En el aeropuerto, desconociendo el rumbo que pudo haber tomado su hermosa rusa, André buscaba desesperado en diferentes salas; Bela se encontraba en el avión rumbo a Italia y antes de despegar, hizo su última jugada con su amigo Hacker - elimina mis huellas, sabes que papá te pagara bien para que me busques – ordeno ella desde el teléfono del avión - no hay problema, ni yo sabré donde estas – respondió al otro lado de la línea una joven voz y ella ocupo su lugar en clase turista; ella estaba renunciando a todo a cambio de su libertad y no podía negarse el terror que invadía su cuerpo.
Habiendo fracasado en su búsqueda, André tomo un vuelo de regreso a casa buscando encerrarse en su habitación, pero su madre detuvo la puerta antes de cerrarla - ¿Dónde estabas? – interrogo la madre percibiendo el notable agotamiento de su hijo – con unos amigos – respondió él ante los incrédulos ojos de Marie - ¿Qué está pasando? – continuó interrogando la mujer – dos días fuera de casa y llegas en este lamentable estado – explico Marie acariciando el rostro de su hijo – quiero estar solo – pidió él y ella negó con la cabeza – donde estabas, no quiero que te metas en problemas y tengo un mal presentimiento – regaño tiernamente la mujer – en Rusia ¿contenta? – respondió él mirando a los ojos a su madre y la mujer abrió los ojos sorprendida – me enamore de la hija de Alexey – confeso él a su madre admitiendo sus sentimientos, la mujer cerró la puerta tras ella – es una niña y está comprometida – él removió su cabello y meneo la cabeza con frustración - ahora no sé dónde está, escapo de casa y no sé dónde pudo haber huido – explico él y ella acaricio el rostro de su hijo – no te preocupes, aparecerá, no podrá alejarse de su cama de oro – quiso consolar la mujer - ¿tú no lo hubieras hecho? – inquirió él y ella inclino la mirada – por eso lo digo – concluyo ella y beso la mejilla de su hijo antes de salir de la habitación.
Cinco días después de la desaparición de Bela, Orson llegó notablemente enfurecido y entró sin autorización a la habitación de su hijo con algunos documentos en su mano – ¿se puede saber qué demonios es esto? – regaño aquel hombre haciendo que André levantara el historial de conversaciones con Bela junto con relación de las llamadas – ¿cinco horas? – inquirió sorprendido Orson sin percatarse que su esposa estaba en la puerta escuchándolos - ¿acaso ibas a la universidad a llamarla? – continuo reprendiendo el hombre - ¿dónde está esa niña? – André trago en seco y negó con la cabeza – jamás me habló de sus intenciones de huir – respondió por fin el joven con preocupada mirada - ¿sabes lo que esto implica? – regaño Orson arrebatándole los documentos a su hijo – adiós a la negociación con Rusia, eres un imbécil que no mide las consecuencias de tus actos – reprendió él saliendo de la habitación de su hijo.
Por su parte, en la habitación de una pensión en Bardonecchia, una localidad de la provincia de Turin Italia, Bela esperaba que las cosas se calmaran y llamar a André, sin embargo, en un evento de caridad trasmitido en televisión, en el que participaban Agathe y su familia, André se sentó junto a ella para aclarar la incómoda situación en la que estuvieron envueltos – nuestra familia está loca, sería como casarme con mi hermano – susurró ella y él asintió sonriendo imaginando a Kalet, el hermano de Agathe que es sólo un par de años mayor que ella – te imaginas, turnándonos para llegar con nuestros novios a casa – bromeo ella con su amigo y él soltó una risotada sin notar que la cámara de televisión los estaba enfocando - “¿estamos presenciando acaso gestarse un nuevo compromiso?” escucho Bela a la presentadora del noticiero recordando su compromiso arreglado, quiso levantarse de su cama al sentir algo romperse dentro de su pecho y la habitación empezó a dar vueltas perdiendo el sentido cayendo de golpe en su cama.
Desconociendo el tiempo que estuvo inconsciente, Bela reacciono en la oscura habitación, con su alma herida, respiro profundo llenándose de fuerza para continuar con su vida, tomo su teléfono y llamo a su dulce francés quien respondió de inmediato al leer numero privado en su identificador pero el silencio se apodero del momento; a partir de ese momento, Bela se conformaría con solo escuchar su voz.
Con su corazón roto pero habiendo escuchado la voz de su amado y buscando distraerse, Bela tomo su portátil para continuar con las clases en línea de italiano; no había marcha atrás, había renunciado a todo por ella, por su libertad, se aseguraba de repetirse que su decisión había sido por ella y no por lo que sentía por su dulce francés aun cuando tenía el corazón partido con la noticia que jamás se tomó el trabajo de confirmar ya que suponía él no había podido huir de su obligación de ser parte de una negociación y no estaba dispuesta a perjudicarlo.
La tensión en la casa de los Bonnet Moreu era inevitable después de suspendidas las negociaciones con Rusia por la presunta participación de André en la fuga de Bela; Alexey, viajó a Francia para hablar directamente con el joven y clamar por información de su hija, sin embargo, las explicaciones del joven mirando a los ojos al angustiado padre, tranquilizaron a Orson y retomaron los negocios cerrando definitivamente el trato sin más preámbulos o exigencias, Alexey era un hombre de negocios, astuto y jamás hacia nada sin un interés mayor, estaba seguro que teniendo cerca a la familia Bonnet, podría descubrir si André conocía o no el lugar en el que se encontraba su hija.
Habiendo llegado el día del encuentro con su amiga, Bela despertó temprano ansiosa, era la primera vez que salía de su habitación después de haber llegado y su italiano había mejorado notablemente; llegó a la dirección del encuentro frente a un centro comercial y media hora de espera después, resignada a haber perdido a su amiga, Bela se sentó en una banca frente al lugar – lo siento, el tráfico es terrible – la voz de su leal e incondicional amiga sonó a su espalda haciéndola levantar de un brinco arrojándose a los brazos de Odessa - ¿Cuál es el plan? – pregunto Odessa y ella suspiro – ser felices – respondió Bela con una radiante sonrisa – ¿hablaste con él? – interrogo Odessa y ella negó con la cabeza confesándole con timidez a su amiga que cada día lo llamaba desde la línea privada sólo para escucharlo, aún la teoría del supuesto compromiso que escucho en la televisión rondaba su cabeza y como espina estaba clavada en su corazón - ¿seguro no quieres regresar? el dinero se acabara algún día y no podrás tener los lujos a los que estas acostumbrada – explico la joven amiga y ella negó con la cabeza – tendremos libertad Odessa – respondió ella sonriendo – aprenderemos a trabajar – espetó ella inflándose de orgullo y Odessa rio divertida asintiendo con la cabeza – estoy segura que siempre que queramos podemos volver – concluyo Bela y Odessa asintió forzando una sonrisa.
En la habitación de la pensión, Odessa tomó el efectivo que llevaba consigo y rieron – podemos comprar una casa pequeña, ya tengo todo fríamente calculado – bromeo Bela y rieron felices dejándose caer sobre la cama doble que compartirían mientras estuvieran allí – primero probemos suerte – aconsejo Odessa y salieron a dar el primer tour por la localidad.
Habiendo mejorado la relación con sus padres, el tema de un matrimonio por conveniencia salió a relucir, una joven de la edad de André le fue presentada por su padre y de nuevo la centrada madre intervino hablando con su hijo en la habitación que sin notarlo, había sido seguida por su esposo temeroso por la inevitable participación de la mujer en la decisión de su hijo – no te casaras si no estás enamorado – ordeno tiernamente la mujer haciendo que André buscara la mirada de su madre – sea Agathe o quien sea – él se dejó caer sentado en su cama – para ustedes los hombres es solo un negocio, una forma de producir o acrecentar su capital – explicó la mujer – si van a hacer casar a Agathe, prefiero ser yo – interrumpió él y Marie se sentó junto a su hijo – no, para nosotras es diferente, somos el objeto con el que nuestros padres comercializan – explico la mujer con nostalgia en la voz – nos sentimos violadas por un extraño con el que fuimos casadas, casi que vendidas – André cerró los ojos escuchando a su madre – no quieres eso para tu amiga, pero no quiero que seas tú quien le haga ese daño – los latidos del corazón de Orson le hacían doler el pecho escuchando a su esposa, jamás había imaginado el dolor tan grande que guardaba ella, meneo la cabeza decepcionado de si – es verdad que con el tiempo, las heridas sanan, se aprende a amar y se puede ser muy feliz – continuaba explicando ella – pero las cicatrices son imborrables y debes entender que la decisión que tomo Bela fue la más valiente de todas; dejo su casa, su familia, renuncio a su trono por su felicidad – André suspiro y Orson entendió que su hijo amaba la joven y llamo a los mejores investigadores para buscar a Bela antes que su padre la encontrara – es solo una niña malcriada, inmadura, no sabe lo que quiere – se quejó André resentido - simplemente debo alejarme de alguien que no podría sentir lo mismo por mí, quiero una vida tranquila – la mujer abrazo a su hijo acariciando su cabello – no lo has entendido verdad – susurró ella – ella se alejó de ti porque te ama tanto que no quiere que tengas problemas – él rompió el abrazo clamando la mirada de su madre – quizás te busque cuando las cosas estén más calmadas – André beso a su madre agradecido por haberle regresado la esperanza y corrió a hablar con su amiga.
La familia de Agathe estaba reunida en el jardín de la casa, André ingreso con invitación de Kalet, uno de los hermanos de su joven amiga y que por una extraña razón él no toleraba cerca; los pequeños hijos de Alphonse, el hermano mayor de Agathe, corrieron a él – Fabien, Yanis como están – saludo André acariciando sus cabezas con ternura – Tío André – saludaron felices de verlo y Agathe lo tomo de la muñeca salvándolo de la incómoda situación – él no es su tío – regaño la joven amiga y se encerraron en la habitación; antes de poder confesarle a su amiga su verdadera historia de amor con su hermosa rusa, ella le confesó haber sido comprometida con uno de los hijos del dueño de la universidad en la que estudiaban y André pudo notar en los ojos de su amiga el dolor que la decisión de sus padres le causaba; estaba muriendo y él sintió que no era el momento de contarle sus planes de buscar su felicidad con la ayuda de su madre.
Por otro lado, para Bela y su amiga, había pasado el tiempo suficiente fuera de su casa, de su país, lejos de su familia, de su madre que siempre había sido tratada como un simple objeto de mostrar; aún con la duda rondando en la mente de Odessa, guardaba la esperanza que su amiga quisiera regresar a casa, sin embargo, ya no se trataba sólo de ellas, un test de embarazo borro de las amigas toda posibilidad de volver a un trono que habían abandonado y por el fruto del amor que una vez sintió por su dulce francés, estaba dispuesta a abandonarlo todo definitivamente y aprender a luchar.
Decididas a iniciar su nueva vida, compraron una pequeña casa a nombre de Odessa; tres habitaciones eran suficientes e indiscutiblemente un pequeño jardín para su futuro hijo; parte del dinero fue celosamente guardado para brindarle educación en buenas y privadas escuelas, empezaron a trabajar como mucamas en el hotel que sin saberlo, pertenecía a la cadena de hoteles de la familia Bonnet; la pequeña magnate debía aprender desde hacer una cama, hasta lavar baños de desconocidos; esa libertad que anhelaba se convirtió en una prisión por amor a un ser que podía sentir su existencia haciendo parte de su presente, por el que estaba dispuesta a todo por su futuro, un futuro que se había empezado a escribir construyendo un camino de amor.
Desconociendo el estado de su hermosa rusa, André mantenía su mente ocupada en sus estudios y ayudando en los negocios a su padre, el tema del matrimonio por conveniencia había sido olvidado por Orson después de pedir perdón a su esposa por las heridas que hacía mucho tiempo le había causado y de las que desconocía las cicatrices; los viajes a Rusia eran obligatorios para André con la esperanza de encontrar en algún momento a su fugitivo amor del que se arrepentía no haber confesado; el joven no contaba con los recursos para contratar al personal idóneo para que la buscara, sin embargo, ante la inminente preocupación de su hijo, Orson lo llamo a su estudio poniendo un sobre frente a él.
El silencio del momento mientras André revisaba los documentos, llenó de un incómodo suspenso el estudio y sorprendido con los fallidos resultados de la búsqueda, André miro a su padre – es una chica muy astuta, ella cubrió muy bien su rastro – murmuro Orson admirado y las comisuras en los labios de André se curvaron en una sonrisa – quiero que seas feliz hijo – concluyo él mirando los ojos de su hijo – ya conociste la versión de tu madre, ahora quiero que conozcas la mía – André levanto las cejas y se removió en su silla buscando comodidad – yo llegue sin avisar a casa mis padres, después de terminar mis estudios en Brasil y ellos estaban a punto de salir a una fiesta – comenzó la historia – tu madre cumplía los diecinueve años y los acompañe, ahí la conocí y me enamore perdidamente de ella – continuaba él ante los atentos ojos de su hijo - yo tenía veintiséis años y después de ese día la veía muy de vez en cuando en algunas reuniones sociales, ellos eran dueños algunos hoteles pequeños en ciudades en las que no teníamos sucursales – André asintió entendiendo que la familia de su padre tenía mucho más dinero que la familia de su madre – yo le sugerí a mi padre que esos lugares aunque eran pequeños, podían ser buenos para el negocio hotelero y podría ser bueno tener vínculos comerciales con ellos y le vendí la idea de fusionarnos con el matrimonio entre nosotros – el joven cerro los ojos – yo la amaba hijo, desde que la vi la primera vez, te juro que lo único que he buscado desde entonces es hacerla feliz – André inclino la cabeza – no sabía cuánto daño le había causado – confeso Orson – quiero que seas feliz con la mujer que amas como lo fui yo y más sabiendo que ella también te ama – André asintió – en el sobre encontraras los números de los tres investigadores contratados y ellos no se detendrán a menos que tú lo ordenes – André sonrió levantándose de su lugar y abrazo a su padre.
Para André se había hecho innecesario viajar a Rusia con sus padres a supervisar la aerolínea que había adquirido por sugerencia de Alexey, quien había desistido de buscar a su hija, no porque hubiera dejado de preocuparse por ella, sino porque guardaba la esperanza que regresara voluntariamente, sin embargo, la idea de dejar de buscarla no le sentó bien a su madre que falleció de un infarto fulminante en medio de la discusión en la que por primera vez se rebeló contra su esposo culpándolo por la radical decisión de la joven.
Algunos problemas en la infraestructura de uno de los hoteles en Bardonecchia debido a constantes y extraños terremotos que se presentaron, obligó a André a visitar aquella comunidad de Turin y a minutos de su llegada, una ambulancia arribo con alarmados paramédicos - ¿Qué pasa? – interrogo André preocupado – a una de las empleadas se le adelanto el parto – respondió sonriente la administradora junto a André y él forzó una sonrisa – quiero que le envíen unas flores hermosas de parte del hotel y un bono adicional como obsequio – ordeno él y la mujer asintió viéndolo alejarse hacia los elevadores.