Frente a la oficina de Alexey, André miraba por el ventanal con las manos en los bolsillos de su pantalón pensando en la manera de sorprender a su joven amiga, hasta que la dulce voz encendida por la furia lo hizo girar sorprendido encontrándola de espaldas reclamando hablar con su padre; el imponente hombre salió de la oficina acompañado de un elegante joven – no te hagas ilusiones imbécil, jamás me casare contigo – las palabras de Bela se clavaron en el alma de André, miró a su padre junto a él y tenso la mandíbula al entender el absurdo cliché del que eran parte por pertenecer al círculo social al que pertenecían – éste no es el lugar Bela, hablamos en casa – regaño su padre tomándola del brazo, ella se zafó con un rápido movimiento y la mirada de André regreso al rígido hombre – no permitiré que me conviertas en parte de tu negociación papá – reclamo ella señalando con su índice a Alexey y se alejó rumbo al ascensor enceguecida por la furia – no te preocupes, después de todo no le quedara de otra que aceptar – comento Alexey estrechando la mano del joven en señal de despedida y André inclino la cabeza, esas palabras las imagino pronunciadas por el padre de Agathe y negó con la cabeza, no podía permitirse arruinarle la vida a su mejor amiga.
Aún sorprendido con lo que había escuchado, André continuaba esperando junto a su padre ser atendido por el imponente ruso - ¿crees que sea posible que algún día el amor sea más importante que los negocios? – interrogo André inconscientemente – se trata simplemente de negocios – explico su padre mirándolo a los ojos y él negó con la cabeza – tenemos que hablar de esto cuando lleguemos a casa – continuo Orson antes de ser llamados por la secretaria para ingresar a la cita agendada con anterioridad.
Confuso con lo ocurrido y con la conversación pendiente con su padre, André no podía concentrarse, tomo su celular y envió un mensaje a Bela
[Dulce francés: Hola. Estoy en Rusia. Necesitamos hablar]
Intentando concentrarse en la reunión, André esperaba la respuesta de aquel mensaje mientras Bela, encerrada en su habitación descontrolada por la rabia, se desquitaba con los tendidos de su cama cuando escucho la notificación del mensaje que no dudo en leer con una esperanzadora sonrisa.
[Hermosa Rusa: voy a tu hotel]
Respondió ella dejándose caer en su cama con una malévola sonrisa por miles de locas ideas rondando en su cabeza, ella tenía el fuerte carácter de su padre y no estaba dispuesta a ceder.
[Dulce francés: a las diez en el restaurante del hotel Krasnye Park]
Bela sonrió al leer el nombre del Hotel, era uno de los hoteles de su padre, sería fácil saber la habitación y se sentó al borde su cama, respiro profundo pensando calmadamente, con los ojos cerrados ideando el plan del que pondría en marcha desde ese instante; no permitiría que su padre la obligara a casarse con un hombre a quien no conocía y estaba dispuesta a escapar, pero no se iría sola ni con las manos vacías; sonrió con picardía al ver en su mente las imágenes del plan que trazó en pocos minutos.
Debido a las múltiples ocupaciones de Alexey y a la conversación pendiente con su hija, la reunión y compromisos del magnate fue suspendida hasta el día siguiente haciendo que André y su padre regresaran al hotel, donde una hora antes de la cita con su bella rusa, alguien tocó con insistencia la puerta de la habitación del joven descubriendo al otro lado una mujer con una larga capa que cubría la cabeza con su capucha ocultando su cabello y rostro; en un rápido movimiento la joven lo empujo dentro de la habitación – soy yo – susurró ella quitándose la capucha mientras cerraba la puerta a su entrada - ¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste cual era mi habitación? – reclamo él y escucho el seguro de la puerta ponerse detrás del cuerpo de la joven – lo mejor es que salgamos de aquí, no quiero tener problemas – sugirió él nervioso intentando apartarla para abrir la puerta pero ella unió sus labios a los André en un tierno beso que él no pudo resistir – espera, tu estas comprometida – se apartó él y ella negó con la cabeza – primero muerta antes que casarme con ese imbécil – respondió ella con firmeza – aun eres menor – susurro él alejándose de ella con su cuerpo totalmente en llamas por la excitación que se negaba a reconocer – eso no le importo a mi padre cuando me comprometió - respondió ella acercándose a él – tú me gustas y no te estoy diciendo que quiero que te cases conmigo, no me quiero casar aún – continuo ella uniendo sus labios a los de André, él correspondió al beso con su corazón acelerado, para él, ella era importante; poco a poco la ropa les fue estorbando y se deshicieron de ella, André había entendido que no la quería para una aventura – tú me gustas Bela – susurró él dejando que los cuerpos buscaran la comodidad de la cama donde sin poder evitarlo, se fusionaron.
Ese inevitable ardor de la primera vez de la joven hizo que André se detuviera dentro de ella clamando por la inocente mirada – te juro que ningún hombre tocara mi cuerpo – susurró ella mirándolo a los ojos bajo el desnudo cuerpo de André – haremos las cosas bien, hablare con tu padre – susurró él escuchando los gritos de su corazón y ella negó con la cabeza – no sabes lo que dices, no me conoces – respondió ella moviendo sus caderas anunciando que ansiaba sentirlo dentro y el cuerpo obediente de André simplemente lleno de placer a su hermosa rusa.
Retomando el ritmo de las respiraciones, Bela puso su barbilla en el pecho de André buscando su mirada – ¿que hicimos? – inquirió él removiendo su cabello notablemente preocupado y ella tenía un mágico brillo en la mirada – no está bien Bela, debo hablar con tu padre – se quejó André y ella negó con la cabeza – no tienes que hacer nada, simplemente pasó y si no quieres que se entere nadie, nadie se enterará – respondió ella con calma en su voz, no lo obligaría a sentir nada y se limitaría a quedarse con sus propios sentimientos - conozco a mi padre mejor que tú, es mejor que esto quede aquí – explico ella besando los labios de André cuando él se negaba a admitirse y confesar sus verdaderos sentimientos.
El insistente llamado en la puerta los hizo incorporarse con rapidez – mi padre – espeto él aterrado, Bela se levantó de prisa envuelta en una sábana, tomó sus cosas y entró al gran armario sin pensar que la cama los delataría, André se vistió deprisa con un Jogger y sin camisa en la fría noche abrió la puerta – prepara tus cosas, regresamos a casa, tu mamá está muy mal, fue hospitalizada – el terror se apodero de André al escuchar las palabras de su padre - ¿te paso algo? – pregunto Orson mirando hacia la desordenada cama con las huellas de lo ocurrido – no es nada – respondió André y su padre acercó su rostro incrédulo a su hijo – el vuelo sale en tres horas – espetó Orson con autoridad antes de salir de la habitación de su hijo.
Cubierta por la gran capucha, sin despedirse, Bela salió de la habitación segundos antes de la salida de André, sin embargo, en el lobby del hotel, el joven la vio encontrarse con su cómplice amiga con quien salió del hotel y desde el ventanal, Odessa descubrió la inquieta mirada del joven y le guiño un ojo con picardía sorprendiéndolo con la acción.
Feliz con la nueva sensación en su piel y decidida a escapar de la absurda decisión de su padre, Bela puso a andar su plan; sin que le sorprendiera a su padre, ella empezó a retirar dinero de sus cuentas y tarjetas como acostumbraba, ocultando el efectivo en cajas de zapatos y ocultaba algunos los movimientos bancarios con la ropa y zapatos nuevos que aun guardaba en su armario ingresando con los paquetes que sacaba con anterioridad por su balcón; esperaba estar lejos de casa quince días después.
Después de lo ocurrido y aun sin confesar sus sentimientos, las conversaciones telefónicas entre André y Bela se hacían más constantes, Marie se había recuperado de una baja de tensión, y el sentimiento del francés hacia Bela se hacía más profundo y más difícil de negar; la ilusión que había nacido en él, lo llenaba de esperanza después de haber convencido a su padre de terminar con la absurda idea de aquel compromiso con Agathe, desconociendo los planes de su joven rusa.
Evitando poner a su amiga en un aprieto, Bela le conto solo parte de su plan inmediatamente lo puso en marcha, ya que a partir de ese momento discutirían ante los ojos de todos, dejaran de hablarse y se distanciarían rompiendo todo contacto, lo único que la joven Odessa debía tener claro, era que, en la fecha específica, veinte días después de su salida de casa, debían encontrarse en una dirección de Italia a una hora especifica; la dirección debía ser memorizada – viajaras primero a Estados unidos supuestamente a estudiar – explico Bela, esa sería una de las distracciones que generarían poniendo la atención sobre su amiga – después vendrás a nuestro encuentro en Italia – continuo explicando ella emocionada.
Con el afán de ver a su hermosa rusa el día de su cumpleaños, André viajo mintiéndole a sus padres y llego directo a casa de Alexey; para ese momento, la joven Bela y su amiga no cruzaban palabra y ante los ojos de todos ellas habían roto contacto; Bela había acumulado suficiente dinero en efectivo y se vio en la necesidad de adelantar sus planes pues al llegar de la universidad, encontró dentro de su saco una nota de su amiga “esta noche tu papá oficializara tu compromiso” – leyó la joven y desde el segundo piso vio a las empleadas con los preparativos que no solo eran su cumpleaños, tomo su portátil y tres sim de celular nuevas, creó algunas cuentas de ahorro de compañero viajero en algunas plataformas bancarias con el número de las sim e hizo transferencias; compró pasajes a ocho lugares diferentes, en diferentes días y horas; tomo sus joyas y un poco de ropa que ocupara poco espacio en una pequeña maleta arrojándola por el balcón y saliendo por la puerta trasera la escondió en unos arbustos cerca a la entrada de la mansión.
De regreso a la mansión, se encontró con André hablando con su padre – no puede venir cuando usted quiera señor Bonnet – escucho el regaño de su padre al joven francés – lo siento, es que estaba algo ansioso por firmar el acuerdo – se disculpó él nervioso; la dulce voz de André dibujo una sonrisa en Bela viéndolos desaparecer dentro de la casa y ella regreso para entrar de nuevo por la puerta trasera para cambiar su ropa y lograr su cometido.
Dentro de la casa, André se sorprendió con la decoración, era evidente que estaría interrumpiendo la fiesta – lo siento, no sabía que tendría una fiesta hoy – se disculpó André y el imponente hombre negó con la cabeza – es el cumpleaños y el compromiso de mi hija – los ojos de André se abrieron como platos y un escalofrió recorrió su cuerpo – puede acompañarnos, mañana hablamos de negocios – invito Alexey y él suspiró dispuesto a hablar con el hombre, sin embargo, un mensaje de su amiga lo detuvo
[Hermosa rusa: Veámonos en el jardín en cinco minutos]
La mirada de André se posó sobre el imponente hombre y una de las empleadas se acercó al magnate susurrando algo en su oído haciendo que la imponente voz del magnate retumbara en la sala de la mansión - ¡encuéntrenla! – aun cuando la ilusión de André regreso a su cuerpo, respondió el mensaje preocupado
[Dulce francés: ¿Qué está pasando? Tu papá está alterado]
El mensaje era la señal de haber sido descubierta, a partir de ese momento no podía regresar a casa y con su gran de capucha salió de casa camuflada en la oscuridad, corrió con su maleta hasta la carretera donde la esperaba el servicio de transporte que había pedido y conocedora que su padre tenía el programa para rastrear su línea debido a las constantes amenazas que recibía, destruyó la sim antes de llegar al aeropuerto con parte del dinero en efectivo ya que el restante, seria llevado por su amiga.
Entre el caos en el que se encontraba la mansión y preocupado por Bela, André vio a Alexey interrogar a Odessa quien se sostuvo en la lejanía que todos habían notado – le juro que no sé nada, ella estaba histérica desde que se enteró que usted la había comprometido – explico la joven convenciendo al hombre y desde la distancia, André la vio subir a las habitaciones; sin embargo, de regreso, ella miraba fijamente desde el segundo piso y necesitando generar distracción para darle más tiempo a su amiga, en una misión suicida se dejó caer rodando por las escaleras haciendo que el magnate, André y algunos empleados corrieran preocupados a darle atención – maldita seas Bela, por tu culpa – grito Odessa con aparente enfado y André se sorprendió – quería revisar si estaba en el cuarto de pánico – explico ella entre sollozos mientras revisaban su inflamado tobillo – llévala a la clínica – ordeno Alexey y Odessa le guiño el ojo a André haciéndolo sentir un extraño escalofrió ante la acción de la joven que en un rápido movimiento le tendió la mano entregando con disimulo un trozo de papel que se alejó a leer “en el aeropuerto” leyó él y salió de prisa en busca de su rusa.