD