Por favor, ella no

1277 Words
Pov. Jasper Una semana ha pasado desde que empecé el tonto juego con mi abuelo. Esperaba aburrirme de todo eso rápido, sin embargo, esa chica tiene algo que me resulta inquietante. Me da curiosidad tener la cerca, no sé por qué me levanto todas las mañanas pensando en que la veré. Hoy es sábado, se supone que debería despertarme tarde y no hacer nada en el día entero. Es lo que uno asumiría, lo contrario a eso, es que estoy en el taller, debajo de mi auto revisándolo para mi próxima carrera, y lo raro es, que aún no son las 10 de la mañana. Me pregunto de donde habré sacado tantas energías para empezar un fin de semana de esta forma. —Si me lo dicen, nunca lo hubiese creído. Jasper Carrey Cavanagh, despierto a las… - mira su reloj - Ocho de la mañana de un sábado ¿Dónde está mi amigo, impostor? —No seas idiota Asher, sabes que tenía que revisar el carro - le digo mientras salgo de debajo del auto. —Si eso lo sé, solo que no sabía que lo ibas a hacer a estas horas. Por lo que veo, tu abuelo tenía razón. Una semana yendo a la empresa te ha vuelto más responsable y puntual, ¿Te está empezando a gustar la idea de dirigir la fábrica o te gusta otra cosa? - dice con sugerencia. —Primero; no, no me empieza a gustar la idea de dirigir una fábrica de chocolates. Y Segundo; no hay otra cosa que me guste de allí. Mejor tramé café - le ordeno. Él riendo sale de mi lado. Una fábrica de chocolates puede generar millones de dólares anuales, aun así, no deja de ser algo aburrido. Cuando niño me daba ilusión poder dirigirla, recuerdo ir con mi madre a las instalaciones y recorrerla todo el día. Ella amaba la elaboración de dicho producto, llego a crear un sinnúmero de combinaciones, solo por ella me gustaba la idea de pertenecer a ese mundo. Aun cuando mi padre y abuelo tenía su favorito para dicho encargo, no los culpo. A Pesar de ser apegado a mi madre, nunca fui tan fácil de dominar. Nunca le di el gusto a mi padre de controlarme a su antojo, así como lo hacía con mi hermano mayor. Por esa razón nunca me vieron como una opción para asumir algún cargo de la empresa, aunque para ser honesto, pienso que tenía mejor perfil que mi hermano, él solo obedecía órdenes, yo iba más allá de eso. —Toma - me pasa una taza de café —Entonces me contarás qué haces aquí - me mira con atención. —Ya te dije que… —De la única forma que llegas al taller tan temprano, es cuando no sabes qué hacer con ciertas situaciones de tu vida y que aún no les encuentras solución. Dime que te pasa - me habla con seriedad. Asher me conoce bien, es como el hermano mayor que si tuve, pero que nunca congeniamos. —Es esa chica, la pelirroja. Su presencia me incomoda, no sé, es que tenerla cerca … - Asher me mira con una ceja levantada - ¿Por qué me miras así? —Nada, no te preocupes por esa chica, solo estarás con ella por tres meses después de ahí, podrás alejarte de ella y de la empresa. ¿No es lo que quieres? - asiento, él ríe. Lo que no entiendo es por qué me mira de esa forma cuando le cuento mi incomodidad con Gelena. La semana completa me la pasé todo el día junto ella, es muy dedicada a su trabajo, no deja nada al azar. También creo que pone más distancia entre los dos de lo que es permitido, es como si experimentó alguna desilusión con chico. Pero ella es muy joven para sufrir una decepción amorosa, de que hablo, no hay edad para que se te rompa el corazón. Aunque en mi caso yo me ilusione solo, fue de la prometida de mi hermano. Loren es una mujer muy hermosa y llena de vida, nunca entendí por qué le gustaba Joshua, que era un aburrido igual que mi padre. Por ser su prometida, jamás me acerque a ella, siempre la trate con distancia. Aunque nunca falte a unos de sus recitales, aun cuando ningunos me veían. Todo cambio cuando paso el accidente y ella buscaba con suelo conmigo, sin embargo, yo no podía dárselo. Supongo que no es lo mismo estar enamorado en silencio de la novia de tu hermano a que haya la posibilidad de tener algo con ella después de su muerte. No soy el hombre más honesto del mundo, pero quiero creer que tengo un límite. Creo que es la única vez que me enamore, luego de eso lo tache de mi lista, es una pérdida de tiempo. Luego de pasar el día entero en el taller y soportar las insinuaciones de mi amigo sobre el tema de Gelena, decido irme a la casa, por alguna razón hoy no tengo ganas de salir. ¡Maldición! Estoy considerando ir al doctor, no es normal que no tenga ganas de hacer nada hoy, solo pienso en la pecosa de ojos verdes intensos con la que volveré a trabajar el lunes. Miro el reloj; solo falta 32 horas para volver a verla. Por lo menos hablé con mi hermana, eso me alegro un poco y me saco de mis cavilaciones. Entre todas las cosas por la que voy a esa empresa, es por Emma, aunque no quiera nada de mi familia, ella sí lo merece todo, y yo se lo daré. Llego a los parqueos de mi edificio, cuando veo que una mujer sube a mi auto —Hola, te estaba esperando - me dice con sonrisa seductora. —Alexia, tú de nuevo - le digo con un poco de fastidio, en realidad no tengo ánimos de nada. Ella se sienta sobre mí. —Si es sábado y estaba aburrida de escuchar discusiones de dos adolescentes y las tontas platicas de mi esposo - me cuenta mientras baja la cremallera mi pantalón. Ella tiene un corto vestido, y por lo que siento no tiene ropa interior. Se ve muy sexi, pero por alguna razón no estoy respondiendo. —¿Qué pasa, no quieres estar conmigo? - me pregunta. —No es eso, es que estamos en el parqueo y las cámaras… —De que hablas si todo este piso es tuyo, nadie, al menos que seas tú, verán esas cámaras. No seas tonto - comienza a besarme e intenta acomodar mi virilidad en su entrada, sin embargo, sigo sin poder responder. —Alexa, creo que debemos dejarlo para otra, casación, en serio estoy agotado - intento apartarla. —¡¿Ya no te gusto?! Estás actuando igual que mi marido - me grita —Estoy fea - comienza a decir desesperada. Por Dios espero que no se convierta en una loca obsesionada. —No es eso, solo estoy… —¡Eres un idiota! Seguro estás pensando en otra, me voy para que te la puedas coger a tu antojo. Espero que tu amiguito no se levante más - termina de decir y sale de mi auto, yo suspiro. —Hasta yo quisiera saber qué me está pasando, por qué mi cuerpo no respondió. Por qué pienso en la pelirroja - digo en voz alta. Miro hacia mi entrepierna, la cual acaba de despertar cuando me imagino que sobre mí está ella y no Alexia. —Por favor, no, ella no - es lo que dice mi boca, no obstante, mi mete piensa en otra cosa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD